Joel Bosqued: “No quiero ser famoso”

Personaje a personaje, este joven actor gana entidad en cada serie que participa. Su relación con Blanca Suárez lo coloca bajo un foco que, simplemente, no le interesa: “La historia verdadera solo la sé yo; lo demás es un negocio que respeto pero paso de él”.

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Joel Bosqued ha mostrado su cara más madura en La sonata del silencio, la miniserie de época de Televisión Española. También ha sido uno de los primeros personajes bondadosos que hemos visto en su más que interesante carrera, ya que hasta ahora parecía especializado en jóvenes torturados. Y el trabajo no para: estos días empieza a grabar Uno, equis, Dios, el primer largometraje de Curro Velázquez (Los hombres de Paco, Chiringuito de Pepe), con Macarena García, y además tiene otra serie en cartera.

¿El personaje de Basilio en La sonata del silencio te ha servido para redimirte y dejar atrás los villanos?
Es un personaje que ha ido de menos a más: empezó oscuro, fue cogiendo luz y en el último capítulo acabó con otros ojos. Espero que se haya transmitido al público, que el cambio se haya notado. Para mí ha sido un gran trabajo dirigido por Iñaki Peñafiel, producido por José Frade… Un placer y una suerte formar parte del proyecto.

¿Crees que supondrá un punto de inflexión en tu carrera, hacia un punto más maduro?
Acabo de cumplir los 27 y es normal que vaya madurando. ¡Desde que hice de tartamudo en La pecera de Eva ha llovido! Sí que estoy en un punto de partida nuevo y espero ir creciendo a partir de ahora. Nunca sé si considerarme actor: yo hago lo que me gusta y soy consciente de que hay millones de personas que no son felices en su trabajo, pero hasta que no tenga más edad, casa propia, mi familia, etc, no diré que soy actor. Esto es una carrera muy larga.

El final quedó abierto… ¿Basilio podría aparecer en una continuación?
La novela se planteó desde un principio como algo cerrado, pero nunca sabes. Fíjate lo que pasó con Víctor Ros: se retomó después de casi dos años y yo no estoy en la segunda temporada porque tenía otros compromisos. Quién sabe. Puede que Paloma Sánchez Garnica [la autora de la novela] se siente a escribir y haga la segunda parte, pero si es como la primera, que tiene mil páginas, queda mucho trabajo por delante.

¿La televisión es tu escuela?
La verdadera escuela es la vida. Al final todo está inventado, la interpretación consiste en manejar sentimientos que existen y que puedes aprender día a día. A mí gusta trabajar en cualquier medio, quién no querría hacer más cine, pero en este país se producen cuatro películas al año… Sería egoísta pedir algo en concreto, sobre todo por respeto a mis compañeros que no pueden trabajar.

¿Cómo consigues mantenerte dentro del mercado?
Esta es una profesión muy inestable y nunca sabes qué te depara. Yo he estado hasta un año sin trabajar, y te aseguro que es complicado. Por ejemplo, terminé de grabar La sonata del silencio en febrero, y desde entonces hay proyectos, castings, pero hasta que se materializa algo como la película que estoy rodando, puede pasar mucho tiempo de por medio. Es un terreno complicado.

¿Qué crees que te diferencia del resto de actores de tu generación?
Soy una persona bastante sencilla, no quiero ser famoso, ni llegar a lo más alto, ni aspiro a estar en Hollywood. Mi suerte es trabajar en lo que me gusta y solo pido crecer y seguir así. No quiero un Goya ni busco un protagonista. Solo de pensar en subirme a un escenario a recoger un premio me muero, ya solo estar nominado me daría mucha vergüenza. Mi ambición es trabajar, no que me reconozcan; y si no puede ser, pues a servir copas o a trabajar en lo que sea como he hecho en otras épocas: he sido profesor de equitación, que es un mundo que me gusta mucho sobre todo cuando se aplica a diversas terapias, también trabajé en la telefonía móvil, de camarero…

Siendo tan vergonzoso, te costará ser el objetivo de todas las miradas por tu relación con Blanca Suárez…
Siempre juzgamos por lo que vemos, pero yo soy una persona de mi familia y amigos, bastante normal, voy siempre en chándal o hecho un cuadro… En ese aspecto no tengo problemas, no me muevo por lugares en los que la gente me pueda mirar y hacerme sentir raro. Quiero pasar desapercibido y busco tranquilidad, intento que el estar expuesto no me dé dolores de cabeza.

