Torito, a corazón abierto: “Mi hijo no podrá leer el libro hasta que cumpla 18 años”

El colaborador nos cuenta por qué ha llorado (y reído) tanto para escribir este libro, en el que colaboran decenas de artistas. Además, aclara por qué dejó ‘Hora punta’ nada más empezar y cuál es su relación con Javier Cárdenas.

 

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Ácido es el adjetivo que siempre utilizamos para describirlo como reportero, pero como título de su autobiografía cobra mucho más significado. Quique Jiménez es la persona y Torito el personaje, y son ambos los que, casi a cuatro manos, escriben este trepidante recorrido por sus 39 años de vida, 15 de ellos dedicados a la televisión. Nos citamos en el hotel Room Mate con los dos: uno posa para la cámara y el otro responde a las preguntas más personales, sobre todo las relacionadas con el proyecto más importante, su hijo Nathan, nacido por gestación subrogada.

Empezamos por la actualidad: ¿por qué anunciaste en twitter que no vas a seguir en Hora punta?
Nunca he hablado mal de nadie que me haya contratado y no lo voy a hacer ahora. Pero las condiciones que hicieron que me metiera en el proyecto no se cumplieron desde el día uno, y esperé 15 hasta responder…

¿Es una cuestión de dinero o de contenido?
De contrato. No entro más porque sé que van a contestar y yo no juego en esta liga.

Lamentablemente tengo que comunicar que he abondonado el programa"Hora Punta"de Tve1 porque no se han cumplido las condiciones contractuales

— TORITO Quique (@toritoquique) 7 de marzo de 2017

¿Temes la reacción de Javier Cárdenas?
No, porque con él no he tenido problema. Es alguien que me cayó bien y me sigue cayendo bien. Tampoco sé quiénes son los culpables de que no se cumpla el contrato, pero cuando te prometen algo y no se cumple, tienes que tomar la vía del abandono.

Ha sido tu proyecto más corto. ¿Te da para hacer balance?
(Risas) Nada, fue bonito mientras duró. En España se olvida todo rápido, sobre todo cuando llegan otros proyectos.

Por suerte no te has quedado sin trabajo.
Es que ahora me llaman de muchas empresas, pero desde que soy padre he decidido no firmar en exclusividad con nadie. Se ve que el niño ha venido con un pan debajo del brazo porque apuestan por mí cadenas que antes no me llamaban, también para pilotos de programas nuevos… Que me contrate quien quiera, y allí estaré para darlo todo. Yo estoy feliz, pletórico, me permito hacer lo quiero en la vida y abandonar lo que haga falta porque no tengo miedo a nada.

Por ahora estás de nuevo en ¡Qué tiempo tan feliz!
Sí, pero haré solo plató, porque el trabajo de reportero es difícil con el niño. Mi marido y yo nos turnamos y no puedo depender de estar viajando.

¿Pensabas que volverías tan pronto?
No planeaba trabajar hasta que el niño cumpliera 4 meses, pero a veces pasan trenes en tu vida, con una buena propuesta económica, y tienes que cogerlos. En cualquier caso no sabía cuándo volvería primero porque cuando te vas a Estados Unidos por el nacimiento de tu hijo no sabes si nacerá sano, si habrá problemas burocráticos, si el pasaporte tardará más o menos meses… No quería dejar una plaza vacante en el programa y por eso preferí cortar el contrato. Al final el niño se adelantó, todo fue bien con el consulado y quisimos volver antes de que empezar a gobernar Trump.

¿Qué preguntarías al nuevo presidente de Estados Unidos?
A nivel mediático es un personaje que me encanta, tendrían que haber hecho un reality con su familia al estilo de las Kardashian, son oro. Y a los informativos les da la vida… Eso sí, a nivel personal no me gusta nada. Le preguntaría si se cree todo lo que hace o solo busca la polémica

María Teresa Campos ha escrito el prólogo de tu libro. ¿Qué significa ella para ti?
Mi sueño era colaborar con todos los grandes de la tele, y poco a poco lo voy cumpliendo. Para mí ha sido un descubrimiento por lo profesional que es, aunque ya no tenga nada que demostrar a la audiencia se exige tanto a sí misma que eso me pone las pilas. Dice mucho de ella que todavía se sigue poniendo nerviosa antes de empezar el programa.

Dijiste que te ibas a tatuar los nombres de todos los programas en que has trabajado… ¡Pero te falta ¡Qué tiempo tan feliz!
Es que es muy largo (risas). Empecé con lo de los tatuajes porque pensé que duraría dos telediarios en este mundillo, pero ahora que llevo más de 20 programas sería como una wikipedia humana.

¿Volverás también al debate de GH VIP?
Me incorporaré cuando el niño me permita ver un poco más el 24 horas, que yo no soy de los que calienta la silla sin dar contenido. Me gusta esta edición porque no hay favoritos claros.

¿Qué te parece Aída Nízar?
Un producto muy bien trabajado que funciona bien en situaciones extremas para activar un formato. Guste o no, puede estar orgullosa de su trabajo, se ha ganado el sueldo. Mediaset la llamó porque hacía falta liarla parda.

