Un castigo ejemplar

Nicolás ordena azotar y encerrar a Miguel en el foso para acabar con sus exigencias de libertad. Miércoles 23. Canal Sur. 22.30 h.

Para reforzar la teoría del suicidio de Arturo, Parreño comenta a las autoridades que le había prestado dinero y no se lo había devuelto: “Es probable que estuviera preocupado por su situación económica. Además, tener a su hijo en prisión pudo ser otro motivo para tomar una decisión drástica y definitiva”.

Mientras, en Santa Marta se teme por Jaime pues, aunque está entre rejas por el crimen de Rosita, se sospecha que hay más personas implicadas en su muerte y en la del resto de los esclavos.

Horas después, Parreño entrega una bolsa llena de monedas para que el preso quede libre durante unas horas y pueda asistir al funeral de su padre. El joven no duda en pedirle que contrate a un abogado que lo defienda y le hace una clara advertencia: “No voy a pagar por los demás conspiradores, ni seré el chivo expiatorio de nadie”.

Al hacendado, que no está dispuesto a doblegarse a chantaje alguno, le lleva apenas unas horas deshacerse de él. Cuando comunican la desaparición de Jaime al juez, este concluye que huyó y decide cerrar el caso de los crímenes pues entiende que fueron cometidos por el doctor y su hijo, sobre quienes ya no puede ejercer su autoridad.

Miguel regresa a El Edén, donde es recibido como un héroe por sus compañeros. Estos, que no están conformes con que se le siga tratando como un esclavo siendo el hijo del patrón, realizan una colecta para reunir el dinero con el que pagar su libertad.

Parreño se niega a acatar la ley, lo que origina un brutal enfrentamiento entre él y Miguel que presencian todos en la hacienda. Fuera de sí, el señor inflige un castigo ejemplar al esclavo. Así, tras azotarlo hasta dejarlo casi inconsciente, lo inmoviliza en el cepo y luego lo encierra en el foso. Trinidad y Tomás deciden rebelarse para ayudar a su amigo.

Isabelita no se ha tomado bien el regreso de su abuela y discute abiertamente con ella lo que genera un gran malestar en la señora. Aunque lo que más ofende a doña Adela es que su nuera defienda a la muchacha quitándole toda autoridad. Tampoco soporta que la critique por maltratar a los negros.

Victoria también arremete contra su marido por su crueldad. Hastiado de su hija y su mujer, decide encerrarlas en sus habitaciones bajo llave.

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