Verónica Romero, la más vista de ‘OT: el reencuentro’: “¡La historia se repite!”

Su actuación en la final de ‘OT 1’ marcó un récord histórico y ahora está “emocionada y sorprendida” por esta carambola del destino. Hablamos con ella de cómo ha cambiado su carrera, días antes de empezar una nueva aventura en Australia.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Hace 15 años, Verónica Romero entró en la historia de la televisión: su actuación en la final de OT 1, en la que cantó One Day I'll Fly Away, de la banda sonora de Moulin Rouge, fue el minuto de oro más alto jamás registrado, con 15.436.000 espectadores y un 73,4% de share. En el primer documental de OT: El reencuentro, la emisión más vista de toda la semana, la parte dedicada a la cantante ilicitana marcó de nuevo el minuto de oro con 5.456.000 espectadores, un 30,8% de share. Hablamos con Verónica de esta coincidencia y de cómo ha vivido la experiencia de volver a ver a todos sus compañeros.

¿Sorprendida por ser de nuevo la más vista?
¡Qué emoción! No me lo podía creer, ¿de verdad, por segunda vez? Es como que la historia se repite. Lo recibo como un mensaje para que no me olvide del cariño de la gente, de que todo va bien. Me siento sorprendida y agradecida.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Qué feedback has recibido desde el estreno?
Por redes sociales, whatsapp y todas partes he tenido una respuesta muy bonita, me han felicitado con comentarios sobre lo dulce que me han visto o la paz que les daba. Es bonito poder enseñar a la gente lo que haces con tanta pasión.

¿Dónde y con quién lo viste?
En mi casa de Elche con mi familia. También lo compartí con los fans a través de las redes. Lo grabé y anoche lo volví a ver más tranquila. Me encantó. Ojalá pudiera haber enseñado algo más, solo faltó una conversación con unas amigas, pero evidentemente no se puede poner todo. Estoy expectante por ver los dos siguientes.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Te gusta cómo ha quedado o esperabas otra cosa?
Me parece que mantiene la ternura, el cariño y la ilusión, no sé si será por los ojos con que lo miro yo, pero creo que sigue ahí. Además la fotografía es muy bonita, da gusto verlo.

Noemí Galera decía en esa primera entrega que te notaba muy callada. ¿Cómo te sentías en esa primera reunión?
No, lo que pasa es que teníamos todos tantas ganas de hablar que los más gamberretes hablaban antes (risas).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

En general se ha comentado que das una imagen de paz y serenidad.
Tengo mucha energía porque no paro, voy por todo el mundo yo sola. Pero por ejemplo en Estados Unidos, aunque tenga muy buenos amigos, paso mucho tiempo conmigo misma. Al final aprendes a convivir con esa soledad, te crea una paz y serenidad interior. La soledad no elegida es dura, y yo he pasado momentos de echar mucho de menos a mi gente, momentos de no saber qué hacer o a quién llamar, pero ahí aprendes que estar con uno mismo da mucha paz interior. Y empiezas a arreglar todos esos problemas internos, las dudas, los miedos, los trabajas tú sola. Y creces.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¡Ahora te llevas esa ‘soledad’ a Australia!
¡Sí! Estoy feliz. En los Ángeles conocí a David Jacobsen, un australiano cuya familia tiene una empresa de eventos que ha llevado a los más grandes: Bruce Springsteen, Michael Jackson, Madonna, ahora Julio Iglesias… En Los Ángeles venía a mis conciertos y congeniamos muy bien, pensábamos lo mismo sobre muchas cosas. Le dije que quería que fuera mi manager, y aunque él no se dedica directamente a llevar a cantantes, sí me dijo que me iba a ayudar. El proceso va lento, porque tienes que abrir una discográfica, una empresa… Así que cuando me dijo que tenía el estudio para mí en Australia aluciné. No lo digo mucho porque me da miedo que no salga, pero me tengo que relajar, que ya tengo el billete para el día 2.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Pero te vas con material para grabar?
Sí, tengo varias canciones. Por ejemplo en el documental se vio la grabación de una demo que ya tengo súper chula a guitarra y voz. También tengo otro tema con Phil Collen, el guitarrista del grupo Def Leppard… Se titula Army of One y es una pasada, es una canción que tiene que salir a lo grande porque es un himno; por eso en su día dije que me gustaría llevarla a Eurovisión, es bestial. También cuento con más canciones que he ido componiendo estos años y que no están en ningún álbum.

