Miguel Ángel Silvestre vuelve a casa por Navidad: “Me conocen desde Nueva York a Bogotá”

Con nervios e ilusión, el actor se despide esta noche de la familia que ha creado en la serie de Bambú y que le ha abierto las puertas del mercado internacional.

 

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Es Navidad y Miguel Ángel Silvestre está feliz de volver a casa para poner el broche final a Velvet, que define como uno de sus trabajos más especiales. Tras las últimas escenas en directo en la serie de Antena 3, pasará las fiestas en familia y de nuevo volverá a cruzar el océano para incorporarse a la tercera temporada de Narcos, su nuevo trabajo con Netflix, que le devuelve al universo mafioso de Sin tetas no hay paraíso.

¿Qué tal la despedida de Alberto?
Ha sido un regalo que Antena 3 y Bambú nos hayan dado la oportunidad de decir adiós a Velvet con esos 12 minutos en directo. Ha sido como hacer teatro.

Y muy intenso, supongo…
Ya en los ensayos estaba todo el mundo llorando (risas). Un momento arriesgado, pero maravilloso. Yo sé que, si me equivoco, Javier Rey [Mateo], Paula Echevarría [Ana] o Asier Etxeandía [Raúl] van a echarme un cable.

¿Cómo ha sido el reencuentro?
Mucho más especial que la otra vez que volví, que era poco tiempo y tenía que cumplir un horario. Ahora hemos podido charlar con calma, tomar un cafetito…  

¿Estás satisfecho con el final?
Me encanta. Es original y tiene de todo: enredo, amor, locura…

En las redes sociales te deshaces en halagos hacia tus compañeros…
Es que somos una familia, tenemos un chat de grupo en el que nos escribimos a diario. Paula Echevarría ha hecho un trabajo precioso; con Javier Rey me he reído muchísimo, y Manuela Velasco ha sido muy generosa al despegarse tanto de ella para encarnar a Cristina.

¿Te ha resultado extraño no intervenir en todos los capítulos?
Yo solo iba a hacer dos tandas de Velvet, así lo tenía por contrato. Pero en Bambú hicieron lo posible para que siguiera en la tercera y la cuarta porque les apetecía seguir contando esta historia.

¡Y tu vuelta disparó la audiencia!
Gracias a un equipo que ha trabajado muy duro. Pero es cierto que la gente recibió con mucha ternura el regreso de Alberto. Y eso sí lo he echado de menos, comentar con la dueña de la cafetería de debajo de mi casa qué le había parecido un episodio.

¿Con qué te quedas?
Con los amigos y las puertas que me ha abierto en todo el mundo. ¡En Nueva York me llaman don Alberto por la calle! Me conocen desde allí a Bogotá.

¿Crees que ha acabado a tiempo?
Sí, en muy buen momento, en lo más alto. Pero también veo posible un spin off o incluso una película en la que espero que esté don Alberto (risas).

¿Qué le dirías a tu personaje para despedirte de él?
Que disfrute, que ahora sí se lo ha ganado.

Y de las galerías a la Colombia de Narcos. ¡Menudo cambio!
Sí, llevo grabando la serie de Netflix desde octubre. Interpreto a Franklin Jurado, el tipo que lava el dinero a los del cartel de Cali. Además, tiene una historia de amor.

¿Veías la serie antes?
¡Estuve enganchadísimo a las dos primeras temporadas!

Y coincides con Javier Cámara.
Le admiro tanto… Pasamos mucho tiempo juntos, no conocíamos a nadie en Bogotá.

¿Qué nos puedes adelantar de lo nuevo de Sense8?
Lito hablará por primera vez de su condición sexual en público en una secuencia que se grabó en la cabalgata gay de Sao Paulo.

Y que dio mucho que hablar…
¡Ya lo creo! (risas). Lo bonito fue que se escondieron las cámaras y leí un discurso escrito por Lana Wachowski delante de cinco millones de personas.

¿Hay mucha diferencia entre trabajar en España y fuera?
No, el sistema es el mismo. Nosotros carecemos de unas cosas y ellos de otras. Sense8, por ejemplo, tiene muchos medios. Pero estoy seguro de que, si en Velvet hubiera hecho falta un helicóptero, Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés no se lo hubieran pensado (risas).

¿Has subido el listón para aceptar proyectos?
Los actores vivimos en una eterna insatisfacción. Juan Carlos Corazza, mi maestro, me lo decía. Te alimentas de ver a Picasso y, cuando ves que tu trazo no es ni parecido, llega el bajón.

¿Pero tu carrera se está convirtiendo en lo que imaginabas?
Yo soy muy soñador y me imagino aún más cosas (risas). Pero sí, cuando vi Matrix no pensé que trabajaría con las Wachowski. ¡Ni con Pedro Almodóvar!

¿Eres crítico contigo mismo?
Con el tiempo he ido aprendiendo a ser más condescendiente y a mirarme con más cariño.

¿Y cómo llevas tu fama mundial?
No me agobia. En la época de Sin tetas no hay paraíso lo llevaba regular porque pensaba que, cuando me conocieran de verdad, se iban a llevar una decepción. Pero ahora soy consciente de la gran suerte que tengo.

¿Piensas instalarte en EE.UU.?
De momento me llega mucho trabajo de allí. Después de Narcos tengo otra serie internacional. Pero, si me ofrecen algo interesante en España, vuelvo. Además, me gusta mucho actuar en mi idioma.

¿Qué es lo que más echas de menos cuando estás allí?
A mi familia y a mis amigos. Las tortillas de patata me las puedo preparar yo en Los Ángeles, pero a mis padres, mi hermana y mis sobrinos no los puedo ver todos los días.

¿Y ellos qué tal lo pasan?
Gracias a las nuevas tecnologías, bastante bien. Aunque sigue sin ser lo mismo, claro.

Entonces lo de la soledad del actor español en Los Ángeles es cierto…
Es que es una ciudad muy solitaria. Pero tengo la suerte de haber hecho buenos amigos, estoy creando una familia allí. Cocino para ellos, les sirvo vinos, les pongo una peli de Almodóvar y hacemos noche española.

¿Y cómo se mantienen los pies en la tierra con tanto éxito?
Es importante rodearte de gente que te dé cariño porque ves que, por mucho que cambien las cosas fuera, lo de dentro sigue igual.

¿Qué vas a hacer en Navidad?
Estaré en Castellón, pasando estos días con mi familia.

¿Y qué le pides a 2017?
Muchas alegrías, mucha felicidad y mucha salud.

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