Capítulos ‘Sila’: Abay, enamorado

El hombre se queda prendado de Gizem, una atractiva joven que Boran ha contratado en su empresa. Nova. Del 7 al 11 de enero. 21.30h

Sila
Ay Yapim

Presionado por los Genco, Celil viaja a Estambul para cumplir con la tradición pero, al encontrarse con su hija y prepararse para dispararle, rompe a llorar y es incapaz de hacerlo. Para colmo, los hombres de Emre lo retienen y le dan una paliza. Desesperado, el hombre se tira por un puente pero no logra su propósito de suicidarse y es traslado al hospital. Una vez allí, su familia lo acompaña a la espera de que despierte, pero cuando lo hace no recuerda nada de lo sucedido.

Narin sigue sin acostumbrarse a la vida en la ciudad y se muestra cada vez más distante de Azad. De hecho rechaza tener intimidad con él. “No puedo olvidar a mi familia ni el lugar al que pertenezco. Ya no sé si te amo”, le dice. Sila consuela a su hermano y para tratar de ayudarlo le propone que comience a trabajar en la empresa pese a la oposición de Emre porque no tiene estudios.

Cihan, que también está en Estambul, amenaza a Boran con matar a Sila, Azad y a Narin. “El pueblo confía en ti, pero si no eres capaz yo cumpliré con la tradición”. Ambos se enzarzan en una pelea y Abay debe separarlos. Más tarde, el líder de los Genco se entera del estado de Celil y va a verlo. Cuando entra a la habitación, se encuentra con Bedar y tienen una sincera conversación. “A veces me pongo a pensar en lo que he hecho obligado por la ley y me arrepiento. Pero no hay nada que yo pueda cambiar, nuestro destino está escrito”, dice él.

Ajena a esto, Sila toma una drástica decisión al saber que Emre está involucrado en la paliza que recibió su padre. “Mantente alejado de mí y de mi familia por un tiempo”, le ordena. Pasados unos días, Celil recibe el alta médica y confiesa a Bedar que ha estado fingiendo. “Estaba desesperado, la muerte era la única salida que veía. Ahora protegeré a mis hijos, siento que ese es mi deber”, asegura lloroso.

Narin pide a su hermano que cumpla con la tradición

Boran contrata a un gerente para que se encargue de sus nuevas inversiones y vuelve a tener un enfrentamiento con Cihan. Pero su mayor problema es cumplir con la tradición y Abay, que no se separa del lado de su amigo, trata de hacerle recapacitar y lo amenaza con regresar a Mardin. “No puedo ver cómo te destruyes otra vez. Estuviste perdido después de la muerte de Yezda y Sila te devolvió la sonrisa”.

Esa misma noche, Narin busca a su hermano y le suplica que cumpla con la ley de Mardin: “Mátame, acaba con esta pesadilla”. Cuando Boran se dispone a apretar el gatillo de su arma, recibe una llamada de su esposa. “Si lo haces me perderás para siempre y pelearé por todas esas niñas y mujeres víctimas de la tradición. Nada me detendrá”, sentencia Sila. Las palabras surten efecto y su esposo baja el brazo. A su regreso a casa, se abraza a Azad y le pide disculpas.

Los Özdemir se preparan para enfrentarse a Sila en los tribunales y encuentran un aliado inesperado en Cihan. Durante un desayuno, este se queda a solas con Esma y entre ellos surge una gran química. “Burhan tiene mucha suerte de tener una mujer tan inteligente y atractiva como tú”, le declara el malvado Genco. También Abay está ilusionado con Gizem, una bella joven a la que Boran ha ofrecido trabajo.

Bedar sorprende a Sila hablando a solas en el baño y descubre que está esperando un hijo. “No se lo digas a Boran”, pide la joven, que se debate entre seguir adelante con el embarazo o interrumpirlo. Por si fuera poco, convoca a sus accionistas y les comunica que su intención de destruir las empresas Genco.

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