Hermanos enfrentados, ‘Sila’

Al confirmar que está embarazada, Narin apunta a Boran y lo culpa de la muerte de Azad. Nova. Del 11 al 15 de febrero. 21.30h

Sila telenovela
Ay Yapim

En las calles de Mardin, Boran se cruza con Cihan y Dilaver. Este último abre fuego sin mediar palabra y se desata un intenso tiroteo en el que él resulta malherido. “Pagarás por esto y lo harás con sangre”, advierte a su primo el pérfido empresario tras ver a su hermano tendido inconsciente en el suelo. Pocas horas después, la policía se interesa por lo ocurrido, pero Boran evita que abran una investigación. “No tiene importancia. Fue un accidente”, asegura. Sin embargo, Cihan acaba teniendo que visitar la comisaría para declarar por la muerte de Azad.

A pesar de que delante de su familia trata de mostrarse serena, Sila está rota de dolor y con grandes ansias de venganza. “Dijiste que nos protegerías y no lo cumpliste. De ahora en adelante haré lo que crea necesario”, dice a su marido. Además, hace reaccionar a Narin y esta pronuncia sus primeras palabras. “Desde que Azad se fue no tengo motivos para seguir viviendo”, lamenta.

En comisaría, Cihan reitera su inocencia pese a que Boran logró el testimonio de uno de sus secuaces. Zinar, furioso con todo lo que está sucediendo, va a la casa de los Sonmez y los amenaza con convertir su vida en un infierno. Celil no se queda de brazos cruzados: “Si compruebo que Cihan es un asesino, va saber lo que es el dolor de perder un hijo”.

Se reanuda el trabajo en la fábrica de Sila

Boran apoyado por Firuz organiza una asamblea en la tribu y pide que se haga justicia con Cihan. “Si es culpable nosotros le haremos pagar, la policía no debe intervenir”, resuelven. Además, comunican otra fatal noticia: “No es posible romper la sentencia de Sila. Cuando nazca el bebé y termine la lactancia, se cumplirá”.

En un intento por sobreponerse a la muerte de Azad, Bedar y Celil recogen todas sus pertenencias y se deshacen de ellas. Finalmente, Cihan es liberado pues varios testigos comprados por Zinar declaran a su favor y no hay pruebas concluyentes de su crimen. Ese mismo día, reúne a la tribu y expone los errores de Boran. “Si hubiera cumplido con la tradición, el pueblo no se habría rebelado. Yo no lo reconozco como jefe y ustedes deberían hacer lo mismo”, afirma.

No contento con esto, busca a Esma y la obliga a regresar a Estambul. “Cuando solucione mis asuntos, iré a buscarte”, promete. Además, hace otra petición: “No puedes dar a luz a este hijo”.

Boran intenta justificarse ante la tribu, pero todos lo atacan y ponen en duda su autoridad. “Debemos replantearnos quién será el líder de la tribu. Cihan actuó conforme a la tradición, en cambio Boran se la saltó para proteger a su mujer”, sentencian. Como consecuencia, Boran suplica a Sila que se vaya a Estambul para poder salvar su vida, pero ella se niega porque está preocupada por Narin. “Tus padres se la llevaron”, revela.

Los trabajos en la fábrica se reanudan con Celil a la cabeza. Mesude, una de las obreras, debe cancelar su boda con Muharram pues Kadir, su hermano, se escapó con una chica. Boran se ve obligado a mediar: “Que haya intercambio de novias”. Sila al igual que Narin se decepcionan. De hecho, esta última mantiene un tenso enfrentamiento con su hermano tras confirmar que está embarazada. “Azad dio su vida para acabar con esta estúpida tradición y ahora yo voy seguir su camino. Se lo debo a él y a nuestro bebé. No voy a permitir que me lo arrebates”, asegura ella mientras le apunta con un arma. Por suerte, en ese momento aparece Sila y evita que suceda una desgracia.

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