Anna Simon, sola ante el peligro: “La única guerra que hay en ‘Zapeando’ es la del agua”

El pasado verano los colaboradores rotaron para relevar al ‘jefe’, pero esta vez la misión recae en ella: “Me tranquiliza saber que el equipo es excepcional, es un regalo trabajar rodeada de amigos”. Además, nos confirma que seguirá en ‘El hormiguero’ y la veremos en ‘El club de la comedia’.

 

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Como habitual tertuliana de Zapeando, Anna Simon se ha ganado el cariño de la audiencia con sus divertidas ocurrencias, pero… ¿Logrará lo mismo como sustituta de Frank Blanco en el cargo de presentadora? En abril ya se estrenó solo por un día en esa faceta; ahora lo hará durante dos semanas desde el lunes 25.

Eres la primera sustituta ‘oficial’ de Frank Blanco en Zapeando. ¿Sientes responsabilidad?
Sí, pero me tranquiliza saber que el equipo es excepcional, tanto delante como detrás de las cámaras. Zapeando es un programa en el que me siento muy arropada por todos mis compañeros, así que estoy segura de que nos divertiremos y haremos un muy buen trabajo.

El año pasado hubo rotación. ¿Ha habido ahora guerra de sillas entre los compañeros?
¡En Zapeando la única guerra que hay es la del agua! El año pasado Frank estuvo una semana de vacaciones y coincidió con las mías, así que no tuve oportunidad de presentar el programa. Nuestros compañeros fueron rotando y todos hicieron un trabajo maravilloso. Es un regalo conducir un formato cuando cuentas con cracks en la mesa.

¿Qué vas a aportar al programa en estas dos semanas?
Todas mis ganas, intentaré dar el 200% de mí para que todos nos lo pasemos bomba, tanto los que nos vean desde casa como los que estemos trabajando en plató. Es un gran privilegio poder dedicarte a lo que te apasiona, así que es fácil levantarse con una sonrisa de oreja a oreja para ir a trabajar y dar lo mejor de uno mismo.

¿Aprovecharás el puesto para poner firmes a tus compañeros?
Por supuesto, ¡a Miki Nadal el primero! Ahora en serio, no creo que haya que poner firme a nadie. Todos tienen muy claro cuál es su papel y lo desempeñan a la perfección. Los vaciles y zascas están asegurados, tanto los de ellos hacia mí como los míos hacia ellos. Hay tan buen rollo fuera del programa que eso se transmite a través de la pantalla y creo que la audiencia lo agradece. Zapeando es como una reunión de colegas, solo que en vez de estar en un bar, estamos en un plató de televisión.

¿Frank te ha dado algún consejo?
Que lo disfrute, y es lo que pienso hacer sin ninguna duda. Para mí Frank es un súper presentador que sabe cuál es su lugar en todo momento. Es capaz de ponerse muy serio, de hacer el payaso, de pegarnos zascas, de ser divertido, de mandar, de dejarnos improvisar… Tiene todos los ingredientes necesarios para llevar un formato como Zapeando. Y lo que creo que es más importante es que se nota que disfruta como un niño haciendo su trabajo.

¿Habrá nuevos contenidos durante tus días de sustitución o de cara al verano?
Muchos programas cogen vacaciones y es más difícil encontrar contenidos, pero el equipo es maravilloso y busca hasta debajo de las piedras para encontrar vídeos que podamos zapear. Como cada verano tenemos un concurso para elegir al mejor reportero, el mejor concurshowman… La audiencia elige al ganador votando a través de twitter. También pedimos a la gente que nos ve, que son más majos que las pesetas y que se prestan a todo, que nos manden vídeos de sus vacaciones y así montamos un videoclip chulísimo y los conocemos. Este año también hemos pedido a los que tienen que trabajar que nos manden vídeos bailando en sus puestos de trabajo. Me alucina la respuesta de la gente: Zapeando es como una gran familia y nuestros espectadores forman parte de ella.

