‘Necesito dinero’

Adolfo confiesa a Nerea que ha tenido que regresar a Madrid por problemas económicos. La1. Del 25 al 29 de junio. 16.25h

 

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Julio sale de un problema y se mete en otro. Esa tarde, un
traficante, que responde al apellido de Jiménez, se presenta en el despacho de Quintero a rendir cuentas. “Tu padre tenía una deuda conmigo y tú eres su heredero para lo bueno y para lo malo…”, lo amenaza.

El buen hacer de Nerea evita que el primo de Somoza pise la cárcel. Satisfecha se lo comunica al colombiano, dándose cuenta de que este no juega tan limpio como podría pensarse.

La insistencia de Lola y Espe ha dado resultado y Fede se anima a subirse de nuevo a un escenario.

El concierto resulta un éxito y el policía se plantea retomar su faceta musical: “Me hacía muy feliz. Gracias por ayudarme a superar el miedo escénico”.

Han pasado dos meses y Alicia está embarazada ya casi de ocho. Se siente en plena forma y sigue trabajando en la comisaría, aunque tiene que ser apartada de los casos más violentos.

También en este tiempo, Adolfo ha regresado a Madrid para
ver a su hija, Nerea, que lo recibe ilusionada. No obstante, pronto la abogada se da cuenta de que realmente no ha venido solo a verla a ella, como decía al principio. “Tengo problemas económicos y necesito dinero”, se sincera.

La presión ha podido con Julio y, finalmente, vende Transportes Quintero a Somoza, pero se siente fatal. “Mi padre me odiaría, nunca me perdonaría esto”, reconoce.

Mientras, el narco rebusca en las cuentas de la empresa por si existen paraísos fiscales y descubrir el nombre de quién puede llevarle a ellos.

Para atajarla cuanto antes, Miralles encarga el caso a
dos de sus mejores agentes, Nacha y Elías. “Hay que tener especial cautela con esto”, ordena.

Hasta la comisaría llega un violento caso de un atracador de taxistas que empieza a crear alarma social.

Desnudando sus sentimientos y contando la verdad, Iker ha conseguido que, poco a poco, Alicia recobre la confianza en él.

“Estoy centrada en mi estado y no quiero tener una relación, pero podemos quedar algún día a tomar
algo”, explica ella.

Adolfo está en peligro y, desesperado, decide acudir a Marcelino. “Ni tu hija ni yo estamos en disposición de prestarte dinero. Olvídalo”,le responde.

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