Mario Morán, de ‘Hijas de la luna’: “Jamás pensé en ser actor”

Unas fotos en internet le abrieron las puertas de la interpretación y con cuatro novelas ya se siente preparado para afrontar cualquier papel.

Se ha dejado llevar por el destino y le ha salido bien. Al terminar sus estudios de bachillerato no había pensado hacia dónde continuar su formación, pero a los 20 años la vida le dio un giro y se puso delante de una cámara. En solo un lustro ha participado en una película y cuatro telenovelas, en dos de ellas con un papel de peso. Ahora lo vemos en Hijas de la luna, donde encarna a un joven soñador sometido a las presiones de su adinerado padre (Alexis Ayala) y enamorado de una chica que quiere ser monja (Geraldine Galván).

Tu carrera está yendo rápido…

Sí, y me siento halagado porque jamás pensé en ser actor. Nunca se me pasó por la cabeza. Me llegó la oportunidad de golpe y decidí probar suerte. Lo primero que hice fue salir de Puebla y mudarme a Ciudad de México para formarme.

¿Tenías vocación?

No, todo surgió porque subí unas fotos a Facebook para complacer a mi hermana, que es modelo, y gracias a esas imágenes me llamó el que ahora es mi representante para proponerme salir en un anuncio. Me encantó y pensé que quería hacer esto siempre y ser actor. Le pregunté qué pasos debía dar y él me guió en todo momento.

¿Qué fue lo primero que hiciste?

La película No manches Frida. Fue hace dos años, antes incluso de graduarme en el Centro de Educación Artística. Resultó ser todo un éxito y para mí una gran experiencia profesional.

Desde ahí, ya no has parado…

Enseguida me ofrecieron más personajes. Primero en La Doña, de Telemundo, luego estuve en Pasión y poder y, después, hice mi primer protagonista en Muy padres. Finalmente, llegué con Mauricio a Hijas de la luna.

¿Cómo accediste a este papel?

Tuve la suerte de que en mi trabajo anterior el productor Nicandro Díaz estuvo conmigo y me invitó a participar en un nuevo proyecto. Acepté de inmediato.

¿Qué tal con Geraldine Galván?

La pareja que hice con Juana Inés, su personaje, gustó mucho. Eso me hace sentir bien porque trabajé con muchas ganas para que entretuviera al público.

Has hecho personajes muy distintos en poco tiempo.

Sí, y eso me ha ayudado a adquirir mucha experiencia en mi carrera. He pasado de ser un chico rebelde sin causa de 17 años en la película, a ser un chaval adicto que quiere llamar la atención de sus padres en La Doña.

¿Cómo llevaste las escenas subidas de tono de Pasión y poder?

Afortunadamente ya conocía a Michelle Renaud y había confianza entre nosotros. Pero fue todo muy sutil y respetuoso. El director nos llevó muy bien y eso nos hizo sentir cómodos. Has estado con grandes actores. En eso he tenido mucha suerte porque estoy empezando. Desde mi primer proyecto he trabajado con grandes figuras. Primero con Martha Higareda, en No manches Frida. La admiraba mucho y nunca pensé que iba a coincidir con ella. Luego estuve con Jorge Salinas y Fernando Colunga en Pasión y poder.

¿Te dan consejos?

Más que eso, yo siempre aprovecho para observar y absorber todo lo que puedo de cada uno. Sé que me queda mucho, pero ya me siento satisfecho.

¿Qué supuso para ti pasar a ser protagonista en Muy Padres?

Una experiencia y una responsabilidad. Además, aprendí a llorar porque, aunque era en tono de comedia, mi historia era puro drama. Cuesta tener lágrimas y que sean creíbles.

Has trabajado en varias cadenas. ¿Hay muchas diferencias?

Aunque estudié en Televisa nunca me casé con la empresa. Me gusta probar de todo y no quedarme con un solo método o un cierto estilo. Creo que es más interesante explorar y aprender de distintos sitios para ver qué te gusta más. Cada productora tiene su estilo: en unas te piden que actúes de memoria, en otras lo tienes que hacer con apuntador… También cada director tiene su propia idea. Todo esto me ha permitido aprender y crecer profesionalmente.

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