Jorge Javier Vázquez: “Ahora me haría ilusión sacar un disco”

Su salto al teatro le ha dado tantas alegrías que hasta las críticas por intrusismo le han sabido a poco: “La polémica fue polvorienta y cutre, me habría gustado algo de más categoría”. Y todavía le quedan sueños por cumplir.

Jorge Javier Vázquez cumple un año de gira con Iba en serio, un espectáculo musical dirigido por Juan Carlos Rubio y con Kiti Mánver en el papel de la madre de Jorge. Ya lo han visto más de cien mil espectadores y ahora ha aterrizado en el Teatre Tívoli de Barcelona, del 14 al 31 de julio. El presentador, que cumplirá 45 años el próximo 25 de julio, asegura que si no fuera por el teatro se habría retirado de la televisión por un tiempo, y que subirse a los escenarios le ha servido para regenerarse y vivir emociones que creía olvidadas.

¿Te has encontrado muchas críticas por intrusismo?
En su momento hubo algo de polémica y me pareció muy polvorienta y cutre, además duró muy poco. Yo siempre lo relacionaba con camerinos ajados y actores resentidos. Fue algo muy minoritario, me hubiera gustado que la polémica hubiera tenido más categoría.

¿Estás satisfecho con el resultado o eres muy perfeccionista?
Estoy muy feliz, sobre todo me llena la gran respuesta del público. Claro que tengo mucho que aprender. Llevo 20 años en la tele y está claro que los primeros quince programas son para tirarlos, pero aquí hemos ensayado mucho y salgo muy seguro al escenario.

¿Recuerdas qué sentiste la primera vez que subiste al escenario?
Ya en los ensayos, cuando empezaba la música, se me ponía un nudo en la garganta que no podía hablar, eran momentos duros en los que me daba cuenta de que mi sueño se estaba convirtiendo en realidad… Mis compañeros todavía no lo saben.

¿Qué hay de verdad en el personaje de tu madre?
Es una obra que está basada en mi vida pero puede ser la vida de cualquier persona. Como es la primera vez que hago de actor, al principio tenía miedo de coger demasiada confianza con el personaje de mi madre y perder la magia, pero ha sucedido todo lo contrario. Cuando aparece en escena es un misil: yo veo a mi madre. Kiti Mánver es Mari, mi madre, y también cualquier madre de nuestra generación.

¿Tu madre ha visto la obra? ¿Se ve reflejada en Kiti?
Antes de que se estrenara la función, Juan Carlos quería que mi madre supiera lo que se iba a encontrar, así que nos reunimos en mi casa y con ella e hicimos una lectura de la función. Fue muy emocionante, lo recordaba tal y como él lo ha contado. Es una madre coraje que lucha por su hijo pese a que a veces tienen problemas de comunicación.

¿Está orgullosa de ti por haber conseguido tu sueño?
Ella es muy normal y lo acepta todo con mucha naturalidad, no es de las que se pasa todo el día dándome palmaditas en la espalda. Al menos a mí no me lo dice. Mis hermanas sí me han dicho que se ha emocionado.

¿Y tú cómo te sientes?
En su momento, cuando tenía 18 años, no me atreví a irme a Madrid a formarme como actor porque era muy tímido, todo me daba mucha vergüenza. Yo quería llegar y ser primera figura sin pasar por fases. A veces pienso que he llegado un poco tarde, con 45 años, pero todo ocurre por algo y las cosas siempre me han llegado en su momento justo. Además, sin Juan Carlos hubiese sido bastante difícil que me hubiera atrevido, me había ofrecido proyectos antes pero me entraba la inseguridad. Yo quería hacerlo con él como director y con una gran actriz como Kiti.

¿Qué le dirías a esas personas que no confiaron en ti?
Nada, hay que estar acostumbrado a eso. Tampoco hay que pedir a la gente que confíe en ti ciegamente y tampoco tengo espíritu de revancha. No he venido aquí a demostrar nada sino a ser feliz.

¿Te gustaría saltar a la gran pantalla? ¿O a alguna serie en la tele?
No, a mí lo que me gusta es el teatro.

¿Y un disco?
Un disco me haría ilusión. La función cuenta con una banda sonora excepcional con un total de doce canciones y me he preparado para cantar a conciencia con un profesor particular.

¿Te han venido a ver todos tus colaboradores?
Sí. ¡Y no confiaban mucho en mí! Cuando les decía que iba a cantar, me seguían la corriente como a los locos. Salieron todos muy contentos y me alegré mucho que vinieran y que disfrutaran y se alegraran por mí. Ellos sabían que era algo muy importante para mí. Si no fuera por el teatro, habría desaparecido un tiempo de la tele; para mí ha sido algo regenerador. Con el teatro he vivido emociones que ya creía olvidadas, hacer algo que te haga vibrar por primera vez a los 45 años… Te pone las pilas.

¿Qué es eso que te aporta el teatro?
Un punto de ilusión muy importante. Estar deseando que llegue el fin de semana para coger el coche o el tren y ponerme a trabajar con la compañía… Era un mundo que tenía muy mitificado y poder vivirlo me llena mucho.

¿La popularidad de la tele te ha servido para llenar las salas?
Sí, pero si no gusta el boca a boca es demoledor y en este caso sé a ciencia cierta que algunos acompañantes han disfrutado más que mis fans. Esto me llena de satisfacción. Si no hubiera habido un buen espectáculo, todo se hubiera caído.

¿No tienes miedo que la gente se canse de ti? Tú interpretándote a ti mismo…
Pues una vez comenté eso con Loles León y me dijo que lo mismo le pasa a la Virgen de Triana, que su imagen siempre está ahí y nadie se cansa de ella.

¿Te atreverías a interpretar otro personaje diferente?
Es el siguiente paso que quiero hacer junto a Juan Carlos, pero tampoco lo pienso mucho…

¿Qué sueño te falta por cumplir?
Ninguno. Pero eso no quiere decir que esté muerto, solo que ahora lo que quiero es seguir disfrutando con esta función.

¿No eres niñero?
Nada, no sé qué decirles a los niños pequeños. Solo se me ocurre decirles “¡Ay, qué guapo!” y a veces tengo que mentir. Soy un cardo con los niños. A mí me gustaban mis sobrinos pero los de los demás, no.

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