Cuéntanos en una frase lo mejor de cada uno de tus compañeros.
-Quique tiene algo que a mí siempre me ha encantado y que es lo que llamo el humor serio. Podríamos decir de él lo que se decía de Lola Flores: “No canta, no baila, pero no se la pierdan”. Es un tío graciosísimo y rápido y un guionista brillante.
-Cristina es una todoterreno, ella puede con todo. Se atreve a bailar, a cantar, a imitar… Y me encanta cuando se emociona, ¡me dan unas ganas locas de abrazarla!
-Miki es el humor hecho persona. Cada día se aprende algo nuevo de él. Es de esas personas que son capaces de arrancarte una carcajada tan solo haciendo un gesto.
-Sara es la bondad pura y dura. Nunca había conocido a alguien tan generoso y dispuesto a todo. Ella siempre da, da y da. Es para comérsela. Además compartimos la pasión por los animales.
-Morgade es mi pesadilla, ¡ya no sé cómo decirle que no soy su mejor amiga! Ahora en serio, es una profesional de pies a cabeza, tiene muchas tablas en la profesión y eso se nota. Y no sólo en Zapeando, cuando la veáis en El Club de la Comedia vais a alucinar, parece un programa hecho a su medida.
-Llum es el cachondeo puro. Yo la definiría como el ruiseñor de Zapeando, siempre canta. Te la encuentras en vestuario y está cantando, en el baño y está cantando… Siempre le digo: “¡Que te calles, cansina!”. Pero por envidia, que la tía canta de maravilla. Es súper graciosa y resulta muy fácil trabajar con ella.
-Irene es la ‘Pedrerola’ de Zapeando. Interpreta a la perfección su papel en el programa y creo que es la number one a la hora de lanzarle zascas a Frank. Es divertida, descarada y atrevida.

¿Y al nuevo, Jorge Ponce, le damos el aprobado?
El aprobado no, ¡le damos matrícula de honor! Siempre me ha encantado su trabajo y tenerle aquí es todo un lujazo. Lo he visto tranquilo, seguro, divertido y ha encajado a la perfección. Además es un crack de la improvisación.

¿Qué te aporta personal y profesionalmente este programa?
Personalmente, la oportunidad de pasar el día a día rodeada de compañeros a los que quiero y admiro. Para mí es fundamental que haya buen rollo en el lugar de trabajo, ya que es el sitio en el que más horas pasas al día. Poder trabajar con amigos es un regalo. Profesionalmente, Zapeando es un formato que te permite crecer. Cada día hay algo nuevo. Puedes interpretar un montón de registros. Y me encanta la libertad que nos da el director para improvisar, salir del guión y vacilarnos entre nosotros.

¿Cuál es el secreto para mantener esa legión de fans?
Si lo supiera… Yo creo que la gente se ha ido apuntando a vernos porque no dejamos de innovar. El aburrimiento y el acomodarse están prohibidos. También creo que es fundamental implicar a la audiencia en el programa, que ellos formen parte de él enviándonos vídeos, fotos y mensajes a través de twitter. Interactuar con la gente que te ve es importante ya que ningún programa sería posible sin su apoyo.

¿Te veremos en lo nuevo de El Club de la Comedia?
Sí, ahí estaré con mi súper mejor amiga Morgade… Hacer un monólogo en un teatro lleno de gente es una experiencia maravillosa y, a la vez, terrorífica para una novata como yo. Antes de salir me pongo nerviosísima y me entran ganas de salir corriendo. Pero una vez pisas el escenario y notas el calor de la gente los nervios desaparecen y disfrutas como un niño pequeño. Obviamente no puedo compararme con monologuistas de la talla de Leo Harlem, que es una bestia en lo que hace. Compararme con profesionales sería absurdo porque tienen un talento innato, escriben sus propios textos y tienen muchísimas tablas. Este será mi segundo monólogo y estoy contenta con el trabajo que hice. Tengo que agradecer el esfuerzo a los guionistas de El Club y a Sara Escudero por ser mi ángel de la guarda y adaptar el texto a mi forma de ser.

