José Lamuño: “Soy un tipo teperamental”

Se considera diferente a su personaje en muchos aspectos como que es más visceral que él, pero no le ha supuesto ningún problema a la hora de interpretarlo.

José Lamuño
Pipo Fernández

Cuando solo tenía 21 años, este asturiano de Oviedo decidió viajar a Madrid con la idea de cumplir su sueño, convertirse en actor. Con una libreta llena de direcciones y teléfonos, fue tocando la puerta de varias productoras y luchando para conseguir una oportunidad. Dice ser bastante tenaz y poner pasión a cualquier empresa en la que se embarca. Es justamente esa constancia lo que le ha llevado a interpretar a Álvaro Soler en la serie diaria Servir y proteger.

No es la primera vez que haces un casting para esta ficción.

No, lo había intentado en varias ocasiones. Entre todas las pruebas que hice, una fue para el personaje de Sergio Mayoral, que finalmente se lo quedó Nicolás Coronado. Pero al fin logré entrar y no puedo estar más feliz.

¿Así que te encuentras a gusto en la piel de Álvaro?

Muchísimo. Me estoy dejando la piel porque es un personaje que lo vale. En carácter somos muy diferentes; yo, más temperamental y visceral, y él racional, suele pensarlo todo mucho. Sin embargo esas diferencias me han ayudado a conocerle.

¿Qué ha sido lo más complicado de dar vida a este mecánico?

Aportar coherencia y sentido a todo lo que hace. Que los espectadores entiendan que a veces no acierta en sus decisiones porque está divido entre su amor por Silvia y la fidelidad a su familia, son su sangre.

José Lamuño Servir y proteger
Pipo Fernández

El público parece encantando con tu personaje.

Recibo mucho cariño todos los días. La gente adora a Álvaro, incluso más, a la pareja que hace con Silvia, por lo que leo en redes sociales. Aunque a veces no entiendan algunas cosas de mi comportamiento con ella.

¿Está siendo duro el día a día en el set de grabación?

Bastante, no me acordaba de lo agotador que era grabar una serie diaria. Yo ya tenía algo de experiencia porque hace diez años participé en la ficción Un golpe de suerte, pero todavía me sigo adaptando. Además, cada uno traemos nuestros estados de ánimo de casa y sumar eso a trabajar con un ritmo de rodaje tan rápido, pues se hace difícil.

José Lamuño
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¿Cómo desconectas?

La verdad es que soy bastante ermitaño durante los días de trabajo, vivo por y para la serie. El único día que me tomo para mí es el viernes, eso es inamovible, porque el sábado ya empiezo a leerme los guiones y el domingo los estudio. Además, saco ratitos para encargarme de mis otros negocios. Así que cuando tengo tiempo libre hago deporte o voy a la playa si estoy cerca…

¿Y qué negocios son esos?

Tengo una tienda de antigüedades con mi madre en Oviedo. Yo la creé y ahora la lleva ella. Eso ocupa parte de mi cabeza, pero estoy tranquilo porque sé que está en buenas manos. Ambos tenemos una relación muy especial y gustos parecidos.

¿Tu madre y el resto de tu familia te apoyaron en tus comienzos?

Cuando les dije que quería ser actor les costó bastante aceptarlo y lo entiendo. Es una profesión muy complicada, los padres tienen miedo por eso y quieren lo mejor para sus hijos. Pero, al ver que era lo que deseaba, me ayudaron en todo.

Antes de convertirte en actor, empezaste como modelo.

Así es. Una de las cosas que más me ha costado es que no se me etiquetara de una cosa u otra. Yo le debo mucho al modelaje, porque me abrió camino, pero tengo claro que mi formación y vocación están dentro de la actuación. Una de mis experiencias más bonitas, por ejemplo, fue en Hospital Central, donde fui Gorka ¡Cómo lo disfruté!

José Lamuño y Amaia Salamanca
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¿Tuviste más trabajos?

Muchísimos, he sido bedel de un colegio, vendedor de pisos de lujo e incluso de robots de cocina. Y todo eso me ha servido para llegar a donde estoy. Por eso me siento muy orgulloso.

¿Cómo eres en tu profesión?

Me considero muy comprometido y responsable. Nunca pierdo la ilusión del primer día en ninguno de mis proyectos. Trabajo desde la admiración y por eso amo lo que hago. Intento dar siempre lo mejor de mí.

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