“Soy un padre muy cariñoso” y otras frases que El Hombre de Negro dice cuando se quita las gafas

Pablo Ibáñez no puede ser más diferente a su personaje en el show de Pablo Motos: entregado a los niños, artista, buen compañero… Nos cuenta cómo es él en realidad en esta entrevista.

Conocido como el hombre más frío y serio de la televisión, Pablo Ibáñez –o lo que es lo mismo, El Nombre de Negro– en la vida real poco tiene en común con el papel que hace en El hormiguero. Es del barrio madrileño de Carabanchel, estudió Económicas y Empresariales. Tras un largo periodo realizando labores de producción en empresas audiovisuales, saltó delante de las cámaras con Pablo Motos.

Según un estudio publicitario, El Hombre de Negro es conocido por el 70% de los españoles, llegando al 85% en la franja de jóvenes. ¿Cómo se te ocurrió el personaje?
Antes de El hormiguero ya vestía de negro e iba con gafas de sol. Al principio del programa estaba detrás de la cámara preparando la sección de ciencia, pero un día ocurrió un incidente con un gas y Boris Izaguirre se quemó el pelo. Y se decidió que debía estar cerca de la acción para controlar ese tipo de incidentes. Flipy me presentó como El Hombre de Negro… Y así se quedó.

¿Por qué la ciencia divulgativa tiene tantos seguidores?
Porque es divertida y al tiempo aprendes. Y porque sorprende, ya que hay muchas cosas en el mundo que están ahí y desconocemos.

Cuándo te quitas las gafas, ¿te reconocen?
Al principio no, pero ahora me piden que me las ponga para las fotos. Mi personaje y yo nos parecemos en que los dos vestimos de negro, pero yo soy más sonriente.

¿De qué color tienes los ojos?
Luis Piedrahita, que es un gran poeta, dice en el prólogo de un libro sobre frases de El Hombre de Negro que los tengo de color azabache. Pero depende por qué ojo preguntes… Tengo uno de cada color (risas).

“El Hombre de Negro toma redbull para relajarse”, “A la clase del Hombre de Negro nunca le dijeron que era la peor clase de todo el colegio”… ¿Quién se inventa esas frases?
Los fans sobre todo, que no paran de ponerlas en Twitter o Instagram, y los guionistas de “El hormiguero”, que hacen unas frases geniales. También Juan y Damián, Trancas y Barrancas, que son muy ingeniosos.

Juan, el que pone la voz a la hormiga Trancas, es tu hermano.
Somos tres hermanos, Juan, una chica que trabaja en Alemania y yo. Él ya trabajaba con Pablo Motos en El club de la comedia y en el programa de radio No somos nadie. Yo tenía una productora pequeña y ayudaba a mi hermano y a Damián; les promocionaba a través de una web y además creé un grupo de música, El hombre linterna, que ha tenido mucho éxito durante diez años. Un buen día, actuando en la sala Galileo, se me acercó Pablo Motos y me dijo: “Quiero que trabajes para mí”. Le pregunté de qué y me contestó que le daba igual. Y a lo tonto ya llevo once años con él.

Pero tú estudiaste Empresariales. ¿Por qué te gustan los experimentos?
Yo no soy científico, pero siempre he sido muy curioso, me gustan las cosas nuevas, los deportes de riesgo... Todo lo que me suba la adrenalina. De todas formas, en mi equipo tenemos tres físicos.

¿Cuántas horas de trabajo implica cinco minutos de ciencia como la que desarrollas en el programa?
A veces meses. Conseguir alguno de los componentes de ciertas reacciones químicas es muy complicado. Por ejemplo el aerogel, es una sustancia que inventó la NASA y que muy poca gente tiene. Otras veces, tenemos los ingredientes pero hay que probar y probar hasta que sale el experimento.

El Hombre de Negro no tiene miedo a nada ni a nadie. ¿Y tú?
No, porque soy de la opinión que cuando tienes miedo a algo, lo mejor es hacerlo.

