Nuevas amistades

Isabelita recupera la sonrisa gracias a la amabilidad de Gabriel, Jesús y Manuela. Canal Sur. Miércoles 2 de noviembre. 22.20 h.

Mientras el doctor Arturo examina a Victoria y diagnostica que la han envenenado, Milagros y Miguel buscan un antídoto que le salve la vida. Nicolás, por su parte, interroga a los criados para averiguar qué tomó su prometida antes de salir hacia la iglesia. Cuando uno le cuenta que Eugenia Upton le trajo unos bombones, Parreño va en busca de su amante. “Si le ocurre algo a Victoria, acabaré contigo”, la amenaza.

Entre tanto, Isabelita, que se encuentra en medio de un incendio que se ha declarado en la plantación, es rescatada por un muchacho llamado Gabriel. Ambos son acogidos por un grupo de músicos y será así como la adolescente haga un importante descubrimiento: puede recibir la luz del sol e ingerir todo tipo de alimentos sin que su salud se resienta. “Mi familia me ha tenido engañada para mantenerme encerrada”, confiesa a su nuevo amigo.

Con el paso de los días, Victoria empieza a recuperarse y Tomás consigue acercarse a ella para contarle toda la verdad sobre el incendio en el que sus padres perdieron la vida, además de recordarle que es la legítima heredera de las tierras.

Jesús, uno de los músicos, lleva a Isabelita y a Gabriel, que se han hecho pasar por hermanos, a la pensión que regenta su hermana Manuela y esta les ofrece quedarse en una de las habitaciones. Pero por desgracia la fuga de la muchacha no durará mucho, ya que los hombres de Nicolás no tardan en encontrarla y llevarla de regreso a casa.

Gabriel, por su parte, es acusado de secuestro y llevado ante el general Márquez, que se queda de piedra al ver delante de él a su hijo menor. Dispuesto a no hacer concesiones, ordena que lo encarcelen pero su primogénito, Alonso, no duda en enfrentarse a él para defender a su hermano y consigue que lo liberen.

La confesión de Tomás ha cambiado los planes de Victoria: hará justicia y destruirá a la familia Parreño, pero antes recuperará El Edén y liberará a los esclavos. Para ello se ofrece como intermediaria entre Isabel y su abuela, cuyas relaciones han empeorado desde la fuga de aquella.

Parreño confía cada día más en Miguel y lo nombra administrador en sustitución de Morales. Este, humillado y cegado por el odio se enfrenta al nuevo capataz: “El patrón te ha dado mi puesto porque eres su hijo”.

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