Horacio Pancheri, de ‘Un camino hacia el destino’: “No imaginaba que esto iba a ser tan rápido”

Este atractivo argentino de 33 años dejó hace tres su país, donde trabajaba como modelo para estudiar interpretación en México y convertirse en actor. Hoy es el galán de su tercera novela.

 

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En julio, terminadas las grabaciones de Un camino hacia 
el destino, Horacio Pancheri disfrutó de un romántico viaje por Europa con Paulina Goto, su pareja en la novela y en la vida real. Tras las vacaciones, se ha instalado en Nueva York para realizar un curso de actuación y perfeccionar el inglés. Pronto regresará a México, donde le esperan varios proyectos. 

Un camino… ha sido tu debut como protagonista. ¿Nervioso?

Todos lo estábamos porque las audiencias de las novelas han bajado en México, pero es verdad que yo sentía hasta miedo por ser el galán, no sabía cómo iba a repercutir eso. Por suerte, fue un éxito desde el principio, también ha funcionado en Estados Unidos, en Argentina, mi tierra… Espero que guste en España.

¿Te ha costado dar vida a Carlos?

Sentía presión por mi empeño en hacerlo bien, me exijo mucho. Intento alcanzar la perfección, aunque sé que no existe, es un error que debo subsanar. Tengo que permitirme equivocarme.

¿Cómo te preparaste para meterter en la piel de un doctor?

Hablando con mi padre, que es médico. Me dio mil consejos. También me documenté y visité hospitales, que son lugares familiares para mí desde niño. Me hubiera gustado estudiar Medicina, pero no me animé porque es una carrera larga y sacrificada.

¿Y cómo llegaste a la actuación?

En la facultad empecé a hacer anuncios y desfiles, trabajé de modelo diez años. Viajaba mucho, conocía gente… Me atraía ese mundo, pero al cumplir 30 años me sentí estancado y decidí probar suerte en México. Me animó Glenda Reyna, la madre Eiza González (Amores verdaderos), que es una gran amiga y me consiguió algunos trabajos de publicidad para que pudiera subsistir mientras me preparaba en la escuela de Televisa. En algo más de tres años he trabajado en tres novelas, la última como protagonista. Ha sido muy rápido, no imaginaba que lo sería tanto.

Con tu edad otros ya tienen una extensa carrera en el mundillo…

Sé que he llegado ya crecido, pero también que los treinta es la mejor época para nosotros, por eso voy a aprovechar al máximo. Cogí el tren tarde, pero no lo perdí y espero que el camino por el que me lleve sea muy largo.

¿Tu pasado sobre las pasarelas, te ha ayudado o te ha perjudicado?

No me arrepiento de mi etapa de modelo, fue muy bonita, enriquecedora y me dio de comer, pero en México decidí pasar página, no mezclarla con la actuación, marcar la diferencia. 

¿Imaginabas que te iría así de bien en México?

Soñaba con ello porque soy muy ambicioso y aplicado, aunque a veces siento un poco de vértigo. Por suerte, cuento con el apoyo de mi familia, mi pareja y mis amigos, que me ayudan a mantener los pies en la tierra.

Aun así, no es fácil…

Es verdad, pero yo ya he vivido mucho. Tengo 33 años, no veinte, un hijo, he viajado… Y aunque no he vivido el éxito como hasta ahora sé más o menos cómo se maneja. El secreto está en ser humilde y agradecido.

¿Convives bien con la fama?

A veces resulta complicado porque la gente te critica por tu vida personal y te dan ganas de contestarles que por qué hablan si no saben, pero de todo se aprende. Procuro tomármelo con tranquilidad porque sé que soy una figura pública y que esto forma parte del juego, mis actos nunca van a gustar a todos, aunque por fortuna, sí a la mayoría. Cuento con el apoyo de mis fans y la gente por la calle es muy cariñosa.

Desde tu llegada a México tu nombre se ha relacionado sentimentalmente con el de las actrices Grettell Valdez y Paulina Goto. ¿Qué significan para ti?

Grettell fue mi pareja el año pasado, es una mujer a la que quiero pero la vida decidió que no debíamos estar juntos y nos separamos. La veo por los pasillos de Televisa porque ella también graba allí (Las amazonas) y tenemos una relación de respeto. Y ahora estoy muy feliz con Paulina.

De tu vida personal en Argentina apenas se sabe nada…

Es que no tiene interés porque mi expareja no pertenece al mundo artístico. Es una madre increíble, con la que mantengo una excelente relación, hablamos a diario para saber de nuestro hijo. Benicio tiene 3 años y es lo más bonito que me ha dado la vida, mi motor.

¿Cuesta estar alejado de él?

Sí, voy a Argentina a verlo siempre que puedo. También me lo traen a México, hace unos meses estuvo y me lo llevé a las grabaciones de Un camino… El equipo me sirvió de niñera y él se portó bien, pero no para. Hizo buenas migas con todos, en especial, con René Strickler (Luis).

Has trabajado con varios artistas veteranos, ¿veneras a alguno?

No tengo ídolos, pero a René lo considero un amigo porque grabé con él La sombra del pasado y El color de la pasión y da muy buenos consejos. También he aprendido de Agustín Arana, Manuel Landeta, Eugenia Cauduro, Ana Patricia Rojo… Estoy empezando y sé que debo fijarme en ellos.

¿Cuáles son tus planes inmediatos?

En septiembre iré de gira por México con la obra Se renta un hombre y en noviembre quizá empiece otra novela. Y se estrenará Pepito sin salida, mi primera película, que rodé el año pasado. Fue una experiencia increíble; flipé, como dicen en España.

Lee la entrevista completa en la revista Telenovela.

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