Susanna Griso pasa ‘Dos días y una noche’ con famosos: “Cristina Cifuentes investigó para saber qué me gusta desayunar”

La periodista comparte intimidad con caras conocidas como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Raphael, Fernando Tejero… “Soy poco invasiva y tengo sintonía con todos ellos”. Ya ha cerrado un viaje a Dubai con Xavi Hernández.

La voz de Susanna Griso transmite la emoción de quién tiene entre manos un proyecto ilusionante con el que empezó a soñar hace una década y que ahora se hace realidad. Este viernes, la presentadora de Espejo público estrena Dos días y una noche, espacio donde compartirá techo y confidencias con estrellas de diversos ámbitos.

Te han ubicado en un día y un horario llamativo, entre el informativo y el estreno de Allí abajo. ¿Qué te parece?
Bien, bien. Me parece fantástico. Sé que esa franja es la más complicada en términos de audiencias y es un reto. Pero también te da mucha visibilidad y para un formato como el mío es fantástico.

Después de tantos años en el plató de Espejo público, esto debe ser un soplo de aire fresco…
Sí, pero sobre todo este es un proyecto que llevo muchos años con ganas de arrancar. Me encaja porque es de entrevistas y también tiene mucho de convivencia, lo que para mí es una vuelta de tuerca, muy distinto a todo lo que he hecho. Llevo más de 20 años presentado programas en directo y este programa supone una gran ilusión para mí. A pesar de que está siendo duro, porque tengo que grabar en fin de semana y trabajar de lunes a viernes, la experiencia está siendo muy positiva.

¿Ha sido fácil convencer a los famosos para que abran sus casas?
No lo ha sido. Pero tengo que decir que soy poco invasiva: doy mucha importancia al ámbito más privado ya que yo también preservo el mío. Pienso que cada uno tiene derecho a mostrar lo que le apetezca y por tanto no me gusta es invadir terrenos, pero sí que creo que puedo generar un clima de confianza con el entrevistado. Eso te hace sacar lo mejor de ellos.

¿Los has elegido tú?
Digamos que hay cierto consenso por nuestra parte y por la de la cadena, que nos sugiere o predetermina algunos invitados. Creo que es importante que haya afinidad, porque sino es complicado pasar tantas horas con alguien. Por suerte, suelo sentir esa sintonía y a todo el mundo le encuentro el lado positivo. Mi equipo se ríe y me dicen que salgo con Síndrome de Estocolmo.

¿Cuántos programas habéis grabado?
De momento, seis. Pero tenemos en cartera muchos más.

¿Quién ha sido el mejor anfitrión?
A cada uno le sacaría algo positivo. Cristina Cifuentes [Presidenta de la Comunidad de Madrid] hizo su propia investigación y me tenía el desayuno preparado con cosas que me gustan, me sorprendió mucho; Sergio Dalma me lo puso muy fácil; me consta que Raphael me ha mostrado parcelas de su ámbito privado que no había enseñado antes; y con Fernando Tejero me he reído mucho...

¿Duermes en sus casas?
Sí, a no ser que no me quieran… Pero me puedo poner muy pesada y colocar el saco de dormir en el portal (risas). Es como cuando te vas de viaje con alguien a quien no conoces: las primeras horas no son fáciles porque hay cierta tensión, nerviosismo, pero luego todo fluye. Con Los Estopa, a quienes no conocía personalmente, me sentí desde el minuto uno como si fuéramos amigos toda la vida. Ellos te convierten en una más de la pandilla.

Tu marido, Carles Torras, es el director. ¿Qué tal ese trabajo ‘en familia’?
Este proyecto se lo planteamos hace dos años a la cadena, pero llevamos 15 años con la idea de este programa. Ha tardado porque primero me coincidió con los informativos, luego Espejo público… Pero ha llegado un momento en que se dan todas las circunstancias. Queríamos arrancarlo en septiembre y por cuestión de parrilla se ha postergado. Luego hemos coincidido en el tiempo con Bertín [Osborne], pero en realidad hemos ido en paralelo. Me dicen que corro el riesgo de que piensen que voy a rebufo, pero creo que nos retroalimentamos. Que la gente quiera ver una entrevista más en profundidad y con momentos divertidos es bueno, porque durante años el género de la entrevista ha estado olvidado. Responde a un interés de la audiencia y todos sumamos.

