Roberto Enríquez: “‘Vis a vis’ llegó a la televisión antes de tiempo”

Hablamos con el actor de la controvertida obra que está representando con María Adánez sobre el acoso escolar y también de su siempre jugosa carrera televisiva.

 

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Tras el final definitivo de la serie Vis a vis, que pilló a todos los actores por sorpresa, Roberto Enríquez está volcado en cuerpo y alma en la obra de teatro El pequeño poni, un análisis profundo del acoso escolar que ya ha triunfado en escenarios de todo el mundo y que acaba de estrenarse en Madrid (hasta el 16 de octubre en el Teatro Bellas Artes), adaptada por Paco Becerra y Luis Luque. El actor comparte escenario con María Adánez, a quien le une “una excelente relación y un buen feeling”, y asegura que este trabajo le está colmando artísticamente a todos los niveles. Aunque nada comparable a la fuerza que le dan sus dos hijos –nacidos por maternidad subrogada en India–, Martina y Manuel, y que ya tienen 4 años.

Roberto es muy amable, bondadoso y cercano, desborda serenidad y una calidad humana contagiosa. Habla abierta y sinceramente de su vida y de su trabajo, amplio y reconocido, se confiesa afortunado de poder elegir en lo laboral, de disfrutar al máximo de los proyectos en los que se mete y de tener la oportunidad de transmitir el amor que siente por su profesión.

El pequeño poni está basado en un caso real de acoso escolar que sucedió en Estados Unidos.
Sí, y la adaptación española está escrita por Paco Becerra, que la creó junto al director Luis Luque, en 2012. Paco se inspiró en dos casos que sucedieron en Carolina del Norte. Hay cosas que son coincidentes en nuestra obra de teatro y otras no.

¿La obra se ha ‘españolizado’?
Sí, claro. Todo empieza por una mochila, de un pequeño poni, que un niño lleva al colegio, y a partir de ahí se desarrolla la historia. Además de las agresiones que recibe el chaval, surgen otros temas: la madre se posiciona en un lugar ante la situación y el padre en otro. Hasta que descubren que esa mochila es muy importante para el niño, que se siente diferente, y le dejan ir al colegio como él desea.

¿Qué respuesta habéis tenido del público tras el estreno hace unos días en el teatro Bellas Artes?
Maravillosa. La pieza teatral está muy bien escrita y al espectador se le da un final abierto para que reflexione sobre el problema. Recuerdo con especial cariño la última función que hicimos en Pamplona, donde luego hubo un coloquio para hablar de ella. Se produjo una verdadera catarsis, y el público comenzó a hablar sin parar de este tema.

Pese a las campañas, el acoso escolar parece un tema bastante complicado de solucionar…
Eso es cierto. Una vez que le llega el problema a los padres, intentan tomar una determinación, pero se encuentran, en primer lugar, con el silencio del niño que es agredido, que se siente culpable y avergonzado; y luego está el miedo a delatar y denunciar a unos niños que le están agrediendo. Y la falta de acción de la sociedad, que está bastante sorda ante esta problemática, pero yo creo que ahora se empieza hablar de ello. Considero que todos somos responsables: por el mensaje que se da en casa, los dibujos que ven, con una violencia pasiva, y los estímulos que reciben en el colegio. Los niños siguen un modelo de sociedad.

¿La obra sí toma partido ante el bullying?
Yo creo que sí, pero no solo nosotros con esta obra, que es muy precursora. Este tema ahora se ha hecho visible, porque el acoso ha existido siempre; por fin se ha roto el silencio y se habla de ello.

¿Qué tal la experiencia con María Adánez en el escenario?
¡Pues hace años fuimos novios en Pepa y Pepe! Siempre tuvimos muy buen feeling y ahora hemos podido formar este matrimonio en El pequeño poni. María Adández me gusta mucho como actriz y como compañera. Y cuando me leí el texto de la obra, me encantó y me sedujo mucho, y eso que yo estaba sumergido en otros trabajos, pero cada vez que ensayábamos iba a mejor, y eso que solo nos habían dado la primera parte de la obra. Hay 41 versiones de la obra actualmente, incluso se está representando en Chipre.

