Sana y salva, ‘Sila’

Boran llega a tiempo de impedir la muerte de su amada Sila y del bebé que esperan. Nova. Del 28 de enero al 1 de febrero.

Sila
Ay Yapim

Después de revelarle que su amor por Yezda es el motivo de su odio hacia Boran, Cihan lleva a Sila a Mardin. Durante el trayecto, ella se marea y comienza a sufrir fuertes dolores en el vientre. “¡Eres un animal! Como le pase algo a mi bebé te mataré. Por favor, llévame al hospital”, suplica entre lágrimas. Sin embargo, él se niega y entra a gritos en la casa familiar: “¡Si quieren recuperar su honor deben actuar! Si pierde al niño, autorícenme y esta noche todo el mundo verá el poder del clan Genco”. Firuz, que está acompañado por Kevser, queda desconcertado al ver a Sila casi inconsciente tendida en suelo y ordena que la lleven a la partera. “Tienes una hemorragia severa”, informa esta.

Cuando dan todo por perdido y la tribu ordena ejecutar la sentencia de muerte, aparece Boran alertado por uno de sus hombres de confianza. “Tranquila. No permitiré que nadie te haga daño nunca más”, promete mientras la lleva de camino al hospital.

Emre está decidido a volver a caminar

En Estambul, Emre sigue sin asimilar su nueva condición y recuerda con nostalgia los momentos que vivió junto a Sila. Para ese entonces, la joven registra una mejoría y los médicos logran salvar a su bebé. “Este es mi motivo para aferrarme a la vida y tú estarás a mi lado. No dejes que nos separen”, dice a Boran. Más tarde, este pide a Abay que difunda la noticia por Mardin. “Los que provocaron este dolor tienen los días contados”, asegura.

Ajeno a esto, Cihan busca a los hombres que vendieron sus tierras a Sila: “Deben aprender que nadie puede actuar sin mi aprobación”. Como lección, coge a uno de ellos y ordena a sus secuaces que lo aten a un buey y luego sea arrastrado por una zona rocosa.

Pasados unos días, Sila recibe el alta con la condición de que guarde reposo absoluto. Boran la lleva de regreso a casa pese a la oposición de Firuz: “Me perderás como hijo si no aceptas a mi esposa”. Por suerte, la pareja sí cuenta con el apoyo de Bedar y Celil, que han vuelto de la capital.

Dispuesto a cobrar venganza, Genco cita a Cihan en la plaza del pueblo. Una vez allí y con la presencia de numerosos curiosos, lo golpea hasta conseguir que se arrodille ante él y lo apunta con un arma. “Estoy aquí para cumplir la tradición. Te advertí que te alejaras de mi mujer”, declara. Cuando está a punto de matarlo, oye las suplicas del hijo de su primo y recapacita.

Este suceso propicia que las posturas entre el propio Boran y Firuz estén cada vez más alejadas. “Sila sembró el infierno en la tribu. No pretendas que vivamos bajo el mismo techo así que si para ti es más importante que tus ancestros, aléjala de mi vista”, asegura. Resignado, el joven prepara sus cosas para mudarse a la casa de campo, pero gracias a Kevser su padre cambia de parecer.

Animado por Kenan y con la esperanza de poder recuperar a su amada, Emre decide viajar a Estados Unidos y operarse. Por las calles de Mardin, Narin se cruza con su padre y queda desolada cuando este la trata con total desprecio e indiferencia. Por el contrario, Kevser es incapaz de soportar un día más sin ver a su hija y decide reunirse con ella a escondidas. El hermano de Ayce promete cuidarla, pero Firuz lo obliga a cumplir con la tradición y debe entregársela a Hamid. Una vez más, este la ultraja y le propina una brutal paliza.

Celil, por su parte, es rechazado por los que antes eran sus amigos. La única alegría para él es estar al mando de los campesinos que trabajan en las tierras donde Sila montará su negocio. Tras los últimos acontecimientos, Boran convoca una reunión y anuncia una drástica decisión: “Cihan debe salir de nuestra tribu y no hará más negocios con nosotros”. Zinar le pide que recapacite, pero ante su negativa anuncia que él también deja el clan.

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