Un café con Raúl Arévalo: “En el colegio no ligaba nada”

Aunque ha trabajado con directores como Almodóvar o Antonio Banderas, prefiere seguir siendo el chaval de Móstoles que, antes de triunfar, vendía zumos en un supermercado.

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Raúl Arévalo

Tras interpretar al malo malísimo de La Embajada, Raúl Arévalo vuelve al cine por partida doble: estrenará Tarde para la ira, su debut en la dirección; y Oro, dirigida por Agustín Díaz Yanes.

Tu primera película como director es un thriller. ¿Móstoles o USA?
Mi padre me llevó por primera vez al cine cuando tenía 3 años, a ver Superman II y me he criado viendo cine americano, pero he crecido viendo jugar a mus en el bar que tenían mis padres hasta su jubilación. Esta película la he rodado en Móstoles, en Usera, en Vallecas y en el pueblo de mis padres, Martín Muñoz de las Posadas, Segovia, donde iba de vacaciones. He querido que la violencia resultara áspera, seca…más que violencia espectáculo.

En Azuloscurocasinegro trabajaste por primera vez con Antonio de la Torre. ¿Por qué lo elegiste como protagonista?
Escribí el guión hace ocho años, pensando en Antonio de la Torre y en Luis Callejo. Los dos son amigos. El resto del casting ha sido poco a poco.

¿Crees en la venganza?
No, pero en según qué momentos, puede salir a flote. La idea se me ocurrió escuchando un informativo que daba la noticia de la muerte y violación de una chica. Y en el bar de mi padre había gente que decía: ‘Si le hacen eso a mi hija, lo mato’. Pero, ¿es tan fácil matar?

Te llaman el Sean Penn español…
¡Ya quisiera yo! Estoy encantado de que me comparen con él. Ojalá tuviera su talento, como actor y director.

Vuelves al cine como actor en Oro, de Agustín Díaz Yanes…
Una película maravillosa que se estrenará en febrero del 2017. Está inspirada en la expedición de los conquistadores españoles del siglo XVI a las Américas, en busca de oro. Está basada en un relato inédito de Arturo Pérez- Reverte y mi papel es el de Martín de Ávila, un soldado del rey Carlos I.

Tu primera película se titulaba Los abajo firmantes. ¿Algún pensamiento que rubricas?
Cualquier alegato contra la violencia y a favor de la cultura y la educación. Todavía no entiendo cómo ha ganado las elecciones el Partido Popular, lleno de imputados y apestado de corrupción.

¿Qué aprendiste de Antonio Banderas en El camino de los ingleses?
Tengo grabada a fuego una frase suya: ‘Con los años, verás que por encima de los trabajos y de los premios, lo que se te queda en la memoria es la gente’.

Los amantes pasajeros, de Almodóvar. ¿Qué importancia das al amor en tu vida?
Toda. En el colegio nunca tuve suerte con las chicas, no ligaba nada. No me sentía atractivo, era muy tímido, tenía miedo al rechazo…

¿Cuándo descubriste que querías ser actor?
No tengo antecedentes artísticos. Mis abuelos eran carpintero uno y hortelano el otro. De pequeño me encantaba el cine y cuando mi padre se compró una cámara, hacía cortos con mi hermana, grabando yo. A los 16 me interesé por un curso de teatro y me gustó tanto que decidí estudiar en la escuela de Cristina Rota, al tiempo que me matriculé en Historia. A los pocos meses deje la Facultad.

Creo que no aguantas que pongan verde al cine español…
Mi padre llegó a decirme que no apareciese por el bar porque le ahuyentaba a los clientes (risas). Me encendía cuando alguien soltaba que si los Goya por aquí, que si el cine español por allá. Casi he llegado a pegarme. Ahora lo miro más relajado….

No te entusiasman los animales en casa, pero tienes dos gatos…
Se llaman Vito (por Vito Corleone) y Uma (por Uma Thurman). Llegaron a casa por mi novia anterior [la actriz Alicia Rubio] y se han quedado.

Ganador de un Goya por Gordos y cuatro veces más nominado. ¿Los premios doran el ego?
Son una alegría muy grande. Nadie trabaja por un premio, pero estoy encantado si me lo dan.

En Cien años de perdón, de Daniel Calparsoro y en La embajada eras perverso, maquiavélico…¿Es más agradecido ser un malo de manual?
Los malos son muy vistosos y divertidos de hacer; a veces además son muy agradecidos.

¿El ser humano es corrupto por naturaleza?
Tendemos a serlo y la prueba está en la sociedad en que vivimos; lo importante es articular unas leyes que impidan que se den esos casos.

Empezaste en la tele con la serie Compañeros, cuando todavía estudiabas Arte Dramático. ¿Sigues manteniendo a tus amigos de siempre?
Sigo manteniendo a mis amigos de Móstoles, pero nos vemos poco porque cada uno tiene profesiones distintas. Todavía tengo pendiente conocer a los niños de alguno que ha sido padre. A los amigos del pueblo les veo más y a los amigos actores.
En Con el culo al aire eres Jorge, un chico al que su novia abandona porque se queda sin trabajo. ¿Has sentido ese desasosiego?
Decidí independizarme después del éxito de Compañeros, con 20 o 21 años, pero pasé cuatro o cinco años que no me salía trabajo como actor y para mantenerme tuve que trabajar en Ikea, vendí zumos en un supermercado, fui dependiente de El Corte Inglés... Pero sabía que llegaría mi oportunidad.

¿Cómo trabajas a las órdenes de mujeres?
Tengo una hermana menor, que es la jefa de sonido de mi película. Con las directoras con las que he trabajado, como Iciar Bollaín o Gracia Querejeta, me entiendo bien. Mi casa es un matriarcado; mi madre es la que organiza y manda en casa.

¿Sigues siendo forofo del Real Madrid?
Y de la Selección, pero no entiendo que un día juegue estupendamente bien y al día siguiente sea un fiasco. Me dio mucha rabia que perdiéramos la Eurocopa, pero no fue nada comparado con el cabreo de las elecciones generales. No entiendo que se vote al partido de la corrupción...

DE UN SORBO
¿Te gusta el café? Sí. Unos días desayuno zumo de naranja, sándwich mixto y café con leche y otros me voy a una cafetería y me zampo huevos fritos, bacon y tortitas…Ahora me he comprado una licuadora y tomo zumos de fresa, plátano y manzana.

¿Te levantas de buen café o de mala leche? Me levanto neutral, pero noto que soy más sensible para lo bueno y para lo malo.

Un pensamiento antes de dormir. Hay días que repaso lo que he hecho durante el día y otros que me quedo “sopa” enseguida.

¿A quién invitarías? A Lola Flores. La admiro mucho por su energía y su personalidad. Me hubiera gustado haberla conocido.

¿A quién no le darías ni agua? Agua y café le daría a todo el mundo, aunque a algunos se lo tiraría a la cara.

Si el café te diera súper poderes, ¿cuál querrías? Ser invisible y viajar en el tiempo.

Recomiéndame un buen libro. La isla de Alice, de mi amigo Dani Sánchez Arévalo.

Un deseo para este verano… Que mi película vaya muy bien y un poquito de tiempo para irme al mar.

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