Cihan secuestra a Sila, 'Sila'

Genco retiene a la mujer de su primo y la presiona para que le venda sus tierras, pero ella se niega. Nova. Del 21 al 25 de enero. 21.30h

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Ay Yapim

La declaración de Halim admitiendo que fue él quien disparó a Emre, añadida a que las grabaciones de las cámaras de seguridad de la casa Sönmez muestran que Boran no estaba allí esa noche, propician que el juez lo declare inocente. Una vez en libertad, Genco decide suspender a Cihan de sus funciones en la empresa familiar y se reúne con Sila para alquilar una casa en la que vivir juntos. “A partir de ahora, nada ni nadie nos separará. Solo soy feliz si estás conmigo”, afirma ella.

Con la mejor intención, Azad realiza unas gestiones para comprar maquinaria nueva, pero cae en un engaño y la compañía pierde una gran cantidad de dinero. Decepcionado, decide renunciar a su trabajo y pasa los días junto a Celil viendo la televisión y apostando en partidas de cartas.

Kenan visita a Halim en prisión y le suplica que le diga quién ordenó disparar a Emre, pero él guarda silencio. Poco después, Boran llega con el mismo fin, pero uno de los funcionarios le da una fatídica noticia: “Halim fue encontrado muerto en su celda”.


Emre se queda paralítico y renuncia a su amada

En el hospital, Emre despierta y sufre un fuerte impacto al saber que se ha quedado paralítico. Sila no puede evitar sentirse culpable y decide permanecer a su lado. “Yo quería una vida junto a ti, no que seas mi enfermera. Sé que no me amas, vete”, dice él.

Esa misma noche, Boran prepara una velada sorpresa a Sila. “Dame la oportunidad de comenzar de nuevo. ¿Quieres casarte conmigo?”, pregunta y ella acepta sin dudar. Con la presencia de Bedar, Celil, Azad, Narin, Abay y Gulsum, vuelven a unir sus vidas esta vez por amor.

Sin embargo, una inesperada noticia no tardará en empañar su felicidad. “La compañía Özdemir compró las tierras de Mardin”, comunica Gizem a su jefe. Furioso, confronta a Sila, que trata de justificarse: “Estaba muy molesta contigo y quería destruirte... Luego, no pude detener las obras”.

Entre tanto, en Mardin, la salud de Firuz se resiente pues los campesinos se niegan a trabajar y los grandes hacendados lo acorralan. “Desearía estar muerto. Ya nadie me respeta, ni siquiera mis hijos”, se lamenta ante Kevser.

Azad recapacita gracias a Narin y decide regresar a su trabajo. En cambio, Celil aumenta su participación en partidas ilegales y se ve en serios problemas con la policía. Bedar se preocupa.

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Ay Yapim

Ayce llega a Estambul y llama a Sila para pedirle ayuda. Cuando esta va a buscarla, la ve malherida y la muchacha le relata el infierno que ha vivido: “Tras tu marcha mi hermano me entregó a Hamid y él me golpea”.

Este hecho propicia que Sila cambie de parecer y no venda sus tierras. “Quiero cambiar esa estúpida tradición que está acabando con la vida de las mujeres”, asegura. Para ese entonces, Boran viaja de camino a Mardin para hablar con la tribu y cancelar la sentencia de muerte de su esposa.

Burhan comienza a notar extraña a Esma y decide seguirla. Cuando espera a Cihan en un restaurante, llega una amiga y evita que sean descubiertos.

A la salida de una reunión, unos encapuchados disparan a los hombres de seguridad de Sila y se la llevan. En una bodega abandonada la espera Cihan para que le firme unos documentos que lo nombran dueño de sus tierras, pero ella se niega: “Prefiero morir”. Más tarde, la traslada a Mardin, pero antes hace una parada en el lugar en el que murió Yezda. “Aquí perdí a la única mujer que he amado. La traición de Boran y mi familia fue apartarla de mi lado”, revela.

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