Carlos Martínez, la voz del fútbol: su análisis del derbi y la Liga, el debate de Casillas y la selección…

El periodista, ya integrado en el equipo de Movistar+, nos da su predicción sobre las grandes competiciones en liza y también valora su tándem perfecto con Michael Robinson.

“La magia del Real Madrid-Atlético es que son dos estilos tan diferentes que nadie sabe qué va a pasar”. Es palabra de Carlos Martínez, ya integrado en el gran equipo de Movistar+. Hablamos con él del partidazo del sábado y la actualidad del fútbol.

¿El Real Madrid tiene más que perder?
Evidentemente, si perdiera daría la sensación de que la posibilidad de ganar la liga sería demasiado pequeña. Quedan muchas jornadas todavía y matemáticamente todo puede pasar, pero incluso los madridistas más recalcitrantes pensarían que si su equipo pierde el sábado, la Liga les queda demasiado lejos. El Atleti está un poco más cerca, pero sería un grave tropiezo.

¿Realmente hay posibilidad de que alguno alcance al Barça?
Haberla, la hay. Ya hemos visto remontadas con distancias mayores y con menos tiempo, pero es evidente que el Barcelona tiene una ventaja importante, primero porque tiene un equipo fantástico y segundo porque está en un gran momento de forma, además del colchón. El primer candidato a ganar la liga es el Barça. Pero quien diga que no nos vamos a divertir en lo que queda de Liga, se equivoca.

¿Qué va a definir el derbi?
La capacidad de acierto. Me explico: los sistemas son perfectos sobre el papel pero no lo son sobre la realidad. Dependen de a qué velocidad y con qué precisión se ejecutan. ¿Por qué ahora vemos a Cristiano Ronaldo desatado? Porque está haciendo las mismas cosas que antes pero ahora las hace con eficacia. ¿El juego del Barça es imbatible? No, porque si un día no están finos en la distribución del balón se les ve las costuras. ¿Y el Atleti? Cuando no se equivocan en la transición del balón prácticamente son infranqueables. Pero el fútbol es error y acierto, y quien acierte más en este partido se llevará el gato el agua.

Hay más Liga más allá del Barça, Atleti y Madrid. ¿Cómo ves la zona europea y el descenso?
La parte de abajo es absolutamente imposible de predecir algo. Una mala racha de 2 ó 3 derrotas consecutivas puede meter a cualquier en el hoyo. Claramente, los tres de arriba disputan el título y no me imagino una hecatombe en la zona Champions. La cuarta y la quinta plaza pueden estar peleadas. El Villareal está muy fuerte.

¿Qué pálpito te dan las competiciones europeas?
Con la eliminatoria del KO se abren mucho; ya hemos visto, por ejemplo, cómo el Madrid puede fallar en el campeonato de la regularidad y dar el do de pecho en Champions hasta ganarla. Esa necesidad de lograr el premio de la temporada genera un arma de doble filo: puede provocar angustia y desconexión o lo contrario, se puede convertir en una fuente de voluntad tremenda. Y creo que este año podría volver a ocurrir que tengamos a dos equipos españoles ganando la Champions y la Europa League.

Un apunte de la selección: ¿resucitará el debate ‘Casillas sí, Casillas no’?
Queda tiempo. En esto del fútbol, cuanto más mayor te haces, más cuenta te das de que esperar y no hacer juicios precipitados funciona. Hace tres semanas, Casillas era un desastre porque se había comido un gol; el otro día el titular en Portugal era “Vuelve el gigante”. Así que si Casillas hace seis partidazos, diremos que tiene que ser el guardameta de la selección. La gente que termina en la lista de Del Bosque es porque se lo merece, hay una competencia enorme.

Hablando de estrellas… ¿Cómo es tu relación con Michael Robinson fuera de cámara?
No hay mucho que contar. Es una relación muy fluida de dos amigos que comparten tiempo a lo largo del año durante muchísimos viajes. Realmente uno de nuestros secretos es que, fuera de las convocatorias de trabajo, no pasamos demasiado tiempo juntos. Es decir, no se nos ocurre irnos de vacaciones ni al cine juntos. Oxigenamos la relación como si fuéramos una pareja (risas). Tenemos que encontrar nuestro espacio. El trabajo genera mucho tiempo de viajes, hoteles, comidas… Nos ha dado tiempo a conocernos muy bien fuera de la profesión. De hecho juego al golf porque Michael me aficionó.

¿Qué destacas de él?
Es un profesional espectacular. Diría que es, con Arguiñano por ejemplo, uno de los comunicadores más grandes que ha habido en este país en 25 años. Michael ha conseguido trascender en el mundo del fútbol, es un tipo ingenioso, divertido y muy creativo. Además, es extremadamente abierto, nada dogmático. Es una fortuna tenerlo al lado.

¿Cómo lleváis las críticas?
Va en la paga. Es hasta divertido que la manera de cantar un gol a unos les parezca exagerada y a otros lo contrario. Las críticas te ayudas a mantenerte en vilo, pero no nos influyen las más pasionales o exageradas.

¿Quién dirías que es el mejor narrador?
Hay muchos compañeros, tanto en esta casa como fuera. No tengo demasiadas referencias en la naracción, sí gente a la que respeto mucho, como Jose Ángel de la Casa, aunque no comparto su estilo.

¿Cómo empezaste en esto? ¿Era tu vocación?
Yo nunca he sido el típico niño que jugaba a narrar partidos. Jamás cogí un micrófono hasta que entré en la facultad. Aprobé una beca de La Ser que patrocinaba la Caja de Madrid, cinco horas al día de lunes a viernes, y aprendí de clásicos como José Luis Pecker; de ahí pasé a Radio Madrid, en segundo de carrera. Y hasta aquí.

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