Rodrigo se casa con Mónica

Villavicencio cumple el deseo de Solana de pasar sus últimos días como su esposa y le da el ‘sí quiero’.

Mónica se aprovecha del estado de embriaguez de Rodrigo para llevarlo a su habitación y pasar la noche juntos. Al amanecer, Xóchitl los sorprende y da aviso a Elsa. “Nada es culpa de tu hijo. Yo quería estar entre sus brazos y lo provoqué”, se justifica la joven ante sus reproches. No obstante, a solas se victimiza y pide una oportunidad a Villavicencio. “Déjame ser tu novia y conquistar tu corazón. Me daría muchas fuerzas para luchar ante la enfermedad”, asegura llorosa y él se ve obligado a acceder.

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Aurora, por su parte, acepta la ayuda de Brígida para obtener una beca educativa sin saber que sus intenciones son otras. “Voy a encargarme de que no cumpla sus sueños. Quiero verla sola y arruinada”, confiesa la mujer a Luca, su esposo. Días más tarde, logra que su sobrina firme unos comprometedores documentos y le entregue todos sus ahorros.

Al saber que Boni desea montar su propio centro de estética en el pueblo, Luis le ofrece la posibilidad de hacerse socios, además de viajar a la capital para formarse. Sin dudar, ella dice que sí.

Xóchitl encuentra la camisa de Wenceslao envuelta en un muñeco de vudú y se percata de que su madre le ha estado mintiendo. Desilusionada, le planta cara y amenaza con denunciarla. “Si lo haces, saldrás perdiendo porque todos sabrán que fuiste mi cómplice”, responde Macrina.

En el pueblo, Rodrigo aborda a Aurora para contarle que es novio de Mónica. “Quiero que me olvides y la hagas feliz. Merece vivir sus últimos momentos llena de amor”, afirma Sánchez.

Por fin, Gloria se da cuenta de que Dionisio no es un buen hombre y decide abandonarlo para recuperar el cariño de Tobías. “Perdóname por no escuchar tus consejos”, súplica a Ponciano.

Chalo recibe el sobre con los resultados de las pruebas de ADN y sorprende a Apolonia al asegurar que no va a abrirlos: “Soy un Galicia y así quiero seguir viviendo”. Por el contrario, Onésimo sí los ve y constata que Rodrigo y el joven no son hermanos.

Dionisio entra a escondidas a El Huateque y trata de violar a Aurora, pero afortunadamente Gloria llega y lo evita. La expareja forcejea cayendo aparatosamente al suelo y mientras ella queda inconsciente al golpearse la cabeza, él fallece tras clavarse una botella rota en el corazón. Wenceslao acude ante los gritos de auxilio de la joven Sánchez y le pide que lo acompañe a comisaría a rendir declaración.

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Una vez allí, Macrina irrumpe al grito de asesina junto a otros vecinos de El Salado que quieren quemarla: “Tenemos que sacar el demonio que llevas dentro”. Severo aparece en ese momento y se lleva a la joven para salvar su vida, pero en el trayecto choca contra un árbol y resulta malherido. Aurora se compadece de él y decide trasladarlo hasta una cueva que le indica.

Pasadas las horas, el estado del hombre empeora y Sánchez lo lleva al hospital. Allí, se encuentra con Onésimo y conoce que Gloria ha despertado y ha declarado a su favor por lo que queda en libertad. No es su único descubrimiento ya que, por casualidad, lee unas cartas que prueban que Carmen y Severo vivieron un gran amor que terminó por culpa de Anselmo.

Lejos de allí, Jerónimo se entera de que Epifania se ha marchado del pueblo. Tampoco Brígida está en su mejor momento ya que rompe con Luca y Maximina y Corina coquetean con él.

Severo recibe el alta y Aurora decide vivir con él y cuidarlo a cambio de que le dé un sueldo. Lo primero que hace es cambiar su imagen: le corta la barba y el pelo. “No quiero que nadie sepa donde estoy”, pide a Quiñonés.

Al ver que sus intentos por amarrar a Rodrigo no dan resultado, Mónica exige a Felipe que finja que le quedan unas horas. “Me gustaría morir en tus brazos siendo tu esposa”, susurra llorosa y Villavicencio es incapaz de negarse a su última voluntad. Por eso, se presenta con un juez en la hacienda y, con Elsa y Corina de testigos, le da el “sí, quiero”.

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