Carlos Sobera: “En la tele no me caso con nadie”

Aunque ahora su corazón late fuerte por el programa de Cuatro, asegura que ha tenido y tendrá buena relación con todas las cadenas. Su otro amor es el teatro –por eso arriesgó comprando el Reina Victoria– y, por supuesto, su familia. “Con mi hija a veces soy un poco duro”, reconoce.

Carlos Sobera inauguró nuestros ya clásicos café-entrevista en mayo del 2011. Seis años después ha comprado un teatro, sigue en la tele con el programa revelación de Cuatro, First Dates, y su ilusión por lo que hace no ha mermado ni un ápice.

¿Te lo pasas bien presentándolo?
Muy bien. Lo que más me gusta de la tele es la gente de la calle. Por eso disfrutaba presentando concursos y ahora me pasa lo mismo con con First Dates. La gente que acude al programa es material sensible de primer orden; viene a corazón abierto y es auténtica.

Cuéntame alguna anécdota del programa.
Me acuerdo del chico que no llegó ni a entrar porque huyó despavorido; le dio plantón a la chica sin verla. Algo le pasó y se arrepintió de estar allí. Aún fue peor el caso de una chica que venía renqueante porque decía que su padre no aprobaba el programa y no paraba de poner pegas. Le presentamos a un señor de unos 42 años, con una pinta excelente, caballeroso, educado… Y puso la excusa de que era mayor que ella, que tenía 41, y se marchó.

¿Y en el lado positivo?
Aquella señora de 92 años que vino de Barcelona y cuando le presenté al señor de 83, se quedó a cenar con él, aunque no surgió ninguna historia. Y las parejas que se han prometido en matrimonio; incluso una de ellas se ha casado. ¡Ya tenemos una chica embarazada de cinco meses! Y aquel señor de 72 años, tan divertido, que me confesó que esa cita era una experiencia nueva para él. Y cuando le pregunté: ¿te refieres a una cita a ciegas?, me contestó: No, el estar solo con una mujer porque yo, Carlos, estoy al tiempo con tres de 30, 32 y 35 años. Creía que me caía del asiento del ataque de risa que me dio.

¿Te sientes identificado con alguno de los personajes que pasan por tu programa?
Si te fijas, todos hacemos lo mismo. Da igual que seas heterosexual, homosexual, bisexual, transexual, hombre o mujer, de 90 años o 18 años, del norte o del sur, ingeniero o electricista… Todos actúamos igual. Lo que preguntamos y decimos de nosotros siempre es lo mismo. Los seres humanos tenemos una impronta natural que nos condiciona, fruto de la educación o de la biología. Es muy curioso.

¿No te da apuro que te vean tus antiguos alumnos de la universidad de Bilbao?
Hace muchos años que no doy clases, casi 20, y mi conexión con la Universidad es nula. Mucha gente de mi entorno se extrañó cuando decidí hacer First Dates, pero a mí me parece un programa blanco que trata de normalizar todo, pero con sensibilidad. Que llegue un tipo con 28 tatuajes y otros tantos piercings o que sea pansexual no le convierte en extraterrestre. En el amor es igual que tú y que yo. Yo no serviría para hacer programas en los que tuviera que meter el dedo en el ojo a los entrevistados o sacar vísceras a un invitado. No es mi estilo.

¿Qué te ofrecieron en Cuatro para cambiar de cadena?
Siempre me he considerado un francotirador. Soy autónomo, no me caso con nadie; de hecho, he salido dando las uvas en Nochevieja en todas las cadenas. Cuando estaba en Antena 3, consideraron que Atrapa un millón había cumplido una etapa y retiraron el programa. Me renovaron contrato un año, el 2015, pero apenas hice nada y me llamaron de Warner con el formato de First Dates y me gustó. Me iba bien reinventarme, cambiar de registro. Las tres cadenas en las que he trabajado durante veinte años me respetan y he trabajado muy a gusto en todas ellas.

¿Prefieres ser millonario en dinero o en amor?
A nivel personal está más claro que el agua que es mejor el amor que el dinero. ¡Nos ha jodido! Y si tengo que hacer televisión, la verdad es que el formato de First Dates y el de Atrapa un millón son igual de bonitos. Los dos tienen en común la gente de la calle. Es lo que me alimenta. Si en algún sitio soy bueno es hablando con la gente; es lo que mejor se me da.

Has dado las uvas repetidas veces y en distintas cadenas. Este año incluso has declarado tu amor a tu mujer, Patricia Santamaría en público. ¿Eres un romántico?
No lo soy… Bueno sí (risas), pero no hago muchos ejercicios de romanticismo. Soy un tío cariñoso pero a veces soy un poco dejado. Esa declaración de amor a Patricia fue un pelín premeditada y otro pelín espontánea. Se diseñaron unas campanas del amor y siempre andamos en el programa con el amor a vueltas. Pensamos que tanto le pedíamos a la gente, que también teníamos que darle algo, que debíamos predicar con el ejemplo. Y me pareció buena idea declarar mi amor a mi mujer, pero para ella fue una sorpresa.

Ahora también actúas en la obra 5 y acción! y encima en tu propio teatro, el Reina Victoria de Madrid.
El teatro es mi vocación, pero yo nunca pensé en comprar el Reina Victoria. Quería gestionarlo, pero el propietario anterior se empeñó en venderlo y me puso en la disyuntiva de si lo compraba o dejaba de gestionar teatro. Lo valoré desde el punto de vista financiero, estratégico y de riesgo y era una operación difícil. Pero como soy un loco del teatro, he decidido hacer de éste algo emblemático.

