El renacer de Robin Wright, la perversa primera dama de ‘House of Cards’

“No volvería atrás por nada del mundo”, asegura la actriz tras dos matrimonios y una carrera desigual. Ahora fascina como la poderosa Claire Underwood, en pie de guerra con su marido Frank (Kevin Spacey) en los nuevos capítulos.

 

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Fue la chica más guapa del famoso serial Santa Barbara allá por los ochenta, la amada hippy de Forrest Gump una década después y, desde hace tres años, ocupa el puesto de la ambiciosa y perversa primera dama en la serie de intriga política House of Cards, cuya cuarta temporada estrena Canal+ Series el sábado 5, solo un día después que en Estados Unidos.

Robin Virginia Gayle Wright, nacida en Dallas en 1966, ha pasado muchos años como señora de Sean Penn, pero siempre ha tenido su lugar en la historia del cine, desde que superó a 500 actrices en el casting de La princesa prometida (1987). Pocas pueden presumir de debutar con una historia que ha marcado a una generación en todo el mundo.

Aunque ahora dice que casi no se acuerda, se enamoró perdidamente de Cary Elwes –“Nunca había visto a alguien tan guapo”, reconoció entonces– y estuvo todo el rodaje mirando a los ojos (bizcos) del héroe. Estaba casada con Dane Witherspoon, compañero de reparto de la serie Santa Barbara, ganadora de 24 Emmy.

Hija de un ejecutivo de una empresa farmacéutica y de una comercial, nunca estudió Arte Dramático, a pesar de su precoz vocación, tras ver Persona, de Ingmar Bergman, a los 9 años, y hasta que la reclamaron para el cine ‘solo’ había sido modelo en Texas y estrella angelical de telenovelas.

De 1984 y 1988, Robin Wright trabajó en Santa Barbara con Judith McConnell y Macy Walker, culebrón que tuvo que combinar con esos primeros y pasos en el cine porque 
los productores no la dejaban abandonar, dada 
la popularidad de su personaje, Kelly.

Sorprendida por el éxito del relato de Rob Reiner, decidió dejarse seducir por las luces de Hollywood y empezó a recibir ofertas. Así, protagonizó superproducciones como Toys (1992) y Forrest Gump (1994), en la que compitió con Jodie Foster, Nicole Kidman y Demi Moore para el papel de Jenny Curran.

Mensaje en una botella parecía que iba a confirmar su gran éxito, sobre todo porque suponía trabajar al lado de Kevin Costner y Paul Newman… Pero no pasó nada.

Mención aparte merece El clan de los irlandeses (1990), el brillante thriller dirigido por Phil Joanu que rodó en esta etapa y en el que conoció Sean Penn, con quien estuvo casada 23 años. La pareja, que tiene dos hijos, Dylan Frances y Hopper Jack (en homenaje a sus amigos Dennis Hopper y Jack Nicholson), protagonizó una historia de repetidas peleas, reconciliaciones y peticiones de divorcio. “Si hay niños por medio, lo intentas una y otra vez”, dice la actriz.

Así que prefirió abandonar su carrera por unos años para dedicarse a su familia, aunque eso implicara dejar pasar al cine más taquillero de los años noventa y títulos como Nacido el 4 de julio (1989); Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991), y Parque Jurásico (1993): “Decir que quieres ver crecer a tus hijos es un tópico, pero funciona. Ahora me siento muy orgullosa de ellos y sé que sus vidas van por buen camino”.

El rescate llegó hace diez años, sorprendentemente por alguien ajeno a Hollywood. El cineasta colombiano Rodrigo García, hijo del Nobel Gabriel García Márquez, la reclamó para uno de los episodios de su tercer trabajo, Nueve vidas (2005), el encuentro de una mujer con su exnovio en un supermercado, rodado en un plano secuencia de 14 minutos, que se estudia en las escuelas de cine.

 “Eso no puede hacerme más feliz”, reconoce la actriz que, a pesar de todo no pudo hacer más de una película al año, incluyendo su estremecedora interpretación en La conspiración (2010), de Robert Redford, como la primera mujer ejecutada en Estados Unidos por el asesinato de Lincoln.

“David Fincher [realizador de El club de la lucha o La red social y productor y director de varios episodios de House of Cards] me convenció durante el rodaje de Millennnium: los hombres que no amaban a las mujeres [2011] para que regresara a la televisión, asegurándome que había cambiado y que la calidad era ahora igual o superior al cine. Después de 30 años metida en este negocio, un sexto sentido me indicó que debía escuchar sus palabras y aceptar. Y es verdad”.

Con su fichaje, el cineasta redondeaba el proyecto de la primera producción propia de la plataforma Netflix, que ya disponía de un presupuesto holgado –cien millones de dólares para dos temporadas–  y ahora incorporaba un reparto encabezado por su amigo de Seven Kevin Spacey, también coproductor, en su salsa como el maquiavélico político demócrata Frank Underwood, en ascenso a la Casa Blanca.

Con un montón de excelentes críticas y 18 premios después entre ellos dos Globos de Oro, House of Cards es ya parte de la mejor historia de la televisión y Robin Wright, la ambiciosa e intrigante primera dama, tiene mucho que ver en ello: “Mi inspiración han sido Lady Macbeth de Shakespeare y Cruella de Vil de 101 dálmatas, de Disney, combinadas con un vestuario sobrio y marcial y una faja moldeadora que hace que Claire sea todavía más envarada –explica–. Esa mujer sufre por dentro pero no puede evitarlo; en realidad soy yo a los 50 años. No volvería atrás por nada del mundo”.

La cuarta temporada fue adelantada por la CNN con dos anuncios, uno en el primer debate de los precandidatos republicanos 
y otro en la entrega de los Globos de Oro, 
e incluso con un cuadro Kevin Spacey como presidente en el museo Smithsonian de Washington. 

Canal+Series la estrena en España solo un día después de su estreno en Estados Unidos: el 5 de marzo se emitirán los 13 nuevos capítulos en dual (doblado o en versión original subtitulada) en un maratón, y también estarán disponibles en la plataforma Yomvi (Movistar+). Hay que recordar que, aunque la serie es de Netflix, en España es Movistar+ la cadena que tiene los derechos del estreno en exclusiva. En Netflix España solo se pueden ver las dos primeras temporadas. Lo que sí ha confirmado Netflix es que habrá una quinta entrega a estrenar en 2017.

Ahora, la pareja compuesta por Francis y Claire Underwood se enfrenta a un año de elecciones en el peor momento de su relación. Stamper (Michael Kelly) regresa al servicio del presidente. Claire, en cambio, se enfrenta a Leann Harvey peligrosa jefe del gabinete de la primera dama, a la que da vida Neve Campbell.

Seth Grayson (Derek Cecil), 
el jefe de prensa de la presidencia, se encargará de barrer la basura bajo la alfombra…

“Estamos en total armonía, dentro y fuera de la pantalla”, dice Robin de 
su compañero Kevin Spacey. “Yo continuaría 30 temporadas más”, 
ha manifestado él, que teme, medio en broma, medio en serio, 
por su futuro en la serie. ¿Un magnicidio?

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