Un sueño cumplido en ‘Erkenci Kus’

Tras casarse, arropados por sus amigos, Sanem y Can disfrutan de su amor al lado de sus tres hijas.

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Tras un fuerte encontronazo, Can está muy enfadado con Sanem y le pide que se aleje de él. La redactora no está dispuesta a dejar pasar otra oportunidad de vivir su gran amor, pero después de varios intentos para conseguir su perdón se da por vencida con gran dolor en su corazón. Así pues, pone tierra de por miedo y se marcha de nuevo a su antiguo barrio con sus padres ya que necesita reconectarse con su pasado para buscar un camino distinto.

Días más tarde, habla con su progenitor y le comenta su idea de atender en la tienda de alimentación a su lado. “Ahí pasé algunos de los años más felices de mi vida y lo único que deseo es sentirme otra vez de esa manera. Ojalá consiga olvidarme de todo el dolor que he padecido estos meses, porque si no me terminará consumiendo”, asegura a Nihat, que no puede disimular su alegría por volver a trabajar con su pequeña. A pesar de que no se lo ha dicho en otras ocasiones, necesita tenerla cerca: “Verte aquí, detrás del mostrador, es como viajar en el tiempo, a aquella época en la que eras una niña y correteabas por las calles de por aquí jugando y bailando. No quiero que pierdas esa sonrisa nunca, corazón”.

Mebkive también está contenta por el regreso de su hija, sin embargo, sabe que su dicha se encuentra junto a su amado y teme que caiga en una depresión como la que sufrió hace un año por no estar con él. “Creo que no podría soportar verla tirada en una cama sin casi comer. Ya lo viví y es horrible”, reflexiona.

La señora Hüma no asiste a la boda de su hijo

Por otra parte, las cosas por Fikri Harika no podrían ir mejor. Aunque Deren está triste por la partida de Bulut, la publicista ha decidido centrarse en el trabajo para evitar pensar en el joven, así que toma las riendas de la agencia como en los viejos tiempos. “Sacaré esta empresa adelante. Estoy rodeada de gente muy capaz y junto a ellos haremos de la compañía algo muy grande. Tenemos aptitudes de sobra”, se dice a sí misma. Ceycey y Muzzafer también están dispuestos a dejarse la piel en el negocio, eso sí, juntos. La amistad entre ambos parece que durará muchos años.

Quienes siguen viviendo en una constante luna de miel son Emre y Leyla. El matrimonio, después de pasar por una temporada algo difícil por la falta de trabajo de él, se promete que lucharán para que su amor permanezca intacto. “Desde que me casé contigo supe que quería disfrutar mis días contigo”, susurra ella.

Unos días más tarde, Sanem se levanta temprano una mañana para llevar algunos encargos de la tienda. La joven está conduciendo su moto cuando ve a su amado en plena calle. En ese instante pierde el control del vehículo y sufre un accidente. El hombre observa lo ocurrido y tras fijarse en su exnovia tirada en el suelo entiende cuánto la ama. Así pues, olvida su enfado y se decide a regresar con ella en ese instante. Después de pedirle que se quede a su lado, el fotógrafo recupera la memoria. Esa misma noche organiza una agradable velada a la que invita a todos sus amigos y familiares. Frente a ellos, le pide a su chica que se case con él y ella accede emocionada.

Pasan los meses y la pareja se da el “sí, quiero” en una romántica ceremonia rodeada de todos sus seres queridos, quienes los aplauden y vitorean a su paso. La única ausencia es la de la señora Hüma, que no consiguió su propósito de evitar la unión. Años más tarde, los enamorados viven junto a sus tres hijas en una casa rodeada de prados verdes, tal y como Can soñó una vez mientras acariciaba el rostro de la mujer de su vida. El final feliz que tanto anhelaban llegó.

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