Todas quieren ser Dulceida: “Me da miedo tanto seguimiento, pero cuento lo bonito de mi vida”

Aída Domenech, aspirante actriz convertida en una de las influencers con más proyección, nos cuenta cómo ha cambiado su vida desde que abrió un blog sobre su estilo y su vida hace ya seis años.

 

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Aída Domenech, más conocida como Dulceida, el nombre de su blog, es la coach más mediática de Quiero ser, con más de un millón de seguidores en las redes sociales. El nuevo talent de moda salta de Telecinco a Divinity solo una semana después de su estreno: desde el lunes 25 se verá a las 21.00 h en la cadena femenina de Mediaset, y la gala-debate semanal se verá los domingos en segundo prime time. En cada entrega, esta joven influencer pone a prueba a dos aspirantes a triunfa como ella, pero… ¿cómo ha sido su camino hasta el éxito? Nos lo cuenta en esta entrevista.

Para los que no te conozcan… ¿Cómo empezó todo?
Cuando estudiaba Arte Dramático, abrí mi blog porque me gusta la moda, al estilo de chicas americanas a las que seguía. Lo vivía como un hobbie, empezó a seguirme gente y de repente una marca me dijo que quería trabajar conmigo porque comunicaba bien. Aluciné: era 2009 y entonces no existía este trabajo.

¿Qué pasó después?
A raíz de ahí me siguió mucha más gente, supongo que porque éramos muy pocas las que hacíamos algo así y porque además siempre he aportado mi toque personal. Seguí mostrando la parte bonita de mi vida y empecé a trabajar con varias marcas, también en mi canal de youtube. Siempre recalco que solo hago y me pongo lo que me gusta, nunca me vendería por dinero. Igual que con la tele: si estoy en Quiero ser es poque el formato me encanta.

Tienes un millón de seguidores y ahora todo el mundo te puede ver en el prime time de Telecinco. ¿Te da miedo tanta exposición?
Sí que me da un poco de miedo. Yo amo a mis seguidores, pero ya me ha tocado pasar situaciones incómodas, como que alguno venga a mi casa, que a lo mejor esté durmiendo en el AVE y me despierten, o que te persigan y haya avalancha. Por eso da miedo. Pero siempre los atiendo con buena cara… A menos que me despierten, que me pongo de mal humor (risas).

Pero de alguna forma lo fomentas al mostrar tu vida privada, como la petición de mano de tu novia que se ha visto en Quiero ser.
Cuento lo feliz y lo bonito de mi vida, la parte que me apetece contar. Haría lo mismo si no me siguiera tanta gente.

¿Cómo van los preparativos de esa boda?
Estoy muy feliz. Tengo ya dos vestidos que aún no me he probado y Alba tiene uno. Un periodista dijo que nos casábamos en junio… Se lo inventó.

¿Cómo llevas ese tipo de cosas?
También publicaron que cobrara 6000 euros por una foto en instagram… ¡Ojalá, sería millonaria! Pero salvo esa vez, los medios han sido muy buenos conmigo.

¿Y las críticas en redes?
Bastante bien. Me molesta más cuando se meten con un amigo o con mi pareja. Yo, como personaje público, me expongo a que me digan que estoy preciosa o a que me llamen barbaridades… Paso bastante, no me suele afectar.

Hablemos de Quiero ser. ¿Qué valoras de los concursantes?
Ante todo, es esencial que tengan actitud. No paso porque se nieguen a hacer una prueba. Yo, después de seis años, sigo teniendo la actitud de aprender constantemente, esto es un trabajo duro y sigo haciéndolo todo con mi mejor cara. Por otro lado, valoro su estilo, que sepan de moda y que sean diferentes. Es la única manera de destacar.

¿Eres cañera con ellas?
Soy estricta cuando toca y simpática cuando surge. Si en una prueba alguna está hecha un cuadro pues me río y se lo digo, en plan divertido. Me dicen que no hable mucho con ellas fuera de cámaras, pero si me caen bien no lo puedo evitar.

¿Qué te ha parecido Sara Carbonero en las distancias cortas?
Me ha sorprendido porque pensaba que sería muy fría y seria como había escuchado, pero es un encanto de mujer. Nos reímos un montón. Es verdad que ella no está toda la semana con los concursantes, pero en las galas se emociona, lo siente. Creí que sería un “hola y adiós” y para nada.

¿Le has dado algún consejo estilístico?
No. Con lo guapa que es, todo le queda bien.

¿Hay piques con Cristo porque él es diseñador con estudios y Madame de Rosa y tú ‘solo’ blogueras?
Desde el primer momento los tres somos como Zipi y Zape, nos hemos hecho súper amigos. A medida que va a avanzando el programa se nota es complicidad.

Él diseña trajes de flamenca. ¿Te ves así?
De pequeña sí me he vestido de flamenca… Y ahora le he dicho que quiero que me prepare un look, de flamenca o de lo que sea.

¿Qué esperas del programa?
Que los concursantes aprendan y evolucionen. En cuatro semanas ya se nota, sobre todo hay una chica en especial que ha mejorado muchísimo.

¿Alguien hortera puede acabar siendo un influencer?
Hay concursantes horteras total. Me gusta que tengan estilo, en concreto hay una que lo tiene y mucho, pero otras vienen con menos dotes para la moda y luego tienen una evolución alucinante.

¿Qué no te pondrías nunca?
Nunca digas nunca. Muchísimas veces he asegurado que jamás volvería a ponerme un pantalón de campana o unas Converse y al final lo he hecho.

¿Cómo consigues marcar la diferencia?
Ahora hay muchos influencers, algunos suben de repente y luego… Por ejemplo, cuando abrí mi canal de youtube ya había algunos muy top, pero yo hice algo totalmente diferente, lo que me apetecía. Se trata de buscar eso que te gusta a ti, que es distinto al resto.

¿Has dejado por completo tu carrera de actriz?
Sí. Había hecho un año de Arte Dramático en Barcelona y otro en Madrid… Cuando estaba acabando, empecé a trabajar mucho con el blog. Es cierto que ser actriz era mi sueño, estudiaba para ello y hacía teatro desde niña, pero entre mis dos pasiones me decanté por la que tenía más salida.

Quizá ahora que eres popular te surja la oportunidad…
No lo sé… Tengo amigos directores de cine que me dicen que puedo salir en su película pero solo como un cameo. No me importaría porque me encanta el mundo de la interpretación, pero ahora no puedo estar más feliz con mi trabajo.

¿Qué es lo más duro de ser influencer?
Hay días que con tanto viaje me pegaría un tiro; de hecho, la primera semana de grabación de Quiero ser acabé llorando porque además me estreso fácilmente: son 14 horas de grabación, más el blog, el instagram, el vídeo de Youtube… Pero estoy encantada, yo puedo chillar de lo feliz que me hace mi trabajo. Me da la vida.

¿No temes que este mundo tenga algo de burbuja y explote pronto?
Mira, llevo con el blog desde 2009 y escucho lo de la burbuja desde 2010. Tanto la moda como las redes evolucionan y a todo le queda mucho tirón. Es verdad que los blogs tuvieron su boom y ahora han bajado por instagram… Y youtube es ahora la red social por excelencia, pero después saldrá otra que me encajará más o menos. En cualquier caso, yo soy muy emprendedora. Por ejemplo, hace dos semanas organicé un festival de moda en Barcelona, DulceWeekend, que fue alucinante. Quiero repetirlo anualmente.

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