Carles Francino: “Ya no me cansa hacer de guapo”

A punto de cumplir los 36 –“¡Me veo un poco mayor!”–, 
ya no le preocupa que lo encasillen en el papel de galán con tal de seguir en la brecha. En esta sincera entrevista nos cuenta cómo 
se está preparando para dar el salto internacional y cuál es su plan B por si la racha termina.

 

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Tres años después de grabar la primera temporada, Carles Francino se reencuentra con el detective de finales del siglo XIX, Víctor Ros. “Empecé a recuperar sensaciones en las pruebas de vestuario. Con los pantalones altos, el sombrero… El traje da mucho a este personaje”. 

¿Como supiste de la renovación?
Recibí una llamada de tanteo y luego la definitiva. La ilusión fue doble: significaba que no lo hice mal en la primera y que traía una evolución en el detective.

¿En qué consiste?
Bajará a los infiernos. Una desgracia le hará sacar al chico de la calle que se buscaba la vida. Actuará, no con la cabeza, sino con el estómago. Y si es preciso, pasará por encima de quien sea.

¿Más alicientes?
En esta temporada hay más acción y exteriores, porque investiga un robo que le obliga a trasladarse a un remoto pueblo andaluz. 

Y otra mujer, Elena (Paula Prendes), se cruza en su camino. 
Sí, ella es su amor de la infancia y la madre de Juanito, su hijo adoptado, que él creía muerta. ¡Además, es una bandolera! Le llevará de cabeza toda la temporada. 

Esmeralda Moya y Megan Montaner, sus anteriores amores, salen en pocos capítulos. ¿Qué tal la despedida? 
Triste porque hemos trabajado muy cómodos. A Megan solo le dije adiós en la ficción, porque nos hemos hecho muy amigos; somos vecinos y quedamos de vez en cuando a cenar.

Jerónimo Tristante, autor de la saga, dice que escribe pensando en ti.
Sí, me ha comentado que para sus últimos libros visualiza la serie. Eso, y ver mi rostro en sus portadas, es un regalo.

¿Cómo llevas ese tipo de halagos?
Intento desprenderme de ellos; suponen mucha responsabilidad.

¿Qué significa Víctor Ros en tu carrera?
Más de lo que creo. Yo he tratado de defenderlo y prefiero compartir el sambenito de ‘protagonista’ con Tomás del Estal [Blázquez]. Ojalá las buenas críticas de la primera tanda se repitan en esta. 

¿A qué series estás enganchado? 
A Peaky Blinders [drama histórico de la BBC]. Y estoy viendo la primera temporada de Sé quién eres, [aún no emitida por Telecinco] para refrescarla, porque en pocos días empiezo a grabar la segunda.

Está pendiente su estreno. ¿Qué destacarías de ella?
Es un thriller del gran Pau Freixas, más coral que esta, y en el que interpreto a David Vila, un abogado chulito, un tiburón. 

¿En qué otras ficciones españolas te gustaría participar?
Sería genial que Víctor Ros hiciera un cameo en El Ministerio del Tiempo y recibiera la visita de la patrulla. Se lo he comentado a Javier Olivares [creador de la primera entrega de Víctor Ros]…

¿Eres ‘ministérico’? 
Sí, la sigo siempre que  puedo. Además, trabaja un gran amigo, ‘mi hermano’ Nacho Fresneda [coincidieron en la serie Hospital Central]. 

También has estado en Águila Roja y Rabia. A la tele le debes…
Todo. Cuando estudiaba interpretación no quería ni asomarme a ella; pensaba en el teatro y en el cine independiente. ¡Si me descuido! Además, ahora las series han ganado en calidad, las cadenas se arriesgan más…

¡Y has hecho cine, tu asignatura pendiente!
Sí, había salido 30 segundos en dos películas y, ahora, Andreu Castro me ha dado la oportunidad en Pasaje al amanecer, un drama sobre la verdad. ¡Estoy deseando verme en pantalla grande!

¿Estás en tu mejor momento?
Lo que estoy es machacando el inglés porque me apetece trabajar fuera de España. He hecho algunos castings, pero aún no me siento seguro en ese idioma.

Tu punto fuerte como actor es…
Creo que intuyo lo que piden los directores, aunque todavía me falta muchísimo…

¿Tu intérprete preferido?
No tengo referentes; me fijo en trabajos y escenas concretas.

¿Tienes un plan B?
Estoy en ello. Trato de invertir el dinero que gano en otras cosas. Así tendré ingresos para cuando esté sin trabajo, desesperado en casa, o, para llegado el día, poder decidir, y decir que no a ciertos proyectos.

¿Cansado de ser ‘el guapo’? 
Ya no; lo estuve en su momento. Pensar en que siempre te dan lo mismo o en el encasillamiento es una equivocación porque lo importante es que te den papeles. A partir de ahí, hay muchos tipos de galanes.

Dices ser tímido. ¿Te proteges de la popularidad?
Vivo tranquilo comparado con otros compañeros. Mi manera de protegerme es estar con los míos.

¿Cómo recargas pilas? 
Volviendo a casa [en los alrededores de Barcelona], y este año, viajando. No había salido de Europa, y desde que acabé la serie, en septiembre, he pateado tres continentes, y descubierto que viajar nutre.

Has subido a las redes tus fotos de Tailandia y Cabo Verde con Jesús Calleja… ¿Te gusta mostrarte?
Cuando pongo una imagen mía en camiseta marcando brazo, la acompaño siempre con un comentario sobre lo bien que me lo paso en ese lugar. Todo está medido y calculado para mostrar cómo es Carles, y acercarlo un poco a la gente.

El 4 de diciembre cumples 36 años. ¿Cómo lo celebrarás? 
Es domingo, así que si hace sol, pasearé por la playa con los amigos y haré una comida familiar. Los 35 sí los celebré bien. Ahora ya siento que voy para los 40… Y me veo un poco mayor.

¿De verdad? ¿En qué sentido?
A veces estoy en fase ‘mami’; o como decimos en catalán ‘patidor’ [sufridor]: soy menos loco a la hora de hacer las cosas.

Nos has anunciado que estás a punto de retomar la grabación de Sé quién eres. ¿Te afeitarás?
Claro. En pocos días, ¡vuelve el niño! Aunque, cuando me la quitan me siento desprotegido.

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