En Zapeando ya es famosa tu imitación de la chica pija y ahora también te has estrenado con la choni. ¿Con cuál te identificas más?
¡Con ninguna de las dos! Aunque me encanta interpretar a Cuqui la pija y a Tati la Choni porque no tienen nada que ver entre ellas. Cuqui es una ricachona que no ha trabajado en su vida y que tiene todo lo que quiere gracias a papá. Tati es una descarada que no puede parar de masticar chicle y que analiza todo lo que pasa a su alrededor basándose en su experiencia en botellones, discotecas y polígonos. Así que no soy ninguna de las dos, pero me encanta hacer de ellas.

¿En tu vida real también tienes ese punto cómico?
La verdad es que soy bastante payasa. Siempre lo he sido, desde pequeña. La primera vez que vi Dirty Dancing me puse una falda y unos tacones de mi madre, me maquillé como una puerta y me puse delante del espejo a bailar como si fuera la prota de la peli. Me gusta divertirme, hacer bromas, contar chistes malos, imitar (aunque se me de fatal)… La vida son cuatro días, hay que disfrutarlos.

Se baraja el nombre de Cristina Pedroche para Tu cara me suena. ¿La has animado?
Por supuesto. Como he dicho antes, Cristina es una todoterreno, sirve para todo y además lo hace bien. Aunque al principio Tu cara me suena da un poco de miedo a los que no somos cantantes, luego descubres que el programa es mucho más que cantar. Lo fundamental es divertirse y eso es muy fácil rodeada de los compañeros y del equipazo que hace el programa. Cristina es más que capaz de cantar, bailar, imitar y hacer una actuación que nos deje con la boca abierta. Si finalmente va, seré la primera en aplaudirla. Es una valiente y es capaz de conseguir todo lo que se proponga.

¿Te vamos a ver como invitada?
Si me invitan ahí estaré. ¡Yo me apunto a todo!

Si escribes tu nombre en Google, la mayor parte de las búsquedas hacen referencia a tu físico. ¿Lo entiendes o te parece frustrante?
En parte lo entiendo, ya que en esta profesión estás muy expuesto y lo primero que la gente conoce de ti es el físico. Cuando empecé me afectaba más, pero ahora, sinceramente, paso muchísimo. Yo me centro en hacer mi trabajo lo mejor que puedo, en intentar aprender lo máximo día a día y sobre todo, en disfrutar del regalo de poder trabajar en algo que me apasiona. Si algunas personas sólo se quedan en la parte del físico no puedo hacerle nada.

¿Estarás en la próxima edición de El hormiguero?
Ahí estaré. De momento el equipo está trabajando en la nueva temporada y, si hay una palabra que define El hormiguero, esa es innovación. Así que, aunque de momento no puedo desvelar nada, os aseguro que habrá novedades y muchas sorpresas.

En las redes sociales presumes mucho de tus perros. ¿Son la mejor compañía?
Sin duda. Solo los que tenemos perros y vivimos con ellos el día a día podemos entender la conexión que se establece. Muchos pensarán que estoy loca, pero los perros sonríen y te hablan con la mirada. Mirándoles a los ojos sé perfectamente lo que les pasa y eso es recíproco. Si un día estoy enferma no se separan de mí, si me voy de casa y vuelvo a la media hora me reciben como si no me hubieran visto en años. Los animales son más humanos que algunas personas, te lo dan todo, absolutamente todo. Es importantísimo, ahora que estamos en verano, concienciar a la gente acerca de los abandonos. No me entra en la cabeza cómo alguien puede abandonar a un animal que lo único que hace es quererte. Ojalá las leyes fueran más duras.

Cuando vuelva Frank, ¿te irás al fin de vacaciones?
Sí, en cuanto vuelva Frank, yo desaparezco unos días. Es necesario desconectar para cargar las pilas y volver a tope.

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