Un café con Dani Martínez: “Soy un poco frío y raro de narices”

“Ultra fan” de Julio Iglesias y adicto a las comedias románticas y a las zapatillas Converse. El cómico leonés nos descubre su lado más curioso y personal: “Desde que cumplí los 30 me planteo que debería echarme novia”.

Gracias al programa Cita con Pilar en Radio Nacional de España, Dani Martínez tuvo su primera oportunidad en los medios. Con Florentino Fernández ha trabajado en un montón de programas (Otra movida, Sopa de gansos, Tonterías, las justas…) y juntos hacen también la gira multitudinaria gira Vuelven/No vuelven por España. Fue Simón Bermejo en Aída y ahora, a los 33 años, interpreta a David Kalifornia en Chiringuito de Pepe.

¿Cómo te sientes en el pellejo de tu personaje?
Es un surfero tarado/cuerdo como le defino yo. Un neohippy que un día aterriza en Peñíscola, pero es un hombre de mundo. Lo más difícil para mí han sido las escenas de ternura con Mati, porque ponerme ñoño me daba vergüenza. Pero Dafne Fernández me lo ha puesto fácil.

¿Habías practicado surf alguna vez?
No tenía ni idea. Para colmo me he tenido que meter en la playa sólo dos veces y las dos en diciembre. ¡Un frío...!

El gurú de las bodas fue tu primera experiencia en doblar actores. ¿Te han invitado a alguna boda en la que no recordabas quién era el novio?
Sí que he sabido quién me invitaba, pero pensé: “Para qué coño me invita este, si le he visto tres veces”. Y no fui, claro.

¿Cómo será la tuya?
Todavía ando pensando en cómo se debe vivir con alguien (risas). Un día firmaría los papeles en el juzgado y para celebrarlo invitaría a mis amigos a una representación en la que me casara Flo; algo divertido.

¿Con Flo no hay guerras de egos?
Todo lo contrario. Yo sé que la estrella es él (risas).

Empezaste como actor en Aída y ahora sigues en Chiringuito de Pepe. ¿Por qué esa conversión?
En Estados Unidos es un paso muy natural. Soy ultra fan de Jim Carrey, monologuista e imitador de voces además de actor, y no me importaría seguir sus pasos. Yo hago comedia con un lenguaje que controlo bien y, poco a poco, quiero dirigirme al drama. Es un reto.

En tu carrera hay giros muy curiosos, como cuando presentaste A3Bandas, con Cantizano y Patiño.
Duré tres meses. Lo mío no es la prensa del corazón (risas). Lo mejor fue la amistad que hice y conservo con Jaime Cantizano. Es mi hermano mayor.

Capricornio del día de Navidad. ¿Cuáles son tus defectos?
Soy muy cabezón. Y muy puntual. Mi representante me llama ‘funcionario Martínez’ porque soy cuadriculado y me gusta tenerlo todo planificado. Si a última hora me cambian algo, me descoloco.

¿Qué recuerdas de los padres Agustinos de León?
Que me lo pasé muy bien. Era un “bandarria”, como decían mis profesores. Interrumpía para contar chistes, pero los sabía colar en el momento oportuno. En las fiestas de tercer y cuarto de EGB ya imitaba a todos los personajes de Ángel Garó y también a mis profesores.

¿Vas a menudo a visitar a tus padres?
Mi madre es de Astorga y mi padre de un pueblo que se llama Hospital Río Órbigo, pero viven en León y claro que voy a verles. Sigo con todos mis amigos desde los ocho años. En mi grupo somos diez y tengo la suerte de que cinco de ellos y yo, vivimos en Madrid. Un día a la semana como mínimo nos reunimos todos.

¿Supersticioso?
En un espectáculo actué todo el tiempo con una camisa blanca que me había regalado mi madre. Cuando tenía dos sesiones seguidas, mi road mánager me decía que me cambiara, pero no podía. Estaba convencido de que tenía que actuar con esa camisa.

¿Coleccionas algo?
Ahora estoy intentando acabar la colección de libros de Teo y soy fan de las comedias románticas de todo el mundo; las tengo todas, desde Sexo en Nueva York hasta Cuatro bodas y un funeral, Love actually o Nothing Hill.

¿Eres cocinillas y/o buen amo de casa?
La compra la hago por internet. Sé planchar y cocino, pero tengo un repertorio muy básico de filetito, huevos fritos, ensalada, pasta fresca, puré de patata ... El cocinero de verdad es mi hermano pequeño; vive cerca de mi casa y voy a verle a menudo para comer bien.

Eres tan forofo de Julio Iglesias que hasta lo llevas como pantalla de tu móvil…
Ahí está [nos lo enseña]. Adoro a Julio Iglesias desde pequeño, cuantas más anécdotas me cuentan, más me gusta. Voy a su conciertos y soy ultra fan suyo.

¿Qué tiene que tener una chica para conquistarte?
Que me aguante, solo con eso… Soy raro de narices y un poco frío. Tengo buenas amigas, pero cuando tenía novia pensaba que estaría mejor solo; aunque desde que cumplí 30 años me planteo en serio que debería echarme novia… (risas).

Eres obseso de las zapatillas Converse.
Empecé a llevarlas por mi cuenta en Tonterías las justas. Ahora tengo 40 ó 50 pares en un armario, bien colocadas, por colores. Soy muy ordenado; entras en mi casa y lo tengo todo perfecto.

¿Algún talento que desearías tener?
Tocar algún instrumento musical y saber bailar. Me da envidia la gente que se mueve con gracia. Flo, por ejemplo, baila muy bien.

¿Quién es tu héroe en la vida real?
Aparte de Julio Iglesias, soy fan de Michael Jordan. A los 12 años jugaba al baloncesto y desde entonces me he leído todas sus biografías. Soy excesivamente nostálgico. Pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor.

El mejor consejo que te han dado.
Tuve un entrenador de baloncesto que me decía: “Con los que te quieren, a muerte. Con los que te critican o les caes mal, a hostias desde el minuto uno”.

DE UN SORBO
¿Te gusta el café? No. Desayuno zumo de naranja, un bocadillo y fruta. Nada caliente.
¿Te levantas de buen café? Necesito un proceso largo antes de despejarme. Últimamente pongo música cuando me despierto; tengo un abanico amplio, desde Love of Lesbian, Rolling Stone, Iván Ferreiro, Andy y Lucas, Camela o Baremboin.
¿A quién invitarías? A Arturo Fernández. ¡A saber lo que ha vivido y lo que te puede contar!
No le darías ni agua... A un profesor que tuve en 5º de EGB. Me dio un hostión delante de toda la clase que me cruzó la cara. Me puse a llorar y encima, el muy cabrón, me dijo: “No lloras porque te ha dolido sino por la vergüenza de estar delante de toda la clase”. Le tengo tanto rencor que una vez me lo encontré y no le saludé.
Si el café te diera súper poderes, ¿cuál querrías? Volar. Pero no por la sensación de libertad sino porque la gente flipara cuando mirase al cielo.
Recomiéndame un libro adecuado a un buen café. La biografía de Keith Richars, de los Rolling Stones. Me esperaba desenfreno y resulta que es muy enamoradizo, adora a su mujer y es muy ordenado.
Pide un deseo. Me gustaría hacer cine. Me veo haciendo algo tipo El lobo de Wall Street. Y puestos a pedir, con Álex de la Iglesia o Daniel Sánchez Arévalo.

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