Tu anterior proyecto fue Vis a vis, donde tenías un papel muy importante. ¿Qué pasó? ¿Por qué no continuó?
Los actores nos enteramos en el último capítulo, casi en el último día de rodaje, de que no continuaría. Yo no soy quién para responder a esa pregunta, pero tengo mi propia interpretación de los hechos: Vis a vis ha llegado antes de tiempo a la televisión. Y creo que también ha influido la medición de audiencias que se hace en España. Por el perfil de espectadores que veía la serie, muchos no la seguían en el momento de la emisión sino que se lo descargaban de internet. Y eso no se contabilizaba. Muchas personas ya no se sientan a ver las series como antes. Creo que eso ha tenido que ocurrir para dejar de emitirla. La serie tenía mucha calidad y ha gustado mucho, también fuera de España. Es algo parecido a lo que le ha pasado a El ministerio del tiempo.

Has participado en proyectos muy dispares de cine, teatro, televisión, con papeles que han marcado tu carrera como La Señora. ¿Cómo te definirías tú como actor?
No sabría, la verdad. Yo soy un superviviente porque uno no marca mucho su carrera, sino que es víctima de las ofertas que tiene. Siempre he elegido los proyectos en función de lo que me apasionaran y que me suponían un reto. Después de La Señora hice Hispania, que era un personaje en la antípodas. Lo que sí que sé es que tengo la suerte de elegir buenos proyectos y personajes.

En televisión te ven para personajes históricos, como en Los Borgia, Isabel
Sí, pero también he hecho otras que no lo eran, como Pepa y Pepe y ahora Vis a vis. Me gustan los personajes con enjundia; que sean actuales o de época es solo una circunstancia. Y en cuanto a medios, a mí me gusta el cine, el teatro, que es lo que más he hecho, y la televisión. Con Vis a vis todos estábamos en el paraíso.

¿Cómo te sueles preparar un papel?
Utilizo todo lo que está a mi alcance. Lo primero, el guión, que te marca el carácter del personaje. A continuación, hago un trabajo profundo sobre el texto, y luego depende de las exigencias del papel. No es lo mismo trabajar sobre Viriato que sobre otros que no son históricos. En general, me suelo inspirar en la vida. Cada personaje es diferente y cada proyecto te exige cosas distintas.

Eres padre desde hace 4 años, ¿cómo te organizas con el trabajo y la familia?
Pues difícil y como cualquier padre que trabaja y tiene compromisos familiares. Además, en España no se ayuda mucho. Intento ir al paso de las cosas que van surgiendo, contando con la ayuda de gente de tu entorno y con cuidadores. Eso sí, intento pasar con ellos hasta el último segundo libre que tengo.

¿Y qué te decidió a ser padre soltero?
Simplemente, la necesidad de serlo. Y siendo soltero, más, pero lo bueno es que no tienes que consensuar con nadie las decisiones que tomas sobre tus hijos. Obviamente, te pones el traje de inconsciencia para hacerlo, porque si realmente supieras todo lo que conlleva, igual te lo piensas dos veces, pero en mi balanza pesa más lo positivo que lo negativo. Ser padre le da sentido a mi vida y es el motor más grande para hacer cualquier cosa. Estar con ellos me hace sentir pleno. Y una oportunidad enorme de volver a tu infancia y de recobrar cosas que pensaba que había perdido.

Y, en tu caso, dos…
Pues sí, todo eso hay que multiplicarlo por dos.

¿Te cuidas de manera especial para aguantar tu momento actual?
Procuro cuidarme y llevar una alimentación variada y equilibrada, igual que la de mis hijos. Antes de que los niños vinieran, iba a correr, al gimnasio… Espero recuperarlo algún día porque ahora tengo poco tiempo libre.

¿Tienes algún otro proyecto entre manos?
Un guión que me han propuesto para hacer en México, pero aún tengo que ver fechas. También hay una propuesta para trabajar en televisión, pero es para ya. Yo ahora estoy sumergido en la obra y en la gira que haremos después. El año pasado fue estupendo para mí a nivel laboral porque estaba con Vis a vis, ensayando esta obra y estrené La rosa tatuada en el Centro Dramático Nacional, pero no quiero volver a llevar ese ritmo. Este año quiero que sea más tranquilo.

¿Y el mercado internacional ha llamado a tu puerta?
He hecho trabajos en Italia y ahora parece que se mueven cosas en Latinoamérica, pero como yo tengo que viajar con mi troupe en estos momentos, me lo tengo que plantear. Al principio de venir los niños no aceptaba ningún trabajo que no fuera en Madrid, pero ahora estoy abriendo esa puerta porque ya van siendo más mayores.

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