¿Tu mujer no intentó pararte los pies antes de comprarlo?
Patricia es una mujer maravillosa que comparte mis sueños. Es más pragmática y realista que yo y sabe exponerme la realidad de las cosas. Yo soy más artista que empresario y ante las cuentas, me pierdo.

¿No te dio miedo? Porque se dice que has pagado casi siete millones de euros…
Un poquito menos. Yo soy de Bilbao, para lo bueno y para lo malo, también para ser valiente. Por esta razón he comprado el teatro. Mi mujer está tan loca como yo en esto, decidimos comprar el teatro y llevarlo juntos. Aunque seguramente sólo lo rentabilizaremos si cambia la situación económica del país y si se baja el IVA. Espero que el ministro de Cultura cumpla con lo que ha adelantado de que el IVA del teatro bajará este año. Lo ideal sería volver al 6 por ciento que tenía hace unos cuantos años.

El año pasado, el Reina Victoria cumplió cien años desde su inauguración.
Justo el año que lo compré. Lo cogí en febrero y cumplió cien años en junio del 2016. Hemos hecho varios actos de celebración del centenario y ahora mi ilusión en junio del 2017, justo cuando se cumplan los 101, es hacer una gala a la que acuden los Reyes. Fueron los abuelos de Felipe VI, Alfonso XIII y la reina Victoria, los que inauguraron este teatro. Por eso lleva el nombre de ella.

Inauguraste el centenario con la reposición de la obra Cinco horas con Mario, con una Lola Herrera que recibía el premio Max de teatro.
Fue la mejor forma de empezar porque Lola es una mujer maravillosa y una actriz fantástica.

Además del teatro, ¿tienes otros negocios?
Con mi productora Arequipa, que nació en el 2007, he llevado a escena obras de teatro como 50 sombras, La novia de papá, Sé infiel y no mires con quién y El ministro, protagonizada por mí. La productora también hace sus pinitos en el campo de la televisión, desarrollando proyectos y programas piloto, tanto de entretenimiento como de ficción.

También administraste una librería. ¿A tu hija le inculcas el hábito de la lectura?
Sí. Los niños y los jóvenes acaban acudiendo en el campo de las artes a lo que han visto en casa. Hay chicos entre 15 y 20 años que el único espectáculo teatral que ven son los monólogos porque es lo que han mamado en televisión. Yo en cambio veía Estudio 1 y me aficioné al teatro. Es importante la educación que le des a tus hijos y lo que ven cuando son chicos.

Eres papá madurito. ¿Tu hija Natalia hace contigo lo que le da la gana?
En abril cumple 9 años y se me cae la baba siempre, pero como no me gustan los niños consentidos, a veces soy un poco duro con ella. Procuro que no le falte de nada, pero que sepa valorar las cosas, sea disciplinada y trabajadora. Que le guste estudiar y sea buena amiga. En el día a día tengo poco tiempo y la labor educativa la realiza más mi mujer.

¿Sigues siendo supersticioso con el número 8?
Sí. Cuando voy a un hospital, si en el parking tengo la plaza número 8 libre, aparco allí por lo que puede pasar. También me gusta el numero 13; me da buena suerte. Hay cosas que procuro no hacer, por si acaso. Y si se me cae la sal, la tiro a mis espaldas. No sé de dónde me vienen esas manías.

Te declaras nulo en cocina. ¿Eres buen gourmet?
En la cocina me sale más la rama burgalesa que la vasca. Me gusta mucho comer –como hasta cuando estoy enfermo-, pero la cocina y yo somos incompatibles. Sólo me gusta ir a la cocina para abrir la nevera (risas).

¿Y qué tal van las partidas de mus en Madrid?
En Madrid nunca he encontrado buenos jugadores de mus. En Bilbao sí que se juega al mus de verdad.

DE UN SORBO
¿Te gusta el café? Sí. Tomo dos como mucho. Desayuno café cortado (huyo de la leche porque no me sienta bien), además de pan con tomate y aceite

¿Te levantas de buen café o de mala leche? No estoy de mala leche, pero si zombie un buen rato. Hasta que no desayuno no soy persona. Me llama la atención que mi mujer tiene una vitalidad tremenda desde el minuto 0 y es capaz de hablar de mil cosas y a una velocidad prodigiosa. Pero yo no asimilo.

Un pensamiento antes de dormir. Si vengo de trabajar, que es lo habitual, me acuesto pronto. Antes apunto lo que he de hacer al día siguiente o en los próximos días, para que no se me olvide.

¿A quién invitarías? A Mario Vargas Llosa; me gusta mucho su literatura. Me hubiera encantado invitar a García Márquez, pero se me murió.

¿A quién no le darías ni agua? A la gente opaca, gris, triste, pesimista. Huyo de ellos como los buitres carroñeros. Y a la mala gente.

Si el café te diera súper poderes… Querría volar. Por afán de conocimiento, que me encanta viajar, y por libertad.

Recomiéndame un buen libro para un buen café. Cualquiera de Vargas Llosa, García Márquez o Milan Kundera. Estoy leyendo New York, new York de Reverte y me encanta.

Pide un deseo para este invierno. Que llueve un poco más. Para limpiar toda la suciedad que hay en Madrid, incluida la contaminación.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Famosos TV