¿Tienes billete de vuelta?
Sí, aunque no tengo claro qué pasará… Cuando me lo sacaron pregunté por las Navidades (risas), pero si las paso allí será alucinante. Cuando te expandes y empiezas a viajar ya no es que no puedas volver a tus raíces, porque siempre están, pero sí que necesitas seguir expandiendo. Aunque surjan dudas sobre el futuro, la verdad en el fondo es que la incertidumbre es el camino correcto. Cuando presionas demasiado para que salga un trabajo o para ganar algo, no suele funcionar. Si aceptas la incertidumbre, si te rindes a lo que la vida te pone delante, siempre y cuando sientas que es bueno para ti, te relajas y sale mejor.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

Volviendo al programa… ¿Qué vamos a ver en el siguiente especial con Ángel Llácer? ¿Se tocan temas más espinosos?
No sé bien cómo lo van a enfocar. Quizá sí se toca más el tema del éxito, cómo lo vemos cada uno…

¿Qué ha sido lo más difícil de gestionar para ti?
Muchas cosas. Adaptarte a una vida en la que estás como entre dos mundos. Al ser una artista independiente, estás a caballo entre tu vida anterior y la vida que has empezado y que te la tienes que trabajar día a día. Estás y no estás en ambos. Obviamente hay momentos malos, como le pasa a todo el mundo, pero lo que es verdad es que yo no sé quedarme parada cuando algo ha salido mal. En lugar de preguntarme por qué, mi pregunta siempre es cómo voy a seguir adelante. Porque es mi vida. Eso te llena de fuerza. Sé dónde quiero llegar, ahora solo queda confiar en que va a pasar.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

Hablas en parte de la industria discográfica. ¿Le viste la cara más fea demasiado pronto?

Sí. Le vi la cara mala porque nunca me apoyaron. Al salir del programa yo iba a firmar con Sony, me hacía mucha ilusión, pero de repente no hay Sony, no hay nada, y no te dicen por qué. Te dejan de lado, no te sacan disco, veía que todos mis compañeros ya estaban en ello y mis fans esperando… Pero yo lo agradezco porque en realidad nunca me ha gustado la forma que tenían de trabajar; gracias a eso he salido fuera y estoy haciendo mi camino, escribo las canciones que me gustan y transmito lo que quiero.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

Pero económicamente es mucho más complicado.
Claro. El dinero es necesario. Yo por ejemplo cuando saqué el disco Serotonina me fui a Supervivientes y lo que gané lo empleé en el disco y la gira. Aprendes de errores que cometes, te alegras más de los éxitos cuando logras vender o llenar conciertos… Después, empezar de cero en Estados Unidos implica un proceso muy largo, porque me fui sin manager ni nada: hay que gestionar visas, bancos… Quizá lo podría haber hecho más rápido con ayuda, pero hice mi camino y aquí estoy.

Si ahora mismo una discográfica llamara a tu puerta, ¿cómo lo recibirías?

Obviamente con muchas ganas de escucharles. No hay rencor, pero vamos… Al final todo es por dinero, si yo me presento con dinero allí ya verías las puertas y ventanas que se abren (risas).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

Por cerrar el tema del dinero: ¿qué pasó en la negociación para participar en el concierto del reencuentro en el Palau Sant Jordi?

No aparecí en el cartel cuando lo anunciaron porque no estaba de acuerdo con las condiciones; no les dije nunca que no, ni tampoco que sí. El día anterior de hacerlo público yo no pude hablar con ellos porque tenía trabajo y por eso salió la noticia sin mí. Sigo en desacuerdo con las condiciones, no me ha gustado nada, pero lo hago porque esta experiencia de la vida tiene que pasar.

