Manel Navarro: “Espero que Eurovisión sea una gran ola pero no la más importante de mi vida”

Entre la gira promocional y los últimos ensayos, nos da detalles sobre la puesta en escena y aprovecha para agradecer a Barei su apoyo ante la polémica. Además, nos cuenta qué pasó en su primer encuentro cara a con Leklein.

 

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El día 4 de mayo, Manel Navarro y todo su equipo volarán hasta Kiev, donde tienen programado su primer ensayo oficial para el viernes 5. Hablamos con él de su camino a Eurovisión, que arrancó con una enorme polémica, ha seguido con un revés en las casas de apuestas… Pero él, como buen surfista, sabe que todo puede cambiar hasta que rompa la ola.

¿Qué harás en los últimos días antes del viaje?
El miércoles vamos a Portugal de promoción, luego a Barcelona para tocar en el Godó, después vuelta a Madrid para dos días más de ensayo, le seguirá la última rueda de prensa en Barcelona y de ahí a Kiev.

¿En Portugal coincides con el su representante, Salvador Sobral? Es uno de los claros favoritos…
Sí, hemos quedado para comer. Me parece súper especial su canción, creo que va a hacer un buen papel.

También ha grabado contigo un especial que veremos en TVE.
Sí, la gala está planteada como si fuera un bar donde están los presentadores, que son amigos míos, y van invitando a artistas, como los representantes de Portugal, Finlandia y Serbia. Yo canto con ellos y también Do it for your lover, claro.

¿Quiénes son tus rivales más fuertes?
Italia [en la foto], Bélgica, Suecia, Bulgaria…

Esos son los favoritos oficiales.
Sí, es que yo me guío por eso. A mí me gusta mucho Moldavia, que no va bien en las apuestas, o Irlanda y Finlandia.

Las apuestan te sitúan por la cola. ¿Qué te provoca?
Nada, no me provoca nada. No me quitan el sueño.

¿Qué plan tenéis para cambiar esa tendencia?
En los ensayos se verá. Lo llevamos bastante listo todo, creo que llevamos una puesta en escena bastante chula y creo que las apuestas pueden cambiar un poquillo cuando nos vean.

¿Cuál es el espíritu de esa puesta en escena?
El buen rollo, la playa, el surf, cuatro chicos jóvenes dándolo todo…

Entonces no estarás solo en el escenario. ¿Lo pediste tú?

No, lo decidieron ellos. Pero para mí es mucho mejor porque estamos allí diez días y es mejor tener amigos cerca.

¿Qué tal el trabajo con Hans Pannecoucke, el director artístico?
Es un fiera, un genio. Es muy fácil trabajar con él y nos está ayudando muchísimo. Además coincidimos en las ideas que tenemos. El resultado es guay.

¿Te sorprendió su propuesta o es parecida a la que vimos en Objetivo Eurovisión?
Es en la misma línea pero totalmente diferente, así que sí me sorprendió.

¿Qué tiene de especial?
No puedo concretar… Llevamos un visual muy potente y nos vamos a mover de manera que vamos a levantar al público.

¿Cómo visualizas esos tres minutos que cambiarán tu carrera?
Tengo muchísimas ganas de esos tres minutos. Ese escenario impone porque es enorme y sabes que cuando miras a cámara te están viendo 200 millones de personas. Pero vamos a hacer algo muy guay.

¿Cómo te estás preparando para no perder los nervios en esa situación?
Bueno, ya de por sí soy una persona tranquila. Obviamente tendré algo de nervios, pero voy a salir cantar como si estuviera cantando en mi casa.

Has actuado con Ruth Lorenzo y Barei: ¿qué te han aconsejado?

Que lo disfrute sobre todo, que son tres minutos que difícilmente se van a volver a repetir. Me aconsejan que pase de lo malo y me quede con lo bueno, que demuestre quién soy y la música que hago.

Barei lanzó por un mensaje de unidad y respeto hacia ti (“Manel se merece vuestro apoyo, la música está para unir y no para separar”) tras toda la polémica que produjo tu designación.
Estoy muy agradecido a Barei por esas palabras tan bonitas. Me llevo una gran amistad con ella.

¿Ha servido para cerrar esa herida que se abrió en Objetivo Eurovisión?
No sé si sirvió o no, pero sí que dijo una verdad como un templo. Estoy muy agradecido a su speech.

¿Has notado mejor aceptación desde entonces por parte de los eurofans?
Ya la sentía desde el principio. No por parte de un sector, pero eso sigue igual. Pero lo llevo muy bien.

Lo llevas todo bien, no se nota preocupado por nada.
La verdad es que estoy bastante tranquilo. No le puedes gustar a todo el mundo.

Te noto extremadamente tranquilo.
Siempre soy así.

Lo que no te sentó tan bien es la entrevista bomba de Leklein en que hablaba directamente de tongo y se proponía a sí misma como alternativa a ti. ¿Qué piensas de eso?
Yo no sé por qué lo hizo, porque el 90 por ciento de lo que cuenta es mentira. Si ella lo vivió así, no sé qué decirle… Sí me pareció feo decir esas cosas que son mentira y encima terminar con que la solución es llevarla a ella, cuando en todo caso sería Mirela, no ella.

¿Te lo ha dicho a la cara?
No, qué va. La vi en el concierto de Maika y nada, fue un ‘hola y adiós’. Poca cosa más.

Con Mirela no hay esa tensión.
Con ella estoy muy bien, estamos hablando para ir a comer juntos un día que coincidamos por aquí.

¿En los ensayos qué es lo que estás trabajando más?
A nivel vocal no me preocupa mucho. Lo único que yo siempre he actuado con la guitarra y cuando me la quitas me cuesta un poco. Llevaré guitarra pero no todo el rato, así que lo que más trabajo es ese momento sin guitarra.

¿Te sientes desnudo sin ella?

Sí, pero lo estamos trabajando y está quedando guay.

¿Cuántas camisas hawaianas te has probado para la gran noche?
Pues de vestuario concreto para ese día aún no hemos mirado nada. Tenemos vistas un montón de camisas y cosas con estampados tropicales para llevarnos a Kiev. Ese look no lo suelto al menos hasta que acabe Eurovisión.

¡A partir del 14 de mayo, a vestir de negro!
(Risas) En realidad visto de negro a menudo, no siempre voy tropical, aunque también es mi estilo.

¿Tienes algún talismán?
Llevo siempre una mano de Fátima que me regaló mi madre, de hecho también la tengo tatuada. Esa seguro que no la pierdo (risas). Y otro ritual es que con los chicos cantamos Despacito antes de salir al escenario, para quitar los nervios.

Has hecho la mayor gira de un representante español. ¿Cómo surgió este impulso?
Es una herramienta de promoción, todo esto de las ‘europarties’, y creímos oportuno hacerlas todas para que nos conozcan más. Además la semana allí se te hace más cómoda porque ya conoces a los participantes y no es tan frío todo. No salió de TVE sino de nuestro equipo. Las que nos pagaron ellos porque les interesaba, guay, y las que no las ha pagado la compañía (Sony Music).

¿Qué esperas que pase el día después de Eurovisión?
Espero que Eurovisión sea solo una ola y que sigan llegando más olas importantes en mi vida. En cuanto acabe empezaremos a trabajar con el disco, haremos bolos… Que es la parte bonita de esto, hacernos un hueco para conseguir una carrera.

Acabas con un símil de surf, muy en la línea con la canción.
Sí, yo soy surfero. Me gustaría que Eurovisión fuera una de las olas importantes, pero tampoco la más importante.

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