Jorge Aravena, de ‘Un camino hacia el destino’: “Odio la mediocridad”

Esforzarse es el lema de este excampeón de motocross que se ha labrado una gran carrera en la actuación, el mismo que ha inculcado a sus hijos. Uno de ellos quiere seguir sus pasos.

 

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Con 26 años de profesión y 24 telenovelas nunca había interpretado a un hombre humilde. Entusiasmado con su papel en Un camino hacia el destino, el inolvidable galán de Secreto de amor nos ha regalado una amena charla donde hace balance de su carrera con humor, sinceridad y alegría. Además, nos ha confesado que una de sus pasiones son sus hijos, fruto de sus matrimonios con Yenny Martínez, con quien tuvo a Jorge Luis, Claudia y Luis Fernando, y con la actriz Paola Toyos, madre de Diego.

En Un camino… has dejado aparcados los trajes y las corbatas.

Sí, por eso me atrajo participar en esta producción. Lo mío han sido los médicos, los abogados… casi siempre he hecho de rico. Pedro es pobre. Me gusta aparecer sucio, sudado, despeinado… enriquece al personaje. ¿Qué tipo de jardinero sería si me maquillaran?

¿Las canas son tuyas?

Las de los primeros capítulos no, me las retocaban a diario para que no se notara la raíz. Pero no sé qué ha ocurrido que ya no hace falta, me han salido (risas).

¿Y cómo te ves con ellas?

Muy bien, forman parte de mi experiencia, mis años, mi vida, de tantas cosas…

¿Dar vida a un jardinero te ha puesto en algún aprieto?

No especialmente porque ya había conducido tractores y subido a los árboles. Sí es verdad que al bajar me doy cuenta de que ya no tengo 20 años sino 46, por suerte aún conservo la agilidad. Insisten en que utilice doble, pero yo me niego.

¿Te has hecho daño en el rodaje?

Sí, me colgué de una rama, no lo hice bien y me disloqué el hombro. Como no me caí, seguí grabando y me recuperé rápido.

¿Con el tiempo te has vuelto más exigente como actor?

Sí, me quedo plenamente satisfecho con pocas escenas y no puedo verme en pantalla. Cuando lo hago, se me pone dolor de cabeza. Soy muy autocrítico.

¿La actuación te ha dado más satisfacciones que disgustos?

Claro, porque incluso lo negativo se acaba convirtiendo en positivo. Para mí es un gran logro llevar 26 años en pantalla y trabajar en diferentes países.

¿Te han gustado todos los personajes que has interpretado?

No, yo no comparto eso de que no hay papel malo sino actor incapaz. Hay personajes pésimos a los que no se les puede sacar nada, que son imposibles de defender.

¿Crees en el destino?

Sí, pero hay que ayudarlo. Si trabajo en México es porque siempre lo tuve en mente. Llegué en 1997 y volví a Venezuela porque me dijeron que tenía que empezar de cero. Seguí trabajando allí, en Perú y en Estados Unidos. En este último se fijó en mí la productora mexicana Lucero Suárez. Gracias a ella llevo siete años aquí.

¿Te sientes a gusto?

Mucho, en otros sitios en cuanto he terminado de grabar me he ido, de México no. También me pasó en Miami, donde estuve diez años. Me gustaría vivir en Venezuela, pero la situación política y social lo impide. Solo me muevo para trabajar o para ir a ver a mis hijos a Estados Unidos.

 

Uno de ellos vive contigo.

Sí, Luis Fernando, que tiene 16 años. Vino hace dos meses porque quiere ser actor. Voy a ayudarlo en lo que pueda y le daré pautas sobre actuación, pero no lo obligaré a seguirlas. Él debe dirigir su vida profesional.

¿Qué le has aconsejado?

Que para ser bueno hay que echarle horas y haber nacido para ello. Es una afirmación dura pero real, y mi forma de decirle o te lo tomas en serio o mejor dedícate a otra cosa. Ha empezado bien porque tiene ganas y si hay pasión, amor y dedicación, lo más seguro es que obtenga buenos resultados.

¿Qué quieren hacer los demás?

El mayor estudia una ingeniería, Claudia, Derecho, y Diego todavía es pequeñ

¿Eres tan exigente con tus hijos?

En las competiciones del colegio me enfadaba que perdieran porque se quedaban parados. No quería ser duro y les decía que lo importante es participar, pero es falso. Hay que ganar, pero si no lo logras esforzándote al máximo, no debes desanimarte porque ya sabes qué hacer para mejorar.

¿Alguna vez pensaste en alentarlos a seguir tus pasos?

No, porque he pasado momentos muy difíciles. Comencé con 19 años y apenas tenía para pagar el alquiler de una habitación, jugaba al billar y apostaba para poder comer. Me casé joven, mis hijos llegaron pronto y seguidos… Para mí esta carrera ha sido de muchos sacrificios, no me arrepiento pero si me dieran a escoger ahora otra vez diría que no a esta vida. Eso no significa que no apoye a mi hijo.

 

Además, es de suponer que él no pasaría por lo mismo.

No, claro, de momento está estudiando y espero que tenga éxito. Creo que todos nacemos para ser buenos en algo y eso es lo que les he inculcado a mis hijos, que hagan lo que hagan intenten siempre ganar, odio la mediocridad. Hice motocross desde los 11 años a los 20 y fui campeón nacional en Venezuela. Es un deporte muy exigente y cuando no ganaba porque fallaba la moto me sentía impotente y la tiraba.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

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