¿Y consigues controlar esa exposición?
Se puede descontrolar si lo miras demasiado, si te preocupas y escuchas según qué comentarios. Yo no pongo mi nombre en Google ni en las redes sociales para ver si se habla mal o bien, porque si te dejas llevar por esos comentarios puedes acabar teniendo un problema serio. Para mí, la mejor manera de llevarlo es no involucrarse en estos temas porque puedes acabar haciendote daño. Me dedico a trabajar y luego tengo mi vida y mi casa, como todo el mundo.

Esa decisión de, por ejemplo, no posar en pareja, ¿supone un esfuerzo?
También paso bastante de esas cosas, no me preocupa. Si voy a un evento por algún compromiso publicitario, trato de ser educado y quedar bien, pero después no leo lo que sacan ni me involucro. La historia verdadera solo la sé yo, y la gente especula según ve. Es maravilloso que cada uno haga su trabajo: si cuando me entrevistan intentan analizar mi vida personal, lo veo lícito: es un negocio y da de de comer a muchas familias. Simplemente yo paso bastante, ni lo veo ni me llama la atención.

¿Te incomoda hablar de tu vida sentimental en público?
Los que me preguntan son siempre los mismos y les trato con cariño y respeto, ya les conozco, pero no contesto a los temas personales. Cuando estás conociendo a una persona, es algo que solo saben tus íntimos o los más cercanos. ¡Con una cámara delante no sabes dónde meterte! Si hasta me da vergüenza contarle a mis amigos lo que me ha pasado…

Cuando pase un poco de tiempo, ¿te gustaría normalizar tu relación con Blanca de cara al público?
Para mí ya es normal. Yo hago mi vida, sigo con ella, no tengo el problema de que no podamos salir de casa, aunque igual dentro de un mes hay otra persona preguntando… Es un tema que respeto, lo único que pido a los paparazzi es que lo hagan de otra manera, porque resulta muy violento tener a cinco tíos que te siguen cada día a dos metros de distancia. No lo comparto porque soy la otra cara de la moneda, pero lo respeto.

Blanca está más acostumbrada a esos revuelos… ¿Te ha dado consejos ella o algún otro amigo actor para sobrellevarlo?
Bueno, nuestros representantes son los que nos cuidan, evitando las preguntas comprometidas o sacándonos de los momentos más agresivos. No es que te sientas agredido, pero sí incómodo, y se trata de salir de esas situaciones sin provocar que nadie se sienta mal. Porque por ejemplo si un periodista me pregunta y hago como que no escucho, me parece una falta de respeto por mi parte.

¿A quiénes consideras referentes en tu carrera?
Con La sonata… tan reciente me vienen a la cabeza actores de la talla de Daniel Grao, Marta Etura y Eduardo Noriega. Ellos llevan trabajando muchos años, son profesionales como la copa de un pino, y la mejor manera de aprender es observándolos. Dentro de mi generación conozco y admiro a varios actores, pero no es mi ambiente habitual. Me muevo más con mis amigos de siempre.

¿Con quién te gustaría trabajar?
Ahora mismo, con los que voy a compartir rodaje en Uno, equis, Dios: Karra Elejalde, El Langui, Macarena García… ¡Tengo muchas ganas!

¿Después de esa película tienes más proyectos?
Hay uno para enero, una serie nueva, pero todavía no puedo decir nada. ¡No quiero que me caiga una bronca!

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El castigo (2008)

Un golpe de suerte (2009)

La pecera de Eva (2010)

La Pola (2010)

Tierra de Lobos (2010)

Tormenta (2013)

Por un puñado de besos (2014)

Perdona si te llamo amor (2014)

Víctor Ros (2014)

La que se avecina (2014)

Rabia (2015)

Yo quisiera (2015)

La sonata del silencio (2016)

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