El peso de la culpa en ‘No sueltes mi mano’

Kadir no quiere hacer más daño a Cenk y se aleja de Melis. Divinity. Del 13 al 17 de enero. 17.00h

No sueltes mi mano
Ay Yapim

Ya recuperado, Kadir sale del hospital y está decidido a empezar una nueva vida lejos como le pidió Cenk. “No quiero herir más a Melis. Ahora me odiará, pero con el tiempo se acostumbrará a mi ausencia y me olvidará”, comparte con Cansu. Entre tanto, Melis llora desesperada y acude al taller en busca de pistas sobre su paradero, pero es en vano. Azmi y Sumru comunican a Feride que están comprometidos y esta queda muy sorprendido. “La conozco bien y ella ahora está bajo mi control. Confía en mí, cumpliré con nuestro trato”, confiesa el hombre a su jefa una vez ya a solas.

Poco después en una sala contigua, Cenk presiona a Sumru para que le revele la verdad sobre sus acciones y a esta no le queda de otra que admitir que se las han cedido a través de un fideicomiso: “Fue Serap”.

Cenk se enfrenta a sus familiares

Cenk acude al hospital para recibir tratamiento para el aneurisma cerebral que padece. A la salida, lo espera Kadir, que finalmente ha decidido quedarse y se muestra muy arrepentido de sus actos: “La maldad hace daño a uno mismo. Si quieres ser una amigo de verdad, mantente cerca y no vuelvas a traicionarme”. Melis, por su parte, no tarda en enterarse y acude a su nuevo taller para pedir explicaciones por su abandono. “Algunas veces el amor no lo soluciona todo. Para mí estás prohibida”, balbucea el chico.

Azra trata de convencer a Cenk para que hable con su progeniotora: “Ningún problemas se soluciona evitándolo. Pase lo que pase, ella es tu madre”. Azmi visita a Feride y le comunica que Sumru le devolverá el cinco por ciento de sus acciones. No es la única buena noticia ya que Melis y Arda regresan a casa. Para celebrarlo, esa misma noche la matriarca de los Çelen organiza una cena y aprovecha para pedir a Cenk que vuelva a dirigir la empresa. “No. Ya lo hice y salió mal”, asevera él. Acto seguido, se enzarza en una pelea familiar y abandona la mesa del brazo de Azra. “Desde ahora mi única conexión con esta familia es el apellido. Yo no espero dinero, mi única herencia es esta”, dice mientras se saca del bolsillo un reloj que perteneció a su padre.

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