Viña Machado, Eugenia en ‘La Esclava blanca’: “De niña era un chicote”

Su madre la llevó a una agencia de modelos para refinarla y hoy triunfa como actriz en toda Latinoamérica

 

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Son las diez de la mañana en Santa Marta, la ciudad colombiana desde donde nos atiende por teléfono Viña Machado. A su lado se oye de vez en cuando el leve llanto de un niño, se trata de León, su hijo de seis meses que la ha convertido en una mujer “más cariñosa”.

¿Qué recuerdos guardas de tu paso por La esclava blanca?

Me encantó participar en esa novela porque narra hechos reales muy importantes a partir de una historia de amor ficticia, además se desarrolla en mi tierra. Los paisajes son maravillosos, las playas, las casas coloniales...

¿Ninguna pega?

No fue un rodaje cómodo porque grabamos a 34 grados a la sombra vestidas de época. El clima en el Caribe colomibano es delicioso si estás de vacaciones.

¿Qué tal te llevaste con Miguel de Miguel, que da vida a Parreño?

Amé trabajar con él. No habíamos coincidido nunca y recuerdo el día que me hicieron la prueba de vestuario y maquillaje. Las chicas estaban loquitas por él, me dijeron “no sabes el papacito que hay ahí al lado”. Me acerqué y lo comprobé. Yo le digo perro galgo, porque es alto y flaco (risas).

Cuéntanos alguna anécdota curiosa de las grabaciones.

Una de las mejores la tuve con él. Rodábamos un juicio y yo llevaba un bolso de mimbre del que sacaba chocolates sin parar y me los comía. En un descanso me dijo que estaba embarazada. Yo no lo sabía. ¡Estaba de tres semanas!

Nunca has hablado del padre...

Forma parte de mi vida privada. Yo me quedé embarazada y con él no tengo más relación que la de compartir un hijo.

¿Querías ser madre?

¡Qué va! Yo siempre decía que no, pero lo cierto es que me quedé embarazada y pensé que si no lo hubiera deseado podía haberlo remediado. Además tenía ya 36 años. Creo que León me buscó.

¿Fue duro trabajar en ese estado?

No, y eso ue no paré. Después de la novela estuve en El comandante y grabé en España Juan Apóstol, el más amado. Ahí lo pasé mal porque no pude disfrutar de la gastronomía, tenía prohibido el marisco, el vino...

Lo peor fue cuando me detectaron una bacteria mortal para el feto. Por suerte no fue así, pero estuve ingresado 21 días con antibióticos y ocho meses con un fuerte tratamiento.

¿León te ha cortado las alas?

Al contrario, es mi motor. Prefiero pasar tiempo con él, pero no hay nada que me impida hacer. Sí he notado que busco personajes alegres y tiernos, que no me agoten emocionalmente pero siempre con los ovarios bien puestos.

¿Estás satisfecha con tu carrera?

Por mi pasado de modelo, al pricnipio me daban papeles por el físico y yo empecé a recharzarlos porque sentía que no me tomabn en serio, aunque quizá era yo la que no lo hacía al aceptarlos. Y a partir de entonces llegaron mujeres muy grandes como Brigite, de La vendedora de rosas, la protagonista de La Cacica y Carmen en El comandante.

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