Un café con Marron: “Salir en la tele te ayuda a ligar”

Mantiene el apodo que le pusieron de pequeño, se confiesa un adicto al dibujo y a la música y nos cuenta cómo Pablo Motos ha conseguido que la fama no se le suba a la cabeza.

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Marron

Polifacético. Esa es la palabra que mejor define a Jorge Marrón Martín, Marron. Guionista y colaborador de El hormiguero, también es integrante del grupo musical El Hombre Linterna y creador de la empresa de espectáculos Tres Calaveras Huecas. Inquieto por naturaleza y curioso por vocación, charlar con él es un carrusel de risas y anécdotas.

Naciste el 5 de enero así que… ¡vaya regalo de Reyes fuiste para tus padres!
A mis dos hermanos les dijeron que era su regalo de Reyes y se llevaron un disgusto horroroso. Uno de ellos dijo: “el niño gordo ese está genial, pero… ¿cuándo llega mi Scalextric? (risas)”.

Te criaste en Carabanchel, Madrid.
Sí. Aunque mucha gente cree que soy de Talavera de la Reina porque en el programa hacía de un Marilyn Manson falso que era de allí… En ese barrio estudié con mi compañero Juan Ibáñez, Juanito, una de las hormigas.

¿Marrón o Marron?
Mis amigos del colegio me llamaban Marron. Y en mi familia, menos mi madre que me llama Jorge, el resto hace lo mismo.

¿Ya eras tan inquieto de niño?
Estaba apuntado a un grupo de dramatización, pero era tímido. Me gustaba pintar. Me veía a mí mismo como dibujante, actor, estrella de rock… Siempre algo relacionado con el arte.

¿Cómo conociste a Pablo Motos?
Mientras estudiaba Arquitectura técnica en la facultad. Entré en contacto con él gracias a Juan, que trabajaba con Pablo en el programa de radio No somos nadie. Un guionista se fue, escribí un monólogo de prueba que le gustó y me contrató. Hasta ese momento, por las tardes era mozo de almacén.

Y tienes dos premios Ondas, por No somos nadie y El hormiguero.
Ya, pero tuve que aprender muy rápido. El primer año pensaba que iban a echarme.

¿Qué tal lo de ser pluriempleado?
Solo me falta aparcar coches por la noche en Pachá [risas]. Tanto mis compañeros Juan y Damián, con los que he montado la empresa de espectáculos, como yo somos gente inquieta.

¿Contentos como empresarios?
Ahora estamos de gira con el show Lo que no nos dejan decir por televisión. Cada uno hace un monólogo y luego interactuamos con el público y enseñamos avances científicos.

¿Por qué trabajáis siempre juntos?
A Juanito le conozco desde el colegio y a Damián, que era su amigo, desde que estudiaba Ciencias de la Información. Somos inseparables y nos llevamos fenomenal.

Con Pablo tenéis mucha química.
Es que somos amigos, incluso nos vamos de vacaciones juntos. Le tengo mucho cariño, es genial. Y el éxito de El hormiguero se debe en parte a ese buen rollo.

¿Cómo llevas la popularidad?
Bien, Pablo se ha preocupado de que no se nos suba a la cabeza.

Se te acercarán muchas chicas…
Salir en la tele te ayuda a ligar, pero también le resta encanto. Aun así, estoy soltero y muy contento.

Tus aficiones son…
Me gusta leer, ver pelis, escuchar música, jugar con mi perra…

¿Qué talento te gustaría tener?
Me gustaría saber tocar el piano. Incluso fui a la Escuela de Música Creativa del barrio madrileño de Malasaña. No tengo tiempo…

Tu héroe en la vida real es…
Pablo Motos, por su valentía por el empeño y la energía que pone en intentar realizar sus sueños.

DE UN SORBO
¿Eres cafetero? Mucho, pero no más de dos al día.
¿Te levantas de buen café? Sí, no muerdo por las mañanas.
¿A quién invitarías? A Rajoy. Me gustaría saber qué piensa, porque como no habla…
¿A quién no le darías ni agua? Intento no enemistarme con nadie.
Si el café te diera superpoderes, ¿cuál de ellos elegirías? Ver bien, porque soy miope desde niño y por la mañana no veo nada.
Un libro para disfrutar a sorbos… El nombre de la rosa, de Umberto Eco.
Un deseo para 2016… Que la gente a la que quiero tenga salud y sea feliz.

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