Carmen Machi: “Por ‘Aída’ se me siguen acercando presidentes del gobierno, banqueros, señoras de la limpieza…”

La actriz nos confiesa en esta sincera y curiosa entrevista que es consciente de todo lo que le debe a la televisión, pero que nunca volvería a hacer un personaje tan largo como el de la serie de Telecinco.

 

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No hay personaje que se le resista. Tras el inesperado éxito de Aída, Carmen Machi prefirió ‘refugiarse’ en el cine y en el teatro. Hoy estrena Rumbos, dirigida por Manuela Moreno y donde interpreta a una prostituta redimida.

¡Qué historia de amor más bonita vives en Rumbos! ¿Tú también lo dejas todo si te prometen que no te faltarán besos?
Yo soy una mujer bien tratada y muy querida. No puedo hablar en futuro porque los besos ya me los están dando. No hay por qué abandonar nada, todo se complementa, y no sólo cuentan los besos de pareja, sino que los besos son una demostración del cariño y el amor de la gente.

¿Cómo es Lupe, tu personaje?
Es una mujer madura, alrededor de los 50, cuando empieza para ella una etapa fabulosa. Es prostituta y hace unos años perdió a un hijo en un accidente de moto. Es una mujer buena que hace felices a los demás porque está acostumbrada a callar y a escuchar y tiene la posibilidad de encontrarse con un hombre que le aporta luz.

¿Has tenido que rodar muchas escenas de noche?
Todas… ¡Y es terrible! Es lógico por la profesión de Lupe. Lo que más me gusta de ella es que no alimenta su dolor, no va de víctima ni intenta traspasar su dolor a los demás.

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¿Entiendes el dolor de la muerte de un ser cercano?
No he perdido a seres muy cercanos, pero a un amigo sí. Empatizo con mi personaje por lo valiente que es al seguir adelante y hasta por reír y disfrutar de la vida. No ha tirado la toalla. El hecho de que no hable nunca de sus desgracias la convierte en una mujer muy generosa.

¿Qué une a los distintos personajes de esta película?
La soledad. Cuando estás solo piensas mucho; de que tienes que desprenderte de la mochila que llevas, de las ganas de que la vida cambie… Y para eso tienes que tomar decisiones. Algún personaje toma decisiones y tiene consecuencias negativas, otros se encuentran con que han tomado decisiones por ellos y, en mi caso, me proponen un cambio y yo acepto porque es para mejor. Todos necesitamos un escape y usamos distintos vehículos para conseguirlo.

 

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Además de la historia que protagonizas en la película, ¿cuál es la que más te ha impactado?
Es difícil elegir, pero quiero elogiar el trabajo de Pilar López de Ayala. Hace una interpretación realmente brillante y muy difícil. Lo que hace es puro virtuosismo.

Has interpretado personajes de fuerte carga dramática en teatro. ¿Te gustan los personajes que te remueven?
Son papeles que me hacen estar viva. Eso es lo más importante para mí; ésa es la esencia de mi profesión.

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La popularidad te llego por la serie televisiva Aida y te colagaron la etiqueta de cómica. ¿Es más fácil hacer reír?
Se tiende a creer que la comedia en televisión es fácil, antiartística. Y eso es de una ignorancia total. Hacer reír es infinitamente más difícil, aunque en teoría al espectador le cuesta menos reír que llorar en su vida cotidiana. La comedia es un trabajo puramente técnico, de ritmo, donde haces las pausas… Es arduo y mucho más cansado. Curiosamente, cuando haces comedia y te pasa alguna desgracia, interpretas mucho mejor la comedia. Es una cosa rarísima. Y si hablamos de disfrute artístico, es mucho más agradecido el drama; y de una tragedia, ni te cuento.

Hay quien cree que reniegas de Aída
Después de diez años en dos series con el mismo personaje, sentí un “clash” dentro y dije: ‘Basta, ya está’. Pero no reniego en absoluto. Nunca volveré a hacer tanto tiempo un papel. A los dos años de hacer La tortuga de Darwin, que fue uno de los papeles que me ha dado más éxito, dije: ‘No más’. No me gusta hacer un papel más de un año porque me aburro. La vida es corta para aburrirse.

¿Quién se acerca a Carmen Machi para que le firme autógrafos?
Todo tipo de gente. Lo que más admiro de “Aída, como personaje, es que cualquier perfil, cualquier sexo y hasta cualquier país se acerca a ti; desde un presidente de Gobierno a un banquero. Las señoras de la limpieza creen que hablas de ellas y las hay que hasta confunden la realidad con la ficción y me dicen: ‘A ver si a mí me hacen una serie’. Pero también se acerca gente de alta alcurnia que tiene servicio en su casa al que adoran y hasta los homosexuales. No sé por qué, pero Aída se ha convertido en un icono de la causa. De hecho, la primera vez que me ofrecieron dar el pregón del orgullo gay en Madrid fue el primer año que hice la serie. Imagino que es un personaje libre.

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Háblame de tus nuevos proyectos: La puerta abierta, Las furias, Villaviciosa de al lado, El bar…
Y El tiempo de los monstruos, la película de Félix Sabroso que estrenamos también este 2016. La puerta abierta la presentamos ahora en el Festival de Alicante. Es una película hermosísima, dirigida por Marina Seresesky, una actriz con la que hice Agosto, junto a Amparo Baró y que decidió hacer su primer largometraje viéndonos actuar a Amparo y a mí. Desgraciadamente, Amparo falleció y fue un drama, pero tuve la suerte de encontrarme con Terele Pávez, propuesta por la propia Amparo. Trabajo con ella también en El bar, dirigida por Álex de la Iglesia, que se estrenará en febrero de 2017.

Pareces una mujer de rompe y rasga, pero te defines como tímida. ¿De dónde te sale ese caracter?
Me sale la sangre siciliano-genovesa que me viene por parte de abuelo. Quizá tenga que ver con la vehemencia con la que hablo. De hecho, mi familia está llena de artistas relacionados con la música y somos gente muy pasional. Somos cuatro hermanos y mi hermana Pilar también es así. Tal vez influye que soy Capricornio. Aunque, la verdad, yo flipo con esa imagen porque soy muy tímida y pudorosa. Siempre temo que me malinterpreten. Por autoprotección, la timidez te lleva a crearte un personaje y en este caso, el de la actriz entrevistada.

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¿Pesan los 53 años o lo tuyo es como el buen vino….?
No tengo problemas. A partir de los 40 me fueron llegando papeles que me cambiaron el concepto de cómo interpretaba. Voy cumpliendo y los personajes cada vez tienen más verdad. Todos los personajes los creo a partir de algo que he visto. Son fabulosos los personajes que tienen más de 40 años, aprendes mucho de ellos.

Otras actrices se quejan de que, a partir de los 40, los papeles empiezan a escasear.
Los trabajos más interesantes en cine los he hecho con papeles de mujeres de 40 y 50. Tampoco es que trabaje más que antes. Lo que pasa es que los personajes tienen ahora otra oscuridad.

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Siempre continúas en el teatro…
Siempre. Y lo combino con televisión y con cine. De hecho este año vuelvo a los escenarios con La autora de las Meninas, que dirige Ernesto Caballero y es posible que tenga otra función más. El problema de la televisión es el de la fama. El éxito arrollador de Aída era algo con lo que no contaba, que no había pactado conmigo misma. Yo soy actriz y el tener que lidiar con la popularidad no formaba parte de mi filosofía de vida.

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