El ingrediente secreto de Miguel Ángel Muñoz: “Entrené 392 horas en la cocina”

El actor comparte ese impactante dato que le ha valido para convertirse en un crack de la gastronomía en apenas dos meses: “Me preparé el concurso como si fuera la película más cara de mi carrera”.

 

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Es como un deportista de élite. Cuando Miguel Ángel Muñoz se propone algo, dedica hasta el último aliento para conseguirlo, y ese tesón y capacidad de sacrificio le han hecho triunfar en uno de los retos más difíciles y a la vez sabrosos de su carrera, Masterchef Celebrity. Hablamos con el entusiasmado ganador de la primera edición.

¡Enhorabuena! ¿Cómo te viste en la final desde casa?
¡Gracias! Ha sido muy especial, lo estaba viviendo como un espectador más, con mucha intensidad y eso que ya sabía que había ganado, pero como era todo tan secreto, no podíamos decir nada... Me moría de ganas que llegara cada semana el programa y sobre todo la noche de ayer, que pude verme haciendo esa cocina a dos con Cayetana, mi final soñada.

Cada programa decías que era un sueño. ¿Ya te has creído que eres el ganador?
Nunca pensé en ganar ni en lo contrario. Mi objetivo era evolucionar y, como dice el Cholo Simeono, partido a partido… Y eché el resto  en la final. Y si no hubiese ganado me hubiera alegrado por Cayetana, también era una dignísima ganadora y de hecho estaba preparado para darla un abrazo porque pensaba que iban a decir su nombre y no el mío.

Se ha visto un feeling especial entre Cayetana y tú.
Efectivamente. No la veía como una rival, sino como una compañera, una amiga y una persona excepcional en la que mirarme, en la que apoyarme, intentaba ser igual de generoso con ella que ella conmigo. Ha sido un regalo extra el poder compartir la final con ella. Hubiera firmado un empate o me hubiese alegrado igual si hubiese ganado ella, pero estoy muy contento que al final me llevara el premio.

¿Cayetana y tú os conocíais de antes o ha surgido durante el programa?
Nos conocíamos, pero nos habíamos tratado muy poco. Nuestro vínculo común era Garci, ella lo conocía por El abuelo y yo acababa de trabajar con él en el Teatro Español y el primer día que nos vimos me felicitó por mi trabajo. Me hizo mucha ilusión, dijo que se lo había dicho a José Luis y encima tuvimos suerte de que en el primer programa nos pusieron juntos a cocinar un solomillo Wellington. Desde ahí conectamos hasta el final. Los dos tenemos una manera parecida de enfocar el trabajo y eso hizo que nos entendiéramos tan bien.

Desde fuera se veían dos grupitos, por un lado Cayetana y tú y por otro Loles y Tejero.
No es que hubiera dos grupos, pero sí más afininidades. El tándem de Fernando y Loles me divertía muchísimo allí y aún más como espectador. Sin ellos no hubiera sido igual.

¿Por qué elegiste ese menú para la final? ¿Qué querías demostrar?
El éxito se lo debo a Jerónimo Mateos, un abogado amigo mío que lleva 25 años en la cocina como afición. Preparó el menú conmigo, no lo diseñó porque quería que pusiera mi creatividad e inspiración en el plato, pero obviamente gran parte de la idea fue suya. El postre lo hice con Alejandro Montes, el pastelero dueño de Mamá Framboise, que me abrió las puertas de su pastelería y junto a él diseñé esas milhojas con tantas elaboraciones complicadas. Sin ellos no hubiera podido realizar un menú tan complejo.

El chef José Andrés dijo en la final que sería un honor servir tu ‘Fondo de marisco’ en su restaurante.
¡Me pareció increíble! No hay mejor elogio para un cocinero.

¿Crees que los jueces premiaron tu evolución en el programa como alumno modelo?

Sin lugar a dudas. Soy consciente que gran parte del premio es por la evolución de 0 a 1000. Entré sin saber cocinar nada y tras siete semanas en la final se demostró que había aprendido mucho.

