Jaime Camil: “La familia es mi prioridad”

Aunque el reto de encarnar a una mujer ha sido el más importante de su carrera, el papel de esposo y padre le aporta más orgullo que ninguno.

Pasó de ser un desconocido a figurar entre los actores más populares de México gracias a La fea más bella. Desde entonces, la carrera de Jaime Camil ha ido en ascenso, con incursiones incluso en musicales y series americanas, lo que le ha llevado a instalarse en Estados Unidos con su esposa, Heidi, y sus hijos, Elena y Jaime, para seguir cosechando éxitos.

¿Ha sido difícil hacer de mujer?

Sí, pero tuve un gran director que me ayudó a dar vida a Eva. Es el personaje que más me ha gustado hacer y me siento privilegiado por poder estar en la lista de actores que han encarnado a mujeres. Además, con hija y esposa en mi casa, yo soy bastante feminista.

¿Te ayudó a entenderlas mejor?

No necesito a Eva para que me diga lo que valen las mujeres. Las respeto mucho. Sin embargo, Juan Carlos sí que era un desastre en eso y tuvo que meterse en la piel de una mujer para poder comprenderlas.

¿Cómo preparaste el papel?

Fue un largo proceso que debía culminar con una mujer creíble y quedó estupendo. Para aprender sus amaneramientos, caminaba frente a las chicas, les preguntaba cómo moverme y salía a todas horas vestido de Eva. ¡No me reconocía nadie! (Risas). También hablé con gente que prepara a misses y fui a clases para actrices jóvenes.

¿Cómo ha cambiado Jaime Camil desde La fea más bella?

Aquello fue un antes y un después, pero yo sigo siendo el mismo, sobre todo en cuanto a mis principios y ética profesional. Solo he cambiado en que ahora soy un hombre casado y padre. Mi familia es mi prioridad y todas las decisiones las tomo en relación a ellos. Y, además, sigo teniendo la suerte de trabajar en lo que me fascina. En aquel momento, la fama te chocó.

¿Cómo vives eso ahora?

He entendido que es una bonita consecuencia de un trabajo bien hecho. Si al público no le gustara lo que haces, no habría ninguna emoción. Algunos reaccionan bien cuando te ven por la calle y otros se dejan llevar un poco más, pero a mí no me molesta. Te adaptas, y más ahora que me toca explicar a mis hijos por qué un extraño me pide una foto.

En la serie americana Jane the Virgin eres un actor de telenovelas…

Sí, pero Rogelio no tiene nada que ver conmigo, porque él es exagerado y está llevado al extremo. Hay otros compañeros, muy queridos, que hacen novelas clásicas y algunos de sus rasgos sí coinciden, no como yo que tiendo a la comedia. Me he inspirado en ellos.

¿Prefieres hacer reír?

La comedia me divierte mucho, y más la romántica, pero si tuviera que elegir, me quedaría con el teatro musical.

¿Ya no haces telenovelas?

Soy afortunado por poder trabajar en muchos sitios y campos distintos y siempre estoy donde me ofrecen trabajo, agradecido y con una sonrisa, para poder mantener a mi familia y darles una estabilidad. Hoy puede ser en Estados Unidos y mañana de vuelta en México.

¿Has cumplido tus metas?

Nunca he estado cómodo sentado en el sillón de la mediocridad. Disfruto haciendo cosas nuevas en mi profesión y sé que me queda mucho por hacer. No me conformo, aunque también soy realista y entiendo adónde puedo llegar y adónde no.

¿Es tu momento más feliz?

Sí. Soy un papá devoto, estoy enamorado de mi esposa y de mis hijos y a gusto con mi trabajo.

¿Puedes adelantarnos alguno de tus próximos proyectos?

Quizá este verano haga una película y también una participación especial en el musical Chicago, en el que ya estuve. Pero vivo el aquí y el ahora y no me preocupo de futuros inciertos. Deseo expandir mi carrera, pero tampoco me quita el sueño.

Se te considera uno de los latinos más bellos. ¿Te importa el físico?

(Risas) Es halagador estar en esas listas y alimenta el ego, pero me emocionaría más si me nombraran uno de los cincuenta mejores papás. El físico no es una etiqueta que defina mi carrera.

Publicidad - Sigue leyendo debajo