La muerte de China, ‘Sila’

Burhan dispara a bocajarro al pérfido Genco tras descubrir que mantiene una relación con Esma y que esperan un hijo. Nova. Del 25 de febrero al 1 de marzo. 21.30h

Sila
Ay Yapim

De regreso a Mardin, Boran ingresa en prisión y Sila se refugia con su hijo en casa de la familia Genco para desagrado de Kevser. Ante toda la tribu, Firuz realiza una ceremonia y presenta a Bedirhan como el gran heredero. “¿Por qué no te vas? Este lugar es muy peligroso”, recomienda Narin a su cuñada, pero ella se niega. “Aquí están mis raíces y el hombre que amo. No me moveré de esta tierra”, asegura.

Contra todo pronóstico, Cihan se recupera poco a poco. Esma, que no se ha separado de su lado, lo besa sin poder contener las lágrimas y le hace una inesperada confesión: “Te amo tanto que no fui capaz de abortar. Nunca había sido tan feliz en mi vida”. Esta vez, el pérfido hombre asume su obligación y empiezan a buscar nombre para el bebé.

Obstinado en acabar con Boran, Dilaver contrata a un muchacho llamado Halil para que lo haga. No contento con esto, el hijo menos de Zinar visita a Celil en la fábrica y lo amenaza.“Si algo le ocurre a mi familia, lo pagarás con tu vida”, responde con furia Sönmez.

La felicidad de Esma dura poco ya que Burhan se entera de que no está con una amiga sino en Mardin y se presenta allí. “Amo a otro hombre. Es Cihan”, admite ella con valor. Más tarde, el empresario va al hospital y enfrenta a su rival: “Esma es mía. Por tu bien, aléjate de ella”. Una conversación con Bedar hace recapacitar a Kevser y, cuando nadie la ve, entra a la habitación de Bedirhan y lo coge en brazos por primera vez. Al ver que tiene la misma marca de nacimiento que Boran, no puede evitar emocionarse.

Se celebra la segunda sesión del juicio

Llega la primera sesión del juicio contra Boran y Cihan cambia su declaración: “Bebimos demasiado y fue un forcejeo. Mi primo es inocente”. Sin embargo, el tribunal también toma en cuenta las palabras de Dilaver y dictamina que Boran siga en prisión mientras se estudian las nuevas pruebas. A la salida, Halil aguarda para cumplir con la misión que le ha encomendado Dilaver, pero al mirar a los ojos del jefe de la tribu, le invade el miedo y es incapaz de apretar el gatillo. “Te consideraba un hombre, pero me equivoqué. ¡Maldito, te voy a matar!”, le zarandea su patrón. En ese instante, llega Zinar y evita que la situación empeore.

Sin embargo, nada puede hacer cuando Burhan aborda a Cihan en mitad de la plaza. “Eres una deshonra. Te metiste con mi esposa y la dejaste embarazada. Dijiste que la mala hierba nunca muere…”, declara ante numerosos habitantes de Mardin. De repente, saca un arma y le dispara a bocajarro varias veces, acabando con su vida en el acto.

Rotos de dolor, Zinar, Dilaver y Umu se despiden de él en un íntimo funeral. A su vez, Firuz acude a una reunión con los miembros de la tribu y estos le dan un ultimátum para que cumpla con la sentencia de Sila. “Si no lo hacemos, perderemos todo nuestro poder, disolverán la tribu y nos expulsarán”, comenta a Kevser de regreso a casa.

Pasados unos días, se celebra la segunda y definitiva sesión del juicio y Sila quiere acudir para apoyar a Boran. En un principio, sus suegros se lo prohíben, pero acaban ordenando a uno de sus hombres que la lleve. Desconoce que todo es una trampa para cumplir con su sentencia.

En una alejada casa, la espera Firuz y le suplica que huya en un avión que hay preparado con el objetivo de salvar su vida: “Es la única salida. No puedo matarte, eres la madre de mi nieto”. Para ese entonces, Boran ha quedado en libertad y se niega a creer la versión de que su esposa los haya abandonado a él y al pequeño Bedirhan. Finalmente, es Kevser quien acaba confesándole toda la verdad.

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