De estudiante hiciste un Erasmus en Alemania, sin saber ni palabra de alemán, trabajaste en un restaurante, en una tienda de regalos, en una fábrica de componentes informáticos… ¿Te gustan los retos?
Me encantan. Mi frase favorita es cuando alguien me dice: “Eso es imposible”. Ahí que voy yo.

Tu ilusión es la música, el rock, Robbie Williams, Marilyn Manson, Guns&Roses… ¿Has pensado en dedicarte profesionalmente?
El mundo de la música me atrae muchísimo. De pequeño ya tenía grupos musicales y toco la guitarra, compongo canciones, me gusta el rock y la música electrónica. Tarde o temprano haré algo.

Fotografías a los invitados que acuden a El hormiguero. ¿Es otra de tus aficiones?
Esa afición es anterior al programa. Cuando me invitaban a un festival de cine, pedía a los actores que posaran para mí. Desde que empecé a trabajar aquí, tengo un modelo diariamente. Mi colección de fotos es enome y hago exposiciones de los artistas del mundo del espectáculo y del deporte.

Lo que recaudas de esas exposiciones y por la venta del libro de frases lo has donado a la Fundación Juegaterapia.
Es una asociación que trata con niños con cáncer, hospitalizados durante largas estancias. Ahora estamos montando jardines en las azoteas de los hospitales. Ya hemos inaugurado el del hospital madrileño de la Paz y el del 12 de octubre.

¿La Fundación trabaja para toda España?
No vamos a parar hasta que todos los hospitales tengan un jardín, porque esos niños que siguen tratamientos durante años se merecen un sitio donde les dé aire y el sol; el próximo será el hospital de la Fe, en Valencia. El otro día me contaron que en el 12 de octubre, son los propios médicos los que prescriben a los niños salir al jardín; me hizo una ilusión tremenda.

Los niños son tu debilidad. Creo que tienes un buen amigo que se llama Mario…
Es mi mejor amigo y sólo tiene seis años recién cumplidos. Lo conocí en la primera campaña que hice para promocionar los “Baby pelón”, unos muñecos que han tenido un éxito enorme. Ahora, afortunadamente, ya se ha curado y tiene un pelazo rizado, como yo, según dice él.

Tienes tres hijos, dos chicas y un chico. ¿Qué tipo de padre eres?
Soy muy cariñoso, incapaz de ser severo. No soporto que alguien sea cruel con un niño o le trate mal.

Otra de tus aficiones es la vela.
Me gusta mucho el catamarán. Voy mucho a Calpe, al puerto deportivo de Las Antípodas, un sitio precioso donde disfruto mucho. Desde hace años veraneo en Calpe y sigo yendo siempre que puedo.

También te gustan los caballos…
Mucho. Y el deporte en general; acabo de tirarme en paracaídas y me ha gustado la experiencia. También disfruto viajando y practicando deportes acuáticos de acción como surf y, algo menos, submarinismo.

Una vez, una señora se confundió y te pidió un autógrafo para el ministro Montoro. ¡Ejerciste de ‘hombre de negro’ de verdad!
Un día estaba en la Feria del Libro firmando, en la época en la que se decía eso de “que vienen los 'hombres de negro”. Llegó una señora y me pidió un ejemplar dedicado a Cristóbal Montoro. “Es que es mi cuñado y le voy a ver mañana”, me dijo (risas).

DE UN SORBO
¿Eres cafetero? Por las mañanas me tomo un café y dos galletas.
¿Te levantas de buen café o de mala leche? Me levanto en plena forma.
¿A quién invitarías? A Steve Jobs. Me gustaría ver su punto de vista.
¿A quién no le darías ni agua? A nadie que maltrate a un niño.
Si el café te diera súper poderes, ¿cuál querrías? Volar.
Un buen libro para un buen café. Cualquiera del doctor Mario Alonso Puig. Es un súper hombre que busca la mejora personal a través de la positividad. Son recomendables para todo el mundo.
Pide un deseo para esta primavera. Que todo el mundo que sufre deje de sufrir. Y si es mucho pedir, que los niños ni sufran ni padezcan.

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