‘Quiero ser monja’ presenta a sus novicias

Se adentra en el día a día de tres congregaciones religiosas que han acogido a cinco chicas que aseguran haber sentido la ‘llamada’ de Dios para convertirse en religiosas.

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Quiero ser monja

“No es un programa más, sino una aventura complicada por la que ha apostado Cuatro, que va más allá de mostrar una experiencia religiosa y en el que sus cinco protagonistas, sin frivolizar y solo transmitiendo verdad, han abierto sus corazones al programa”, explica Leonardo Baltanás, director de la División de Producción de Contenidos de Mediaset, durante la rueda de prensa de presentación de Quiero ser monja.

Adaptación del formato The Sisterhood: Becoming Nuns en colaboración con Warner Bros ITVP España, los responsables del programa han seguido en su vida espiritual en las distintas congregaciones, incluso en su experiencia en la misiones, a Juleysi, de 20 años, (estudiante de Patronaje y Moda) y que dejó a su novio, Alberto, para comprobar si su vocación religiosa era realmente más fuerte que el amor hacia el chico. “Yo en esos momentos no estaba cerca de Dios, pero tras sentir su ’llamada’, tuve la necesidad de aclarar mis dudas. Tras participar en este programa he sentido la fe de verdad y me ha cambiado la imagen que tenía de las monjas”, asegura Juleysi.

Las hermanas Janet y Jaqui son dos rubias encantadoras y dulces, de 23 y 22 años respectivamente, residentes en Barcelona, administrativa y estudiante de Filosofía, que también han sentido al unísono la ‘llamada’ religiosa. Ambas proceden de una familia con fuertes creencias espirituales. “Este programa ha supuesto un revuelo dentro de mí”, asegura Janet. “En mi casa siempre se ha hablado de amor y espiritualidad, y creo que ahora faltan mucho esos valores en algunas familias porque no se abordan ni se tratan esos temas”. Por su parte, Jaqui confiesa que “Dios es mi mano derecha en todo. Sentí la ‘llamada’ al acabar el bachillerato. Mis amigos no creen en nada, pero Dios es amor y su fuerza se siente”, explica con gran dulzura la joven estudiante de Filosofía.

La chilena aficanda en Mallorca, María Fernanda, de 23 años, es el lado opuesto de las hermanas catalanas. Auxiliar de enfermería, confiesa que siempre le ha gustado la ‘fiesta’, pero tras sentir la ‘llamada’, tuvo la necesidad de formar parte de este reality, aunque no le gustan las cámaras de televisión. “Soy creyente y católica, y no me hacía ilusión que la gente conociera lo que me estaba pasando interiormente, pero tras consultar a varios directores espirituales y a una monja de clausura, que me animó a participar, me decidí a formar parte de este reality”, explica María Fernanda.

Y por último Paloma, de 21 años, residente en Almería y estudiante de Educación Social, que ha pedido expresamente al programa no estar presente en la promoción y presentación del reality. Procedente de una familia de 13 hermanos, siempre ha estado vinculada a la Iglesia y era normal que sintiera la ‘llamada’ como sus compañeras de programa. Queda comprobar en pantalla si su vocación es tan fuerte como para dejar su actual vida y abrazar la castidad y al obediencia como monja.

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