Juan Carlos da la cara

El empresario se presenta ante Helena en playa Majahua y, tras explicar por qué fingió su muerte, le reitera su amor. Nova. Del 2 al 6 de abril. 18.15h

La convivencia entre Claudia y Eugenia es insostenible por lo que ante la pasividad de Modesto, la mujer decide tomar cartas en el asunto. Consigue la dirección de Carmen y viaja hasta Puebla para enfrentarla: “Muy pronto tu hija estará aquí de regreso. Estoy segura de que todo lo planeasteis entre las dos”. La señora no solo no lo niega sino que entre lágrimas se despoja de su peluca y le hace una sorprendente revelación: “Tengo cáncer y estoy en tratamiento. No quiero que Claudia lo sepa y sufra”.

A través de unos compañeros de trabajo, Santiago descubre que Angélica realizó una sesión de fotos muy ligera de ropa para una marca de neumáticos. En playa Majahua, Helena pasea por la orilla del mar con el anillo de compromiso que le regaló Juan Carlos y cuando está a punto de arrojarlo, este la sorprende por la espalda. “No te despidas de mí. Estoy aquí contigo, te amo”, declara. La mujer se queda helada y en principio cree que es un sueño, pero al ver que de verdad está vivo, se enfada y le propina una bofetada: “Te odio. Jugaste con mis sentimientos y sé que fui una más”. De nada sirve que el empresario se muestre arrepentido y pida perdón.

Lejos de allí, Santiago y Angélica tienen una gran discusión a causa del trabajo de ella. “Eres un ingrato. Si tú no estuvieras lleno de deudas no tendría que haberlo hecho”, le recrimina la mujer. Carmen sufre una fuerte crisis y Eugenia no duda en llevarla al hospital. Además, avisa a Modesto. “Estoy desahuciada. Cuando falte cuida mucho de Claudia”, suplica ella cuando la visita.

En Grupo Imperio se realiza una auditoría A pesar de que Juan Carlos se afana en explicar a su amada todo lo sucedido, ella no le deja hablar y sigue reprochándole sus mentiras. “Mi amor es sincero, eres la mujer de mi vida. Por favor, ayúdame a buscar pruebas de mi inocencia”, insiste él. Por un momento, Helena se conmueve, pero saca fuerzas y le dice a su expareja que ama a Plutarco y ahora su vida está junto a él.

En ese instante, el pérfido Ramos aparece sorpresivamente en playa Majahua y comienza a gritar el nombre de su futura esposa. “No me delates”, suplica el empresario antes de irse para no ser descubierto. Una vez juntos, Helena pide a Plutarco regresar lo antes posible a México y se molesta cuando le recrimina que siga pensando en Juan Carlos.

Mimí sale a divertirse a un bar y allí se cruza con Adriano. Ambos se toman unas copas, cantan y bailan agarrados de la cintura. El hombre se desconcierta pues siente una rara sensación.

Modesto propone a Claudia alquilar un apartamento para que viva con Renato, pero ella se niega: “Quiero estar a tu lado”. Por eso, Eugenia pone a la joven unas estrictas normas de convivencia en la mansión. En Grupo Imperio, Renato comunica a Adriano que ha detectado ciertas irregularidades en los pagos a un proveedor: “Plutarco podría estar implicado”. El empresario se asombra y ordena realizar una auditoría para aclarar el asunto. “Todo es mentira. Alguien pretende difamarme”, manifiesta Ramos muy molesto por la falta de confianza.

Consciente de que Eduardo echa de menos a Silvia, Bulmaro trata de hacerle ver que debe pedirle perdón y cambiar su comportamiento. Sin embargo, él se mantiene inamovible y asegura que tarde o temprano volverá con ella: “Se dará cuenta de que su lugar está junto a mí”.

Juan Carlos convence a Eugenia de que vaya a la pensión y, en una sincera conversación, le explica todo sobre el fraude, su accidente y por qué se disfrazó de Eva. “Me acerqué a Helena para robarle el proyecto de playa Majahua, pero con el tiempo me enamoré de ella”, admite. Acto seguido, ruega perdón a su madre y ella le corresponde con un emotivo abrazo. “Estar en los tacones de Eva me ha servido para darme cuenta de mis errores y aprender”, asegura el empresario.

Mientras cambia un foco de la sastrería, Eduardo se cae de la escalera y queda inconsciente. De inmediato, es trasladado al hospital y Silvia lo visita. Para poder saldar sus deudas, Santiago se ve con sus padres y les pide un préstamo. Angélica lo acompaña y estos se escandalizan al conocerla: “Mientras que sigas con ella no queremos saber nada de ti. Vamos a desheredarte”.

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