Alejandro Sanz: “Ser coach de ‘La voz’ es una experiencia maravillosa… y terrible”

El cantante, que aún no ha confirmado si volverá a participar en el talent de Telecinco, prepara la que será una de las actuaciones más espectaculares de su carrera.

 

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Alejandro Sanz no pasa de moda. Mientras valora si volver a participar en La voz como coach prepara Más es más, un espectacular concierto con el que conmemorará los 20 años de Corazón partío y en el que contará con la colaboración de grandes estrellas nacionales e internacionales. El cantante, además, acaba de estrenar una versión de su Y si fuera ella cuyos beneficios irán a parar a la ONG Save The Children.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con gente desconocida en La Voz?
Es un programa estupendo y he comprobado que hay mucho talento en España. La experiencia es por un lado maravillosa y, por el otro, terrible. Hay que tomar decisiones y eliminar a la gente... y no siempre se entiende. Hay mucha gente que se presenta y que sigue trabajando, haciendo bolos. Yo sigo a algunos que cada semana tienen conciertos, otros siguen dando clases de canto y con Rafa Bueno acabamos de grabar el sencillo que le prometí.

Avánzanos qué va a tener de especial el concierto Más es más…
Hemos diseñado un escenario especial para esa noche porque quiero que se convierta en un concierto único e irrepetible. Y haré duetos de algunas de mis canciones con Shakira o Juanes. Todos los artistas de primera fila van a venir y se van a dejar la piel. No vamos a hacer un simple ensayo de prueba de voz sino que les he pedido que se aprendan todo para que salga algo que merezca la pena. Va a ser tan completo que hasta he guionizado el concierto para tener tiempo de ensayarlo bien y prepararlo como Dios manda. También juntaré a mis dos bandas: la que tenía en el 98 y la de ahora.

¿Alguna canción especial para ti?
Y si fuera ella. Cuando la canté por primera vez en un concierto, todo lo estadio la coreaba y fue emocionante. Pero no hay canciones mejores ni peores sino canciones que llegan más o menos al corazón. Cada canción que he escrito tiene un porqué.

Estuviste un año encerrado para componer Más, ¿valió la pena el esfuerzo?
Sí. Sólo salía para limpiar el cuarto. Mi madre me dejaba la bandeja de la comida en la puerta y yo la cogía cuando tenía hambre. Pero sigo estando muy satisfecho del resultado. De este disco salieron siete sencillos y no había manera de que bajase del número uno durante 67 semanas. La gente hizo suyo el disco y lo conviritó en algo mágico que formaba parte de su vida.

¿Qué versión te ha sorprendido más de Corazón partío?
Una coreana. Era muy exageada, con sangre y todo, pero muy curiosa. Me parece muy bello que alguien dedique su tiempo a cantar una canción mía.

¿Te imaginabas de jovencito tanto éxito?
Me imaginaba a mí mismo en el puente de La Estrella (Zamora) tocando con un amigo que tenía un grupo de rock y la gente aplaudiendo. Por eso, tocar en el Calderón es algo úncio. ‘Más’ fue un antes y un después en mi carrera, pero no creo que ese disco sea toda mi carrera. He trabajado duro durante años y he hecho otros temas igual o más buenos aunque no hayan tenido un éxito tan rotundo.

Siendo forofo del Real Madrid, ¿piensas cantar en el Calderón el himno del Atlético de Madrid?
Soy del Real Madrid porque no lo puedo remediar. Antes era del Betis pero cuando se murió mi padre me traspasó ese sentimiento hacia el equipo blanco, pero la verdad es que no me sé ningún himno. Lo máximo que digo es “Hala Madrid”, “Tot el camp”... y el himno del Betis me parece muy bonito. Pero yo siempre he dicho que el Calderón es un templo para el fútbol -ver a los colchoneros es un espectáculo-, pero también para la músico. Yo he visto aquí a los Rolling Stones cuano era chico y se han vivido noches de música memorables.

¿Has cambiado mucho en estos 20 años?
El tiempo pasa para todo el mundo, pero sigue intacta mi ilusión por mi trabjao, me entrego como si fuera la primera vez en los conciertos y trato de seguir removiendo emociones, que son mis principales instrumentos de trabajo. Desde luego, no he crecido más... (risas)

¿Cómo te has ido adaptando a las nuevas generaciones?
Intentando no dormirme en los laureles y tengo muy claro que siempre hay cosas nuevas que aprender. Me sorprende que haya canciones como ‘Capitán Tapón’ -en la que canta su hijo Dylan- que gusta mucho a los niños, pero yo trato de componer para todo el mundo porque el lenguaje de los sentimientos es universal. Si a eso le añades que hay que seguir trabajando duro para estar siempre al día de los nuevos sonidos que eixten... esa es la combinación.

¿Cómo ha cambiado el mundo a tu alrededor en este tiempo?
El mundo se mueve a una velocidad increíble: No me gusta cómo se consume ahora la música, a demasiada velocidad y eso nunca es bueno. La música hay que escucharla con calma, disfrutarla... Otro problema que se da es la reventa de entradas a precios abusivos. Siempre se había dado la reventa particular, pero lo que me preocupa es la reventa de las grandes plataformas de venta de entradas. Para evitarlo estamos trabajando todos los implicados en el mundo de la música; a ver si conseguimos que la gente pueda asistir a un concierto a un precio razonable y pagando sus impuestos, cosa que no hacen esas plataformas de las que hablo.

A lo largo de estos años tus canciones han sido banda sonora de multitud de anécdotas...
Me han contado historias preciosas que me han impresionado. Una, muy entrañable, sale reflejada en el libro de Silvia Abascal, Todo un viaje, donde explica que sufrió un ictus y tuvo que pasar un proceso muy largo porque cuando se despertó no podía caminar ni oír. Y los médicos le dijeron que no lo volvería hacer. Pero ella insistía en ponerse música en el iPod, hasta que un día escuchó el piano de una canción mía. Se me pusieron los pelos de punta cuando leí ese capítulo. Hay historias preciosas que surgen alrededor de la música; es una compañera única para el ser humano.

¿Qué relación mantienes con Latinoamérica, más allá de tus enfrentamientos con Venezuela?
Tengo medio corazón en Latinoamerica con mis hijos (Manuela, fruto de su relación con Jaydi Michel; y Alexander, hijo de Valeria Rivera), pero al tiempo tengo que ser coherente. Hace muchos años di mi opinión sobre Chávez, el entonces presidente de Venezuela, y me vetó en el país. Tiempo después, el país no solo no ha mejorado sino que va a peor. La gente sale a la calle para reivindicar mejoras. No solo políticos como Capriles o Leopoldo López, sino también personas de a pie porque no tienen qué comer. Yo siento que me tengo que poner del lado de la gente.

Tampoco has ahorrado comentarios sobre Donald Trump...
El nuevo Nostradamus, Los Simpson, ya vaticinaban el triunfo de Trump en sus historietas. Entonces nadie daba crédito... y ya ves. Creo que cuando un presidente de Gobierno comienza su andadura enfrentado a la prensa, ya se saba adónde conduce. Si alguien quiere silenciar a los medios de comunicación, mal vamos.

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