El amor puede con todo

Helena y Juan Carlos vencen los obstáculos que los separan y se dan el “sí, quiero”, en una emotiva ceremonia rodeados por sus familiares y amigos. Nova. Del 4 al 8 de junio. 19.00h

A pesar de lo dolida que se siente por su engaño, Helena acepta verse con Juan Carlos. “Todo lo que hice fue por amor. Me vestí de Eva para demostrar que no soy un delincuente, limpiar mi nombre y recuperar mi vida. Por favor, confía en mí”, trata de justificarse él en vano. Justo en ese momento, aparece la policía y lo detiene acusado del homicidio de Raúl, fraude y usurpación de identidad.

Ajeno a esto, Modesto está decidido a enmendar sus errores e inicia los trámites para reconocer legalmente a Claudia y Renato. Renato hace público el idilio de Rebeca y Ramos Adriano permanece ingresado en el hospital tras el infarto que sufrió y Helena lo visita. “Desde hace tiempo sabía que Juan Carlos estaba vivo, pero jamás imaginé que nos engañara de esta manera.

No sé qué hacer… Acabo de descubrir que estoy esperando un hijo suyo”, se sincera la mujer. A su salida del cuarto, asegura a Plutarco que no habló con el empresario porque se puso muy mal y el médico llega a pedir a este autorización para operarlo de urgencia. “El señor Reyes no resistió y acaba de fallecer”, comunica horas después.

Marcela recibe una inesperada llamada de Iñaki Uzcanga para ofrecerle trabajo en Miami. Por eso, pide a Fernando agilizar los trámites del divorcio para poder llevarse a sus hijos del país sin problemas. “Eres una egoísta. Solo piensas en ti”, recrimina él.

En el funeral de Adriano, Plutarco finge estar desconsolado y Helena se acerca a él: “Todo lo sucedido me ha hecho darme cuenta de lo equivocada que estaba. Tú siempre estuviste a mi lado”. El rostro de Ramos cambia por completo y le propone que comiencen una nueva vida lejos.

Más tarde, en una reunión con accionistas de Grupo Imperio se lleva una desagradable sorpresa cuando Renato proyecta un vídeo suyo haciendo el amor con Rebeca y criticando a Antonia. “Quiero que la mates”, ordena furioso a Onésimo creyendo que su amante lo ha ideado todo.

El fallecimiento de Adriano se conoce en prisión y Juan Carlos no puede evitar sentirse culpable. Sin embargo, esto pasa a un segundo plano cuando Santiago lo visita para darle noticias de Helena: “Va a casarse con Plutarco y lo peor es que está esperando un hijo tuyo”. Desesperado, el hombre pide ayuda a Eugenia para fugarse y caracterizado como Eva consigue su objetivo.

Plutarco cita a Modesto en su casa para arreglar todos los papeles de la herencia de Adriano. En un momento dado, el abogado le muestra un video del empresario: “Eres un infeliz y un traidor que me ha estado robando. Sé que has desviado dinero de Grupo Imperio a cuentas con diferentes alias”.

Acto seguido, Helena le entrega un sobre con sus identificaciones falsas: “¿De verdad creíste que iba a querer la protección de un tipo como tú?”. Por sorpresa, Juan Carlos llega para defender a su amada, pero no es el único. “Lamento decirte que no estaba muerto”, afirma Reyes.

Por si no fuera suficiente, Rebeca irrumpe y revela que durante diez años fue amante de Ramos. Al sentirse acorralado, este se hace con un arma y toma como rehén a Helena. Luego, se dirige a una alejada hacienda y exige a Onésimo que le consiga un helicóptero para huir del país.

No obstante, la policía se le adelanta. Desesperado, sale corriendo y, tras ver al fantasma de Antonia, pierde el control de su coche y cae por un barranco.

Semanas después, el juez dicta sentencia y Plutarco es condenado a cuarenta años de cárcel, su socio Onésimo a treinta y Juan Carlos a cinco por falsificación.

Adriano deja la presidencia de Grupo Imperio en manos de Helena para dedicarse por completo a Mimí, con la que va a casarse. Por su parte, Modesto tiene un acercamiento con Eugenia y se disculpa por haberla alejado de la actuación. También Marcela recapacita y rechaza la oferta de trabajo en Miami para retomar su matrimonio con Fernando.

Pasado un año, Rebeca visita a Plutarco para presentarle a su hijo y le pide dinero. “No es mío. Soy estéril”, se burla el hombre. Juan Carlos queda en libertad por buena conducta y ahora que ningún obstáculo lo separa de Helena, se juran amor eterno en un emotivo enlace. “Tú me has hecho mejor y quiero pasar el resto de mi vida contigo”, declara él antes de besar sus labios.

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