El flechazo de Carlos Sobera con la audiencia de ‘First Dates’: “Yo también flipo con el casting”

Aunque echa de menos la interpretación –“No me llaman desde hace doce años”–, está feliz con su nuevo papel de Cupido en el dating show que ha arrancado con muy buenos datos y cuyo formato original acaba de ganar el Bafta al Mejor Reality.

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Carlos Sobera

Se ha convertido en el hombre de los concursos, una etiqueta que no le pesa en absoluto. “Es donde más me luzco”, reconoce. Y con First Dates, que acaba de renovar por una segunda temporada en Cuatro, prueba un nuevo género: el reality. Pero Carlos Sobera quiere seguir vinculado al mundo de la interpretación y qué mejor manera que comprando el Teatro Reina Victoria de Madrid.

Es la primera vez que haces un reality. ¿Cómo te sientes?
Muy bien, lo vivo con mucha naturalidad y con intensidad. Me lo estoy pasando cañón. Lo que más me gusta es el contacto con la gente. Cuando hago concursos es donde me luzco. Lo estoy disfrutando mucho.

¿Lo que vemos es improvisado?
Sí, tengo la mínima información sobre las parejas y todo va surgiendo según escucho la conversación. Para saber si tengo que ir a incentivar o frenar, me lo dicen por el pinganillo. A la dirección le preocupaba que tuviera actitud de maitre y no de presentador.

¿Y aciertas con tus predicciones?
Debo decir que tengo un nivel de acierto bastante alto. Y, ojo, que la predicción la hago a los cinco minutos de conocerles. Según llegan a la mesa ya sé lo que va a pasar.

¿Por qué?
Por cómo son cada uno de ellos. Por ejemplo, vino un chico que se llamaba Abraham y tenía una historia personal durita. Llegó la chica y empezó a contarle sus penas. Se lo soltó nada más presentarse y eso no se puede hacer en una primera cita.

¿Como recuerdas tu primera cita?
Fue mágica. Yo estaba haciendo un programa de televisión, una gala homenaje a Tip y Coll con Valerio Lazarov y él no podía recibirme, así que me mandó a una chica, Patricia, y fue un flechazo. En cuanto la vi pensé: ‘Esta mujer me va a complicar la vida…para bien (risas)’. Me enamoré al instante.

¿Crees que te enamorarías en un programa como este?
Depende de quién tengas enfrente. Yo he visto pasar por aquí mujeres estupendas, con una perasonalidad arrolladora y muy guapas. Y chicos excelentes. Más de uno ha encontrado la chispa. Yo también estoy flipando con el casting. Es un trabajo de campo impresionante.

¿Les das consejos?
Les digo que sean sinceros y que no mientan. Una vez, un chico se levanta al baño, llama a un amigo y dice: ‘La que me ha tocado, es una pesada’. Y yo le dije: ‘Esto que le dices a tu amigo, díselo a ella’. Total que en cuanto volvió a la mesa le dijo: ‘Eres una pesada y una aburrida’. Chico, di las cosas con un poquito de vaselina.

¿Eras consciente de tus dotes de celestino?
¿No te das cuenta que voy a ser responsable del 50 por ciento de los nacimientos en este país en los próximos años?

¿Ves este programa como un giro en tu carrera como presentador?
Quería hacer algo distinto. Los concursos son el género que más me gusta y en este dating no hay guión, es muy fresco, así que no me canso nunca.

¿Y cuándo volveremos a verte como actor?
En los últimos 12 años no he conseguido que me contraten para hacer ficción en televisión. Los directivos no se atreven a darme otro tipo de cosas. El cliché es el cliché. En la tele en general y en España en particular, es muy dificil que asuman riesgos. ¿Usted qué hace de puta madre? ¿Los concursos? Pues para ti.

¿En qué serie te ves?
En todas. La que se avecina me gustaría mucho. Tengo registro cómico. Y me encantaría hacer House of cards.

Cambiaste de Atresmedia a Mediaset… ¿Por qué?
Hubo un momento que dejé de ser titular y pasé al banquillo. No había formato para mí y estuve un año y medio así. Consideré que lo mejor era hablar con mi entrenador e irme. He tenido la suerte de que me haya fichado otro equipo.

¿Cómo es el contrato?
De corta duración, es decir, por lo que dure el programa.

Además, acabas de comprar el Teatro Reina Victoria de Madrid…
Sí. Produzco teatro y es muy importante tener un escaparate en Madrid. Siempre he querido gestionar un teatro porque es una aventura creativa muy bonita. Me divierto y puedo mostrar mis propios productos en la capital antes de salir de gira. A cambio, me he hipotecado en el banco. Durante los próximos 15 años de mi vida estaré acojonado (risas).

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