“No quiero casarme”, en ‘Sila’

Según marca la tradición, Umu debe convertirse en la esposa de Dilaver, pero ella se niega y se refugia en la casa de Boran. Nova. Del 4 al 8 de marzo. 21.30h

SIla
Ay Yapim

En una asamblea, los miembros de la tribu acuerdan que Boran debe pagar sus errores y dejar de ser un agha: “Ya no tienes poder. A partir de ahora, el clan Genco será gobernado por el jefe Zinar”. Él lo acepta con resignación, pero promete seguir en su lucha: “Voy a terminar con lo que empece e iré contra la injusticia. Defenderé a la gente de su tiranía”. De vuelta a casa, reúne a su familia para comunicarles la noticia y recibe todo su apoyo. “Me has dado amor y al hijo más hermoso del mundo. Tu lugar está aquí, conmigo”, dice a Sila, que se siente muy culpable por lo sucedido.

En un restaurante, Dilaver coincide con Esma y tienen un fuerte encontronazo. “Tú tienes la culpa de nuestras desgracias. Si no te hubiera conocido, Cihan estaría vivo”, le recrimina él. Todos aguardan impacientes a que Zinar restablezca el orden en la tribu. Sus primeras medidas son investigar quién disparó a Dilaver y reclamar a Ahmed por abusar de los obreros en el pago de sus tierras. Lo que el jefe no espera es que este le plante cara: “Ya que hablamos de cumplir la tradición… el estado de la viuda de Cihan y de sus hijos debe ser una de las prioridades. El honor de Umu como nuera de un jefe es el honor de todos. Ella deberá casarse con Dilaver, tu otro hijo”.

El hijo de Esma llevará el apellido de Cihan

Ahora que ha perdido su poder y ha sido expulsado de la tribu, Boran recibe el consuelo de Celil. De igual manera, se comporta Abay. “No estoy preocupado. La gente que quiero está conmigo”, confiesa Genco a su amigo. De hecho, Sila está más unido que nunca a él y decide implicarse en los trabajos de una escuela para los niños más desfavorecidos ya que Dilaver ha prohibido a sus obreros que permanezcan allí. Antes de regresar a Estambul, Esma visita a Zinar y le pregunta si es posible que el hijo que espera lleve el apellido de Cihan: “Él es su padre”. En un principio, el líder se muestra dubitativo, pero termina aceptando.

Más tarde, visita a Firuz y le comunica que ha decidido expulsarlo también a él del consejo de la tribu. Además, anuncia que las sentencias de las tradiciones serán cumplidas sin piedad: “La paz volverá a nuestras tierras”. La primera víctima es Roshda, la hija del señor Seifi, que anteriormente fue salvada por Boran.

Lejos de allí, Celil informa a Bedar y Narin de las últimas novedades de la tribu. “Ahora que no estoy protegido por Boran, Dilaver me amenazó. Nunca retiraré los cargos aunque me corten la cabeza”, asegura tajante. Mientras pasea por la calles de Mardin, Ayse ve a Hüseyin y se queda impactada. Ambos intercambian unas palabras y queda claro que su amor sigue vivo.

Firuz se reúne con Dilaver y le comunica que deberá casarse con la viuda de Cihan: “Debo ser un ejemplo y cumplir la tradición dentro de mi propia casa”. El joven no está de acuerdo con la decisión, pero sabe que no tiene más remedio que acatarla. En cambio, Umu se resiste y no deja de llorar. “Pensé que nunca haría nada que me perjudicara. Por favor, intenta hacer que recapacite”, suplica a su cuñado.

Hüseyin promete a Boran no volverá a hacer daño a Ayse y empieza a trabajar para él. Por eso, le revela una valiosa información: “Ömer disparó a Dilaver por orden de Ahmed”. Enseguida, Genco busca al chico y lo lleva a casa de Zinar para que confiese. Pero el líder de la tribu ahora tiene un problema mayor, Umur se niega cumplir la tradición: “Prefiero que me quite la vida”. Desesperada y a sabiendas de que los únicos que la pueden ayudar son la familia Genco, se refugia en su casa. “No quiero casarme. Mi único amor es y será Cihan”, confiesa a Sila. Como esperaba, Boran la protege y enfrenta a Zinar: “Estará con nosotros hasta que ella lo quiera”.

Fuera de sí, el líder prepara su venganza y le cuenta a Dilaver que secuestrará a un miembro de la familia de Boran. Poco después, Sila sale a la calle y alguien sigue sus pasos…

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