¿Te crees a Marco y Aylén?
Son como los Brad Pitt y Angelina Jolie de los realities. Vienen de otro concurso y han profesionalizado su amor… Solo hay que ver cómo entró ella, parecía una telenovela de serie B.

Te han ofrecido ir a Supervivientes varias veces. ¿No te animas?
Prefiero que no me llamen más porque no me gusta decir que no a los proyectos. Pero con el niño es aún más complicado, y además ahora tengo miedo a muchas más cosas al tener a alguien que depende de ti, me ha hecho más dócil. Como comentarista, encantado, pero para concursar, no.

Vamos a hablar de tu libro. ¿Ahora estoy con Torito o con Quique?
El que quieras, me conoces desde hace años y ya sabes cómo es cada uno. Soy como tu teleoperadora que te da el producto que deseas (risas).

Quique entonces. ¿No eres demasiado joven para una autobiografía?
Sí, en un par de meses cumplo los 40. Pero quizá he vivido muy rápido durante años y ahora vivo más lento, y ha coincidido con el nacimiento de mi hijo y mis 15 años en televisión. Me encargaron escribir una biografía divertida, pero cuando me puse a escribir salieron también todos los fantasmas que llevaba dentro, y al final ha contado más Quique que Torito, cosas que no esperaba plasmar.

¿Qué es lo que no querías contar?
Por ejemplo hablar tan abiertamente de mi homosexualidad, al ver la repercusión pensé ’tierra trágame’, como el iceberg que está a punto de reventar el Titanic. Para mi madre fue duro leerlo, me dio la enhorabuena pero sé que ha llorado muchísimo, porque se ha enterado de cosas que no sabía de su hijo, sobre todo a nivel sentimental. Yo también he llorado y reído, al final ha sido como un libro de autoayuda; nunca he ido al psicólogo y al final la terapia me ha salido gratis.

¿Qué ha sido lo más duro?
Hablar de mi familia más querida, por ejemplo de mi abuelo, que falleció con alzheimer, y le dedico una carta. En la parte positiva, he llorado de felicidad escribiendo sobre mi marido, sobre lo bien que me ha ido en la vida.

¿Cómo has conseguido que colaboren en el libro tantísimos artistas famosos?
Me gustaba la idea de que, después de 15 años dándoles por saco, ahora me lo devolvieran. Así que les pedí que me preguntaran lo que quieran: estoy encantado que me hayan dedicado su tiempo artistas como Malú, Pablo Alborán, Alejandro Sanz… Y así hasta 50. ¡Con esto ya me puedo retirar!

Tu agenda de teléfonos no tiene precio…
No te creas, que cambian de número a menudo (risas). A veces escribo a Pablo Alborán y no me responde hasta tres días después y con un número nuevo. Los conozco como Quique y para mí son gente normal.

En el libro hablas de tu hijo y hasta compartes su partida de nacimiento. Confiesa, ¿qué tal se te da cambiar pañales?
¡Niqulado! Un bebé es como un ordenador sin instrucciones, como estás 24 horas con él a los días ya te apañas. Me gustaría ser un padre permisivo pero reconozco que me vienen miedos por temas como el bullying, el alcoholismo juvenil… Me ha costado tanto tener al niño que ahora no quiero cagarla.

¿Qué pensará tu libro cuando lea el libro?
Lo he envasado al vacío y no lo podrá abrir hasta que cumpla 18 años. Creo que le gustará saber todo lo que hicimos por él. Supongo que le atraerá la parte transgresora, quizá piense que su papá molaba, pero claro, en su día a día habrá conocido mi parte más estricta también.

¿Cuánto tiempo te ha llevado el proceso de ser padre?
Dos años y medio. Se hizo más largo porque perdimos un niño a mitad del proceso… Pero lo volvería a hacer, porque cuando ves a tu hijo te olvidas de toda la espera y del dinero. Es caro, pero ahorrando se consigue.

Entiendo que estarías a favor de una ley sobre la maternidad subrogada en España.
Sí. Porque hay mucha gente, mayoritariamente hetero, que no pueden tener hijos, y si hubiera legislación en España se abaratarían los costes para que esa gente pudiera cumplir su sueño. Por supuesto con una ley muy minuciosa; en mi caso, en Estados Unidos tuve que firmar un contrato más gordo que mi libro.

¿Qué dirías a los que piensan que lo tuyo, como lo de Miguel Bosé o Ricky Martin, es un capricho de gays millonarios?
Por estadística, los casos de subrogación relacionados con famosos no serán ni el uno por ciento. De hecho, en la agencia de Estados Unidos éramos la tercera pareja gay que habían atendido en diez años. Yo soy un colaborador de la tele con un sueldo normal, si hacía falta me iba en autobús a trabajar para ahorrar. Nadie me ha regalado nada.

Después del libro, ¿qué sueño te queda por cumplir?
Ya he puesto la semilla de un árbol en el parque del Retiro… (risas) He sido padre con 39 años y solo tengo ganas de que la vida me dé salud para poder ver crecer a mi hijo.

¿Qué te gustaría ser de mayor?
Lo que soy ahora: feliz. Sigo el consejo que me dio mi padre cuando era niño: sé lo que quieras ser en la vida, e intenta ser el mejor en eso. Lo llevo tatuado en mi corazón.

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