Entiendo que no pudisteis negociar, fueron ‘lentejas’…
Así es. Tardaron en responder a mi propuesta, y fue con un “no” y exigiendo ya que me decidiera si aceptaba o no; en ese momento no podía responder y así ocurrió. Pero bueno, al final lo hago, estoy muy ilusionada.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Qué expectativa tienes? Porque ya están todas las entradas vendidas…
¡Sí! Va a ser precioso porque tanto nosotros como el público vamos a recordar, a volver atrás con mucha ilusión. Tengo unas ganas de subirme al escenario y ver a tanta gente… ¡Qué bonito!

¿Cómo has visto a tus compañeros? ¿Qué abrazo te ha hecho especial ilusión?
Ya los había visto a todos menos a Gisela y a David Bisbal en la quedada de la casa rural. No veas lo bien que nos lo pasamos, no paré de reírme, le pedía a Alejandro Parreño que pararan porque me dolían hasta los riñones. En el reencuentro me hizo mucha ilusión ver a Gisela y a David. Fue muy bonito estar los dieciséis.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

El público tenía especial interés en ver juntos a Bisbal y Chenoa. ¿Vosotros eso cómo lo vivisteis?
De forma muy natural. No te puedo hablar por boca de ellos, simplemente para mí no había tiempo en fijarme en qué pasaba porque lo importante era la experiencia de estar todos juntos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¡Lo que sí ha sorprendido es que Álex y tú contárais en el programa de Cárdenas que tuvisteis un rollito en la Academia!
¡Cómo hemos guardado el secreto! (risas) No sabía que lo iba a contar, nos miramos, me reí… Me hizo mucha ilusión volverle a ver, porque guardo muchos momentos bonitos de esa época y ese es uno de ellos.

¿Y ahora? ¿Estás enamorada?
Yo me enamoro mucho (risas). Pero en estos momentos no sé qué pasa, creo que me tengo que relajar… Ya sé lo que quiero. Ya no es broma. La persona adecuada vendrá en el momento adecuado porque yo ya la he pedido.

A lo mejor en Australia…
Pues mira, a un surfero cachas de dos metros no le voy a decir que no (risas).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Qué otros momentos te llevas de ese reencuentro?
Por ejemplo el cine de verano con Nina, fue muy bonito. O en la caravana, que fue el rato más distendido. Pero es que cualquier momento, cada tontería, somos los niños de siempre.

¿Qué sentías al ver a esa Vero de hace 15 años?
Me miro y me dan ganas de abrazarme. ¡Parecía una quinceañera! Además era muy dura conmigo misma… Ya no lo soy tanto.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

Por ejemplo con el tema de la afinación…
Ahí te das cuenta del poder de la palabra. Yo no sabía lo que me pasaba, no sabía qué decir y me echaba la culpa. Ahora lo veo y pienso: “¿Por qué eras tan dura contigo misma, si no es para tanto?”. Pero se juntaban los nervios con que nunca me había subido a un escenario, y lo confundía todo.

Algunos compañeros como Nuria Fergó cuentan que necesitaron ir al psicólogo. ¿Tú también pediste ese tipo de ayuda?

Yo lo conseguí encauzar sola, pero me parece muy bien saber buscar ayuda cuando la necesitas, es un acto muy valiente. Por ahora he podido ir superando mis propios miedos y dudas.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo

¿Te haría ilusión ir de invitada a Tu cara me suena con Rosa y Chenoa?

Sí. Podría cantar alguna ópera, o hacer de Kylie Minogue o de U2… Lo he intentando, he hecho alguna llamada, pero ya con el poco tiempo que me queda aquí…

Otra de tus bazas es Eurovisión.
Es que cuando escribí la canción Army of One sentí que es un gran himno que une, y que sería muy bonito llevarlo a Eurovisión porque ese el espíritu, unir a través de la música. Pero si no es ahí ya saldrá por otro sitio.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Famosos TV