Carlos pierde las formas

El joven no soporta 
el rechazo de Elisa 
y agrede a Ciro, con quien ella va a casarse. La 1. Del lunes 26 al viernes 30 de septiembre. 17.25 h.

 

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Enferma y débil

Marina sigue secuestrada y se encuentra cada vez peor de salud. Conociendo la debilidad de don Luis, intenta ganárselo como aliado.

Los halagos de Marina

“Eres demasiado bueno para participar en una atrocidad así”, le dice. Mientras, Celia, atormentada por la culpa y ante las insistentes preguntas de Aurora, termina confesando que es cómplice de su tío en el secuestro de la enfermera.

Salvador y Soledad, descubiertos

Por casualidad, Elpidia escucha una conversación entre Salvador y Soledad y pone al corriente a Rosalía de la aventura que mantienen. El ama de llaves no duda en tomar cartas en el asunto y enfrenta a Montaner.

Preparando la boda

Elisa prepara ilusionada su boda con Ciro, que recibe el alta hospitalaria. Finalmente el chico conoce a Carlos y su intuición le hace pensar que los sentimientos entre el joven y su antigua amante aún siguen vivos.

“Si hablas, te mato”

Don Luis acude a Aurora para que le ayude a acabar con su adicción al láudano. Al darse cuenta de que la mujer sabe más de lo que él pensaba sobre el secuestro de Marina, la amenaza violentamente: “Si cuentas lo que sabes, te mato”.

Ayuda clandestina

El estado de salud de Marina es crítico y Celia pide a su tío que la libere, pero este se niega sin revelar que planea asesinarla. A escondidas, la joven con la ayuda de Aurora alimenta a la enfermera a la fuerza con una sonda.

Fin al romance

Furioso tras enterarse de que Soledad preparó una encerrona a Diana para que descubriera su idilio, Salvador no duda en echarla de casa: “No quiero volver a verte”.

Blanca toma las riendas

Blanca quiere que Emilio facilite la entrada de Rodolfo en la logia masónica y lo amenaza con revelar a la reina sus tejemanejes. Además intenta que Cristóbal, que ha vuelto a Madrid, deje de lado sus actividades anarquistas.

Dudas

Carlos propone a Elisa fugarse y esto llena a la chica de dudas, pues se siente muy agradecida a Ciro y no lo quiere dejar plantado. No imagina que el exsoldado los vio en actitud cariñosa y se lo recrimina. “Era un beso de despedida”, se justifica ella.

Carlos fuera de sí

Aclarado el malentendido, Elisa y Ciro hacen las paces y acuerdan seguir con los preparativos de su boda. Carlos, incapaz de aceptar que ha perdido al amor de su vida, va en busca de Ciro y lo agrede.

En brazos de Soledad

Gabriel, hundido al saber que su padre ha empeorado y no puede salir del preventorio, se deja consolar por Soledad y acaba rendido a sus encantos.

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