¿Cuánto tiempo le has dedicado a practicar?
[Saca el móvil y hace la cuenta con la calculadora]. Te lo digo ahora mismo… 8 horas por 7 días a la semana, por 7 semanas, salen… 392 horas de entrenamiento.

¿Eres igual de perfeccionista en todas las facetas?
Sí, no sé hacerlo de otra manera. Con el mismo rigor que preparo un personaje o una obra, le dedico todo el tiempo del mundo porque me apasiona y hasta que el cuerpo no me dice basta porque me muero de cansancio no sé parar. En Masterchef estaba preparando la película más importante de mi vida en la que interpretaría a un cocinero.

Cada vez que terminabas un plato se te saltaban las lágrimas. ¿Qué te hacía llorar?
Cada plato era un reto cumplido, algo imposible. Nunca sabía si iba a conseguir hacerlo o no y todos los días lo conseguía. Era muy especial y según avanzamos las semanas iba acumulando emoción.

¿Cuál fue el reto más difícil?
Como todo lo que hacía era por primera vez,  me parecía igual de fácil que de difícil. Si hubo algo extremadamente complejo fue hacerse con esa corvina de 15 kilos, que era más grande que yo. En edición quedó en tres minutos de lucha y sufrimiento, pero en realidad tardé 55 minutos en sacarle los lomos a esa corvina.

Lo mejor y lo peor de Masterchef.
Lo peor no te lo sé decir, no lo veo normalmente y menos en una experiencia tan positiva. Lo más duro ha sido dormir poco, a veces iba muy cansado. En un programa me pillaron dormido encima de la cocina, de hecho hay un meme en twitter muy divertido. Lo mejor, descubrir esta afición, cumplir un sueño, darme cuenta de que cuando uno se fija un sueño lo puede conseguir y la acogida tan positiva que ha tenido el público, estoy abrumado por la cantidad de mensajes que me llegan en redes sociales.

¿Hemos visto a un Miguel Ángel que no conocíamos?
Definitivamente. Así es y no me lo esperaba. El público general me conocía por mis personajes y a través de entrevistas relacionadas con los proyectos. Aquí me han visto tal y como me conocen mis amigos. No doy crédito a todo lo positivo que me esta sucediendo.

Ahora que ya has aprendido tanto, ¿cuál dirías que es tu punto fuerte en la cocina?
Los pescados. Cuando voy a la pescadería y me lo dan limpio, en parte me parece raro que no tenga que quitarle yo todo (risas).

La Tata ha sido una de las revelaciones del programa. ¿Qué sentiste al verla en la final?
Me moría de la ilusión. A sus 92 años ha vivido uno de los momentos más especiales de su vida, porque para ella todo lo bueno que me pase le hace inmensamente feliz. Ha sido un regalo extra que me ha dado el programa.

Te llevas un curso en el Basque Culinary Center. ¿Cuándo lo vas a hacer?
No tengo fecha hasta que termine Amar es para siempre, que será en febrero, pero tengo muchas ganas de irme para allá con mi amigo Jerónimo y evolucionar aun más si cabe.

¿Algún compañero de profesión te ha dicho tras verte que quiere participar?
Un montón, y a todos les digo que sería la mejor experiencia de su vida. Lo hablo mucho con Iñaki Miramón, es muy cocinillas además de un pedazo de pan.

¿Cómo vas a seguir ligado a la cocina?
La amitad con Jerónimo va a ser para siempre e intentamos quedar una vez por semana para cocinar para amigos. Eso lo mínimo. Y cuando voy a un lugar y me piden que me meta en la cocina, yo encantado.

¿Tienes pensado cocinar en Navidad?
La pasaré fuera de España y nos cocinarán, pero haría un pavo relleno que me enseñaron a deshuesarlo con una farsa muy rica que podríamos rellenar con carne picada, champiñones, un poquito de foie, que ya sabes que me gusta, y de primero unas alcachofas, algo más ligero. Y de postre, el mío de la final.

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