Belén Rueda, seducida por Chino Darín en ‘La embajada’: “Necesitaba un actor con mucha personalidad y él la tiene”

La actriz alaba el carisma del hijo de Ricardo Darín, con el que comparte una trama de “amor brutal” en la nueva serie de Antena 3 marcada, entre otras muchas cosas, por la diferencia de edad: ella tiene 50 y él, 27.

En abril florecerán dos de los trabajos que Belén Rueda ha regado con más mimo en los últimos meses: por un lado, Antena 3 estrenará el viernes 8 en el Festival de Televisión de Albacete la serie La embajada, el thriller político y emocional en el que interpreta a la mujer del embajador español en Tailandia; por otro, competirá en el Festival de Cine de Málaga con La noche que mi madre mató a mi padre, una película de Inés París que supone su debut en comedia en el cine.

¿Qué tiene La embajada para que todos los actores habléis con tanto entusiasmo de esta serie?
Es curioso porque cada miembro del reparto es de su padre y de su madre: desde Raúl Arévalo a Abel Folk pasando por Chino Darín, Úrsula Corberó, Amaia Salamanca, Megan Montaner, David Verdaguer… Somos actores muy diferentes con guión muy bien escrito. Han conseguido que se cree un ambiente estupendo para contar esta historia que mezcla amores muy brutales con desamores muy brutales también, corrupción a lo bestia y esa necesidad de fondo de limpiar ciertas instituciones que es muy actual.

¿Era el momento de hacer una serie así?
Sí, porque trata cosas que están saliendo continuamente en los informativos. La esencia de la serie sería la necesidad del ser humano de ser coherente con aquello que quiere y con lo que le toca vivir. Es eso lo que nos lleva a extremos de amor y desamor brutales, de corrupción y de integridad.

Trabajas con el hijo de Ricardo Darín, con quien coincidiste en la película Séptimo. ¿Cómo es Chino?
Ser hijo de Ricardo Darín no es fácil. Cuando ves a Chino te das cuenta de que es un tipo y un actor que busca continuamente su identidad y que ya la ha conseguido hace tiempo. Antes de empezar la serie dije que necesitaba que el personaje de Carlos, con el que vivo esta historia, fuera interpretado por un actor con mucha personalidad, porque yo tengo 50 años y él 27. Y hay que creérselo. Te puedo asegurar Chino tiene ese peso, es natural en él. Además se lo ha trabajado mucho precisamente porque tiene un padre muy potente, que te ayuda en un momento dado pero también es una sombra…

¿Quién es Chino Darín? 10 razones para no perder de vista al sex symbol de ‘La embajada’

¿Has hablado con Ricardo de este trabajo? ¿Qué dice él?
Soy yo la que le digo: “¡Tienes un hijo que tela!”.

Del thriller de La embajada al humor negro de La noche que mi madre mató a mi padre. ¡Entras a lo grande en el mundo de la comedia en cine!
De momento entro, ya veremos si es a lo grande o no (risas). La peli tiene un presupuesto pequeño y eso entraña dificultades en la promoción, pero esperamos que funcione el boca a boca.

¿Qué pensaste al ver el título?
Le dije a Inés París, la directora, que tenía peligro porque parece de un género al que siempre me asocian. Pero también hemos jugado con eso en clave de comedia. Sí tiene una parte de thriller importante, pero el humor lo supera con una combinación de géneros muy curiosa, sin caer en lo histriónico.

¿Te ha costado sacar tu vis cómica?
En mi casa siempre he sido la graciosilla, pero hacer comedia es otra cosa. El ritmo en este género es algo que o lo llevas o es muy difícil de aprender, he estado obsesionada con eso durante el rodaje. Me puse completamente en manos de Inés, porque ella lleva ese ritmo en la sangre. En la película interpreto a Isabel, una actriz en los cuarenta que está en crisis porque ya no le llegan los trabajos que ella quiere; su marido, que es escritor de novela policiaca, va a producir una película y en ningún momento piensa en ella como protagonista y eso la saca de sus casillas. Podía llevarlo de una manera más extrema o más sutil: por ejemplo, hay una escena muy al límite que Inés me pidió irme a la gran diva exagerada y yo me puse hasta roja cuando acabé, pensé que era de locos y no se podría utilizar. Sin embargo, al verla en el montaje, entendí que con la historia completa quedaba genial. Hay que confiar en el director y tirarte a la piscina con o sin agua.

¿Ha sido un rodaje distinto al trabajar con pocos actores?
Sí, y además estábamos de cinco de la tarde a cinco de la madrugada. ¡A las dos nos entraba a todos una pájara! (Risas). Se rodó en Valencia, con todo el equipo casi conviviendo en una misma casa, el ambiente era como de Gran Hermano. Para la comedia va muy bien que el espacio sea ya como tu propia casa.

¿Has vivido alguna vez una de estas veladas que acaban de la manera más inesperada?
Esta película tiene ese punto tipo La cena de los idiotas o El nombre, en las que parece que cada uno tiene su rol hasta que explota todo. En las cenas familiares o de amigos siempre hay una especie de límite que todos conocemos y nunca se traspasa, hasta que un día alguien está más sensible y… Sí, he vivido algunas muy tremendas.

Además de comedia y thriller, tocas el palo de la ciencia ficción en Órbita 9. ¿Qué nos puedes contar de esa peli?
He estado en Colombia rodándola, un personaje pequeñito pero maravilloso. Es impresionante el equipo que tienen allí. El director, Hatem Khraiche, tiene un universo y una manera de rodar muy especial. Sentí con él una conexión muy importante desde el principio. Es diferente. Además, Clara Lago y Álex González tienen mucha química. Es lo bueno de esta profesión, que en cada proyecto te sientes como un niño que va al cole por primera vez.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Famosos TV