Un café con Irene Visedo: “Ahora tengo la mente organizada”

Durante los siete años que ha estado lejos 
de la 
serie ha cultivado su espiritualidad. Ahora dice que está preparada 
para disfrutar 
de la fama y responde con sosiego a las preguntas sobre la polémica con Pilar Punzano y sobre su filosofía de vida, plasmada en un libro.

Sus referentes son el teatro La Abadía de José Luis Gómez y el Estudio Juan Carlos Corazza. Dos avales para Irene Visedo, una actriz que comenzó joven y hoy, a los 37 años, tiene 15 películas, seis montajes teatrales y dos series a sus espaldas. Quizá por eso sorprendió que dejara Cuéntame para asimilar la fama. Ahora, tras siete años, los Alcántara la ha recibido con los brazos abiertos. Y ella no ha parado de trabajar, y además ha escrito un libro de mindfulness y da cursos para ayudar a los demás.

De niña querías ser directora…
Mi padre era un cinéfilo e iba a menudo al cine con mi hermano y conmigo. Primero quise ser directora pero, poco a poco, descubrí a Aitana Sánchez-Gijón y a Emma Suárez. Por ellas estudié interpretación a los 14 años.

Con El espinazo del diablo, de Del Toro, te convertiste en promesa del cine. ¿Cómo lo analizas ahora?
Tenía 23 años y lo veo lejano. Con el tiempo he aprendido que lo importante no es conseguir metas sino disfrutar.

¿Hay un antes y un después de Cuéntame?
Descubrí que lo bueno de la popularidad lleva aparejado lo malo y tuve muchas contradicciones. No era feliz y tuve que abandonar la serie para crecer.

Has vuelto. ¿Te sientes madura?
No habían renovado con Pilar Punzano y antes de buscar a una tercera Inés, querían saber si me apetecía volver. Me sorprendió que me llamaran, pero enseguida vi que me hacía ilusión. Sabía que podría vivir esa popularidad que antes no había aceptado, desde la felicidad, con conciencia.

Y se va Pablo Rivero. ¿Te da pena?
Mucha. Le echaré mucho de menos. Lo hemos dado todo en el cierre de su trama, muy dramática. Lógicamente, le entiendo. Él es tan querido y respetado que se va con todas las puertas abiertas.

La salida de Pilar fue polémica…
Hicimos juntas una película [Cascabel, 1999] y la respeto. Si no lo hacía ella ni yo, lo hubiera hecho otra. Lo que me entristece es que un desacuerdo laboral entre ella y la productora lo personalizara todo.

¿Qué tal el trato con los Alcántara?
Siempre ha sido muy bueno, incluso cuando los dejé. Me han apoyado en todo momento. Ana Duato me dice que se alegra porque ha servido para conformarme como la mujer que soy.

Has escrito el libro Sencillamente Mindfulness…
Estos años he buscado mi equilibrio espiritual. He dado talleres y conferencias, sobre todo a niños, personas mayores y enfermos terminales. Tras 15 años formándome, un editor me lo encargó y construí un proyecto personal que me hace muy feliz. Se trata de facilitar a la gente el acceso a su interior a través de la meditación y la atención plena para que sepan usar sus herramientas y puedan sentir paz y responsabilizarse de sus vidas. Y ahora doy los cursos Entrena tu atención plena.

¿Los seres humanos somos nuestros enemigos?
Sí cuando nos ponemos en contra de nosotros y creamos sufrimiento. La mente puede ser dañina si no tiene un equilibrio. Yo ahora la tengo organizada.

Fuiste la duquesa de Alba en un telefilme. ¿Qué te parecía?
Me hacía gracia, era admirable y me sorprende lo lejos que llegó. Descubrí a una mujer interesante, con vitalidad para hacer lo que le d aba la gana.

¿Cómo va El brillo, tu corto?
Pues espero hacerlo en algún momento. Y ya lo he hablado con Aitana Sánchez-Gijón, mi amiga desde hace años. El guión le gusta, pero sobre todo quiere apoyarme.

Tienes dos videoclip, con Pablo Puyol y Celia Flores. ¿Tú qué escuchas?
Los dos los hice por amistad. Soy ecléctica. El pop me sigue gustando y la música electrónica y hasta reggaton. Pero no soy una cultureta ni voy a conciertos; la escucho para conducir y en mis clases. Además estoy aprendiendo a tocar el hang drum, un instrumento suizo de percusión.

DE UN SORBO
¿Te gusta el café? Sí, pero me ensucia el estómago. Desayuno un vaso de agua templada con limón, té con cereales y frutos secos y pan de coco. Y si voy a trabajar muchas horas, un batido de proteínas de guisantes.
¿A quién invitarías? A mi abuela, que murió hace 14 años. Estábamos muy unidas, la admiraba y la sigo admirando.
¿A quién no darías ni agua? A cualquier grupo terrorista.
Si esta bebida tuviera poderes. Pediría… ¡energía ilimitada!
Un libro para acompañarlo. Yo soy eso, del escritor hindú Maharaj Nisargadatta.
Con el último sorbo, un deseo. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy.

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