Paco León: “Mi madre podría ser La Campos”

El actor, que estrenará el 28 de octubre la cinta de Netflix ‘7 años’, asegura que ha heredado de Carmina los ojos y el desparpajo, como demuestra con sus desnudos en instagram: “Prefiero provocar que ser políticamente correcto”.

 

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“Todos tenemos nuestra pedrá”, dice Paco León en el rodaje de Toc Toc. El actor interpreta a un taxista obsesionado con las matemáticas en esta comedia dirigida por Vicente Villanueva y que adapta la exitosa obra de teatro de Laurent Baffie.

Háblanos de tu personaje en la película…
Soy Emilio, un taxista que tiene el trastorno obsesivo compulsivo de hacer contínuamente cálculos matemáticos. Además, tiene el síndrome de Diógenes, acumula basura y no es ningún problema para él. Pero su mujer lo lleva peor y, al ver su matrimonio en peligro, se pone en manos de un médico.

 

 

¿Has tenido que aprender cálculos matemáticos?
Sí, y no es fácil porque hay que hacerlo con mucha velocidad y me bailan los números.

También has aprendido a conducir, ¿verdad?
Yo ya tenía carnet de antes, me lo saqué para una película, pero sigo sin saber conducir. Fingir para convertirme en taxista ha tenido su complicación.

 

¿Por qué ese bigote?
Estuvimos buscando varios looks y les gustó este porque parezco un taxista moderno pero con aspecto retro. Todos los personajes de la peli se acercan al cómic, parecemos la pandilla de Scooby Doo (risas).

 

¿Eres obsesivo?
Todos tenemos nuestra pedrá. Y ese ha sido el secreto del éxito de esta función, que ha estado ocho años en Madrid. ¿Quién no ha tenido la superstición de no pisar las líneas del asfalto? ¿O cuál es el ritual que sigues para enjabonarte?

 

¿Y crees que el estrés que tenemos en nuestras vidas favorece el Toc?
Estuvimos preparando el g uión con una psicóloga para entender de dónde viene esta enfermedad. Ella nos explicó que se da por un cortocircuito de los impulsos neuronales que no sé si está relacionado con la vida moderna. Pero es cierto que ahora se diagnostica mucho más. Por ejemplo, el síndrome de La Tourette, que padece Óscar Martínez en la película y por el que lanza insultos constantemente, ahora se conoce y se trata.

Es tu tercera película con Alexandra Jiménez, con quien te vimos en Embarazados
Es un placer, no me canso de rodar con ella. No me importaría parecernos a Concha Velasco y Tony Leblanc en su momento (risas).

Y acabas de rodar 7 años para Netflix…
Sí. Se estrena el 28 de octubre. Es la primera que se rueda en español para la plataforma y está dirigida por Roger Gual, que ganó un Goya por Smoking Room. Trata de cuatro amigos que fundan una empresa pero, cuando vienen mal dadas, uno tiene que sacrificarse para salvar al resto de la ruina.

Tu última obra de teatro, ¡Cómo está Madriz!, fue muy polémica. ¿Para cuándo la siguiente?
Después de aquella zarzuela no tengo pensado nada. Me pareció ridículo que alguien se ofendiera tanto por una pieza teatral cuando la realidad es mucho más ofensiva. Creo que la politización vino solo de una parte del público.

Tu última película, Kiki, el amor se hace, también trataba un tema polémico, las filias sexuales. ¿Alguna te sorprendió más que otra?
Me hace mucha gracia la dendrofilia, atracción sexual por las plantas; y la dacrifilia, que consiste en la excitación al ver a alguien llorar. ¡Es muy interesante!

En tu vida personal tampoco te puedes quejar… ¡Se te cae la baba con tu hija Manuela!
Siempre da vértigo ser padre, pero yo lo tuve claro desde el principio. Y sí, con mi hija soy más besucón y cariñoso.

¿Crees que los hombres de hoy día estáis más preparados para la paternidad?
Estamos más confundidos. Antes, cada miembro de la pareja tenía un camino marcado y era difícil salirse de lo establecido. Nuestros padres no se plantearon si querían serlo o no. Ahora hay más opciones de familia y eso complica todo.

¿Te gustaría tener más hijos?
No, con una ya me planto y es una decisión compartida con Anna, mi mujer.

Pero en muchos de tus trabajos tocas el tema de la maternidad… ¿Por qué te mueve tanto?
Porque todas las madres son tela marinera. Cada vez que conozco a una pienso que tiene una película o un corto.

En los cortos Vaca paloma y Con lengua has trabajado con tu mujer…
Y tenemos muchos más proyectos juntos.

Ahora que hablamos de madres, ¿qué tal va el canal de Youtube de la tuya?
Está como loca con las nuevas tecnologías y quiere continuar el universo del personaje de Carmina después de las dos películas.

Es una mujer, cuanto menos, curiosa…
Es un torrente de comunicación. Podría ser perfectamente María Teresa Campos u Oprah Winfrey. He conseguido sacar del anonimato a un pedazo de artista.

En tu época de Aída estabas agobiado por la fama. ¿Y ahora?
No es políticamente correcto que los actores digamos que nos agobian los fans. Yo me hago todas las fotos que me piden, soy consciente de que forma parte de mi trabajo. Pero, de vez en cuando, también me canso. Doña Concha Velasco me dijo una vez: ‘Los jóvenes sois unos quejicas del éxito, os cansáis muy pronto y es una suerte tener un personaje que llegue al público y por el que te paguen tan bien’. Aquello fue palabra de sabia… ¡Y amén! (risas)

¿Echas de menos la televisión?
No. Echo de menos a mis compañeros: a Canco Rodríguez, a Pepa Rus, reirme con Miren Ibarguren…

¿No te cansas de provocar con tus desnudos en instagram?
Hay que divertirse. A veces me paso y pienso: ‘Ay, dios mío’ (risas). Pero prefiero eso a perder la espontaneidad y volverme políticamente correcto.

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