¿Vamos a ver otra Susanna?
Yo creo que sí, porque el reto es ser menos periodista y más cómplice. Soy muy preguntona hasta cuando no trabajo: cuando voy a comer con alguien que no conozco, en los diez primeros minutos le he hecho la ficha técnica. ¡En mi casa se ríen de mí por eso! Forma parte de mi ADN.

¿Tú habrías accedido a ser entrevistada en un programa así?
(Duda) Me he hecho esa pregunta porque soy muy reservada… Y no lo sé. Creo que me hubiese costado, pero quiero pensar que después de ver este programa, la gente que comparta mi reserva dé el paso. Así que creo que si yo se lo pido a otros, tengo que estar dispuesto a hacerlo.

¿Cómo eres en tu casa?
El otro día me reía porque acabé Espejo… y me fui a una comida de trabajo –a veces aprovecho para quedar, sobre todo con políticos, y más en estos momentos de negociaciones–; acabé con el tiempo justo para recoger a mis hijos y mi hija me recordó que tenía que ayudarla con el disfraz de Carnaval de la Guerra de las Galaxias, así que me puse a romper sábanas para hacerle el traje. Vamos, que mi jornada no es distinta a las del resto. Todas y todos hacemos malabarismos. Soy muy activa, intento estar mucho con los niños, pero este trabajo que es muy absorbente y no desconecto. Por eso los periodistas hacemos vivir mucho nuestra profesión a nuestros hijos, y pueden pasar dos cosas: que la detesten o que les interese mucho lo que les rodea. Mi hijo, por ejemplo, me pregunta ahora por Donald Trump, Ted Cruz y Hillary Clinton y eso es porque lo viven en casa.

¿Has corroborado eso de que nuestros hogares son como nosotros mismos?
Sí, pero en el programa las casas son un actor secundario y no me gusta centrarme en ellas, aunque evidentemente es el marco en el que me muevo. En el caso de casi todos hemos salido fuera, pero es verdad que las casas son reflejo de nuestra personalidad.

¿Viajarás fuera de España?
Sí, hay varias entrevistas internacionales. Con Xavi Hernández [el futbolista juega ahora en Dubai] ya está cerrado, pero acaba de ser padre y estamos ajustando la agenda.

¿Con qué personaje complicado te gustaría pasar ese tiempo?
A parte del Papa, con Hilarry Clinton: es imposible pero me haría gracia porque es una mujer con una dilatada experiencia pero que genera cierta antipatía, no acaba de gustar; me encantaría verla aunque no sé hasta que punto me permitiría acceder a su ámbito más privado.

En diciembre cumplirás diez años al frente de Espejo público. ¿Qué balance haces?
Fantástico. A mí que siempre me ha gustado la información política, imagínate cómo estoy disfrutando con este panorama tan intenso, convulso y abierto. La cifra de entrevistas se ha disparado y creo que es nuestro punto fuerte, donde tenemos más credibilidad. Es agotador a todos los niveles, pero cuando te gusta lo que haces…

¿Dispuesta a estar por muchos años?
A eso le he dado muchas vueltas porque también he pensado qué fantástico sería hacer solo este formato de entrevistas. Una de las condiciones que me pusieron fue que no podía dejar Espejo… Hay que ser agradecido, tengo dos oportunidades maravillosas y no podría decir con qué me quedaría.

¿Tu fórmula para no sucumbir al agotamiento?
No sé si tengo, seguramente estoy sucumbiendo y no me doy cuenta (risas). Todo el mundo me dice que no se me nota, que lo llevo bien, que no pierdo la alegría. El cuerpo lo somatiza más y a veces tiro de mis energías más de lo que debería, pero creo que es un tema de pasión y esta te lleva a trabajar siete días, con poco descanso, pero sin perder la sonrisa.

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