Gabriel Soto, el protagonista de ‘Vino el amor’: “Tengo los pies bien puestos en la tierra”

Ser uno de los galanes más queridos y cotizados de las novelas mexicanas, donde debutó hace dos décadas, no ha engordado el ego de este atractivo actor de 41 años. Él se lo agradece a su padre.

 

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Comenzó su carrera en el mundo de la música pero enseguida se dio cuenta de que su talento encajaba como un guante en la actuación y llamó a las puertas de Televisa. Desde que el canal mexicano le dio su primera oportunidad en Mi querida Isabel, Gabriel Soto solo ha tenido un objetivo profesional: crecer como actor. Y lo ha conseguido gracias a su trabajo en televisión y últimamente en el cine, que el año pasado lo reclamó para protagonizar dos películas. Satisfecho con su trayectoria, disfruta grabando Vino el amor. Descubre por qué.

Has dado la bienvenida al nuevo año como despediste el pasado, con mucho trabajo…
Sí, y estoy feliz. En 2016 cumplí veinte años de carrera, fue muy significativo para mí porque alcancé muchas metas, y este también lo será. Estoy convencido.

¿Detrás de ese entusiasmo se encuentra ‘Vino el amor’?
En parte sí, porque el personaje que interpreto es uno de los protagonistas más importantes y difíciles de mi carrera. Por primera vez soy un hombre maduro con una hija adolescente [Fernanda, a quien da vida Sofía Castro].

¿Nervioso por ese cambio?
Sé que atravieso una transición y me siento afortunado, pero también noto mayor responsabilidad por seguir haciendo mi trabajo bien y que el público continúe creyendo en mí.

Los papeles de padre del protagonista no tardarán en llegar. ¿Estás preparado para ese momento?
Claro, yo quiero actuar y aprender, en esta profesión nunca debes dejar de hacerlo. Me apasiona porque me sorprende cada día.

¿Qué tal se te da tener que grabar sin pinganillo?
Es complicado, hasta ahora no estábamos acostumbrados pero al hacer Yo no creo en los hombres me di cuenta de que las escenas salen más naturales . Eso sí, te obliga a trabajar más porque debes memorizar los guiones.

 

¿En qué momento está tu carrera en la gran pantalla?
Es otro punto que me tiene también muy satisfecho. El año pasado rodé en Perú la comedia La peor de mis bodas, que se estrenó en septiembre. Para mí fue un orgullo porque era el único mexicano del reparto. Luego, volví a mi país para grabar Cofradía, una película de suspense.

¿Te queda tiempo para ocuparte de tu fundación, No Tires la Toalla?
Sí, seguimos apoyando a jóvenes boxeadores, también damos clases de defensa personal a mujeres y participamos en actividades para evitar el acoso escolar. Nuestro objetivo es mejorar la sociedad a través del deporte.

¿Tú sigues practicándolo?
Siempre me ha gustado. Hago mucho ejercicio y llevo una alimentación adecuada para sentirme bien por dentro y por fuera. Aún no tengo el hábito de darme cremas, pero tendré que empezar porque me despierto con unas bolsas enormes debajo de los ojos.

No has perdido ni un ápice de sencillez pese a ser toda una estrella. ¿Cómo se consigue?
Tengo los pies bien puestos en la tierra y eso debo agradecérselo a mi padre, que siempre me aconsejó que no perdiera el piso, como se dice en mi país. Él me educó para que entendiera mi profesión como un trabajo más.

Esposo y padre enamorado

Hace varias semanas una revista mexicana aseguraba que, según un amigo de Soto de quien no daba el nombre, el actor y su esposa, Geraldine Bazán, ya no se soportaban
y vivían “entre celos e infidelidades”.

El galán respondió a la publicación con esta tierna imagen de su familia y el siguiente comentario en sus redes sociales: “No tengo tiempo para odiar a la gente que me odia porque estoy demasiado ocupado amando a la gente que amo”.

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