Todo en su lugar en ‘Mi marido tiene más familia’

Blanca y Eugenio renuevan sus votos matrimoniales y pasan a Julieta y a Robert el testigo para que cuiden de la familia Córcega. Nova. Del 4 al 8 de noviembre. 19.00h

Mi marido tiene más familia

Yolo está decidida a enmendar sus errores y prepara una cena familiar a la que Grecia está invitada. “No voy a oponerme a vuestro amor. Quiero veros felices y que compartamos tiempo todos juntos”, anuncia la adolescente. Cerca de allí, Daniela recibe la inesperada visita de Carlos. “La vida es tan corta que no merece la pena callar y mucho menos darse por vencido. He venido a decirte que sigo amándote”, declara él antes de besarla. Sin embargo, la joven lo rechaza y le pide que dejen de verse: “No quiero hacerte daño. Sigo teniendo muy presente el recuerdo de Gabriel”.

Tulio y Audifaz no se resignan a aceptar la orientación de Aris y contratan a una prostituta. “Cada vez me decepcionas más. ¡Soy gay y nunca voy a separarme de Temo!”, grita el chico y Polita sale en su defensa.

La enfermedad de Eugenio sigue avanzando y además de desconocer a sus hijos, se orina en público. Para que no sienta vergüenza, Neto lo baña amorosamente y Robert siente celos. Julieta, por su parte, recupera su puesto de trabajo como vicepresidenta creativa y anuncia que está esperando un varón: “Se llamará Jesús”.

La operación de David es un éxito

Imelda se molesta con Linda al verla con Crisanta. “Gracias a ella he podido mostrar mi talento y además acepta mi relación con Axel”, reprocha a su abuela. La operación de David resulta un éxito y solo le queda una pequeña cicatriz en su rostro. “Recuerda que la perfección no existe. Uno debe quererse tal y como es”, le dice Julieta. Como Hugo debe posponer la graduación por motivos económicos, los amigos y familiares de Temo y Aris les preparan una fiesta sorpresa. A través de un vídeo, recuerdan cada momento que fue uniéndolos y brindan por haber vencido todos los obstáculos. “Te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo”, asegura Temo.

Guido llega a un acuerdo económico con el director de la prisión para que lo ayude a fugarse y telefonea a Yolo. “Ojalá algún día te arrepientas de corazón por todo el daño que has causado. No vuelvas a buscarme”, responde tajante ella. Desconoce que todo es una trampa y será trasladado a una celda de castigo donde pasará el resto de su condena.

Todos los Córcega deciden irse de viaje. Con el mar de fondo, Massimo e Imelda se dan el “sí, quiero”, mientras Blanca y Eugenia renuevan sus votos. “Ustedes deben ser los nuevos pilares de la familia”, comunican a Julieta y Robert, que aceptan ilusionados.

En otra parte de la playa, Daniela decide empezar a tratar a Carlos como algo más que un amigo y Grecia rechaza la propuesta de matrimonio de Neto: “No quiero perder la magia. Vamos a disfrutar de nuestra relación sin prisa”. También Aris vive un emotivo momento cuando Audifaz llega y le pide perdón por su comportamiento. “Estoy orgulloso de ti, hijo. No te alejes nunca más de mí”, le ruega.

La condena de Guido

Para sorpresa de todos, Luigi se presenta como testigo en el juicio contra Guido y todas sus fechorías quedan al descubierto. Por eso, el juez sentencia al italiano a ochenta y cinco años de cárcel por los delitos de homicidio calificado, tentativa de homicidio, fraude y falsificación. Antes de que lo trasladen, tiene un último encuentro con Massimo y le hace una inesperada confesión: “Mis padres sufrían, no era un hijo digno para ellos así que planeé mi muerte. Conseguí un veneno, pero ellos lo tomaron accidentalmente”.

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