Libres para amarse, ‘Sila’

Boran acepta el liderazgo de la tribu Genco para abolir el cargo de jefe y vive feliz junto a Sila y sus tres hijos. Nova. Del 6 al 10 de mayo. 22.15h

Sila telenovela
Ay Yapim

Ali sigue decidido a cumplir la tradición y convence al padre de Umu para que le prohíba divorciarse. “No dejaré que manches mi honor, de lo contrario te desheredaré”, afirma. Dilaver y Seren, que están a la espera para poder casarse, muestran su apoyo incondicional a la mujer. También Zinar sale en su defensa: “Eres el único recuerdo de mi hijo Cihan. No importa lo que la gente diga o haga, siempre estaré a tu lado y respetaré tu opinión”. Más tarde, cita a su progenitor y lo confronta: “Lo más importante es la felicidad de nuestra familia, debemos afrontar el error que cometimos. A partir de ahora, Umu será mi hija y si alguien intenta hacerle daño juro que lo pagará caro. Ahora, vete de aquí”.

Celil está a punto de quitarse la vida

Boran acata la decisión de Sila de no operarse y se lleva una gran alegría cuando los médicos le realizan unos estudios: “Tiene sensibilidad en las piernas”. Por eso, comienza una terapia para intentar caminar de nuevo. En la fábrica, Celil recibe una carta de Ceinel y confirma sus peores presagios: “No me busques más, ahora estoy en Inglaterra. Con el dinero que me diste he abierto una tienda y me va muy bien. Lamento haberte engañado”. Desesperado, el anciano busca un arma y camina hasta unos terrenos apartados. “No he hecho nada bien en mi vida. Solo me ha movido la ambición”, piensa. Por suerte, en el momento en el que se apunta a la sien, aparece Emir y lo detiene. “¡Papá, no! ¿Quién me va a enseñar?”, grita.

Ali sigue conspirando contra Boran y reúne a algunos de sus hombres para que atenten contra la escuela. En mitad de la noche, Feride se da cuenta de que olvidó allí su anillo de compromiso y convence a Abay de ir a buscarlo. Al llegar ven el exterior en llamas, pero el hombre con su rápida intervención consigue sofocarlas. Luego, avisa a las autoridades que abren una investigación.

Pasados unos días, Sila recibe el alta médica. Los Genco y los Sönmez, que se han reunido para celebrar el primer cumpleaños de Bedirhan, se emocionan al verla llegar caminando. “Gracias por hacerme feliz y darme a mi hijo, el mejor regalo”, declara Boran antes de soplar la tarta.

Cerca de allí, Dilaver comunica a Seren que el juez ha aprobado su divorcio de Umu. Zinar les pide que organicen una reunión para conocer a la familia de ella antes de que se casen. También Hüseyin logra fijar una fecha para su boda tras responder correctamente a una de las preguntas de Ayse.

Por otra parte, Abay no está dispuesto a que Ali cierre la escuela y junto a algunos de sus hombres, irrumpe en su casa y se lo lleva a la fuerza: “Tienes una hora para que hacer lo que yo quiero o te mataré”. De esta manera, el jefe reúne a los habitantes de Mardin y les hace una importante petición: “Desde hoy les ruego que dejen a sus hijos asistir a esta escuela. Si no reciben educación no podrán ser útiles para nuestro país”. Además, se ve obligado a ceder una de sus tierras para construir otro centro.

Seis meses después, Sila comienza a tener contracciones y da a luz a dos hermosas niñas. Abay y Feride, que están esperando un varón, son los primeros en felicitarlos. También Seren y Dilaver se estrenarán pronto como padres. Esto propicia que Zinar renuncie a su cargo. “Ya estoy muy mayor y ahora solo quiero disfrutar de mi nieto”, comenta a Firuz.

Hüseyin decide no esperar más tiempo y visita junto a su madre a los Genco para pedir la mano de Ayse, pero la familia deja la decisión en manos de la muchacha: “Acepto”, afirma ilusionada. En ese instante, celebran una ceremonia simbólica y días más tarde, tiene lugar la oficial con Boran y Sila de testigos.

De regreso a casa, Boran se entera de que su tío Zinar ha decidido cederle nuevamente el liderazgo de la tribu. Sin tardar, cita a todos los vecinos y pronuncia un sentido discurso: “Para dar ejemplo a las demás tribus, en la nuestra de ahora en adelante el régimen del jefe será abolido. Cada uno tendrá que resolver sus problemas. Crearemos una civilización que se asiente en la justicia y dé ejemplo a los que están por venir”. Sila, orgullosa, lo besa.

Pasados unos años, el matrimonio ha rehecho su vida lejos de Mardin y su historia es contada por los más mayores a las nuevas generaciones como ejemplo de amor, justicia e igualdad entre hombres y mujeres.

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